Bloomberg Línea — El movimiento de los activos financieros en América Latina durante 2025 estuvo marcado, para algunos analistas, por una narrativa de cambio político que se ha denominado “trade electoral”. La reciente captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, si bien genera ruido geopolítico, ha reforzado en varios segmentos del mercado la idea de una reconfiguración regional más amplia.
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La expectativa de un giro hacia gobiernos más promercado, una sensación que arrancó con el triunfo de Javier Milei en Argentina y con las victorias de Rodrigo Paz en Bolivia y José Antonio Kast en Chile, ha impulsado el apetito por acciones, bonos y divisas de la región, en la medida en que los inversionistas descuentan posibles cambios hacia plataformas con políticas más amigables hacia el sector privado.
Aunque Venezuela representa un caso atípico por sus particularidades institucionales y geopolíticas, su impacto simbólico ha reavivado debates sobre la vigencia de una segunda ola conservadora en la región, que ayude a sostener las ganancias de las bolsas. Las implicaciones políticas del hecho y su interacción con los procesos electorales en curso han alimentado especulaciones sobre la dirección de gobiernos clave como Brasil, Colombia y Chile, así como sobre las oportunidades de valorización en los mercados bursátiles locales.
“De alguna forma, el tema de Maduro aumenta la probabilidad de esta marea conservadora en Latinoamérica. (...) Esto sí fortalece la idea del trade electoral”, sostuvo Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, aunque recordó que el desempeño final de los mercados dependerá de más factores.
El giro regional como narrativa de mercado
La percepción de una América Latina en transición hacia marcos políticos más ortodoxos ha sido uno de los principales soportes del buen desempeño de sus bolsas en el último año. En 2025, el índice MSCI Latin America subió cerca de 46% en dólares, según datos recopilados por Bloomberg Intelligence. La expansión de múltiplos de precio a ganancias, desde 8x hasta cerca de 11x, muestra una reevaluación generalizada del riesgo regional.
“Este cambio refleja realmente una mejora en el sentimiento hacia la región luego de una compresión muy fuerte en 2024”, señaló Jennie Li, analista de Bloomberg Intelligence.
El análisis de flujos también mostró una rotación en favor de la región. Los 100 principales fondos de mercados emergentes incrementaron su exposición a América Latina hasta niveles de 11%, frente a un peso de referencia de 6% a 7%. Brasil lideró la sobre ponderación, seguido por México, mientras que la posición en países andinos se mantuvo más neutral.
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En este contexto, el operativo en Venezuela ha actuado como un posible catalizador para reforzar la tesis de un cambio regional. “La captura de Nicolás Maduro por parte de EE.UU. actúa como un catalizador narrativo que refuerza la idea de un reordenamiento político en la región y de un entorno más favorable para un giro pro-mercado”, explicó Felipe Sepúlveda, analista jefe de Admirals Latam.
No obstante, hay que tener en cuenta el impacto directo sobre los precios de los activos financieros ha sido contenido. “No pudimos ver una reacción fuerte en los mercados tras la captura de Maduro por parte de EE.UU.”, dijo Li, al ser consultada por Bloomberg Línea. “El canal principal que vemos es a través de los precios del petróleo”.
A pesar de esto, Sepúlveda recordó que el cambio de Venezuela se da “especialmente en un año donde varios inversionistas ya ven un ‘trade electoral` en LatAm: anticipar que gobiernos más amigables con el mercado podrían bajar primas de riesgo, mejorar la disciplina fiscal y facilitar reformas”.
Riesgo político en descenso, pero no eliminado
La expectativa de una reducción sostenida del riesgo político regional ha sido compartida por bancos de inversión y analistas en sus escenarios base. Brendan McKenna y Azhin Abdulkarim, analistas de Wells Fargo, han sostenido que “la tendencia ha estado presente en bastiones tradicionalmente de izquierda como Ecuador, Bolivia y Argentina, y más recientemente en Chile y Honduras”. Según los analistas, esto configura una “segunda ola conservadora” en América Latina.
Para McKenna y Abdulkarim, “la incertidumbre relacionada con Venezuela probablemente persistirá durante un periodo prolongado”, pero agregaron que no ven la crisis en ese país “como un factor que interrumpa la mejora general del entorno de riesgo político en América Latina”.
Campos coincidió en que “lo que hace este evento es aumentar la probabilidad de esta marea conservadora que se incluye en Venezuela, sabiendo que la probabilidad sigue siendo baja”, aunque aclaró que el cambio en expectativas ya es perceptible en algunos activos.
Desde XTB Latam, Ignacio Mieres apuntó que “la captura de Nicolás Maduro confirma un cambio en la retórica política regional”, y destacó que “se ha reactivado el interés por tomar posiciones en divisas, acciones y bonos soberanos, anticipando eventuales cambios de régimen más amigables con el mercado”.
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El análisis de riesgo, sin embargo, requerirá precisión. “El pricing seguirá siendo selectivo país por país”, indicó Sepúlveda. Para que el mercado consolide un repricing sostenido, dijo, se requieren señales de gobernabilidad y credibilidad fiscal, no solo alternancia política.
Brasil y el reequilibrio pendiente
Brasil se perfila como el centro del “trade electoral” en 2026. Morgan Stanley, en un informe previo al conflicto venezolano, identificó dos catalizadores principales para el mercado: el inicio de un ciclo de recortes de tasas y un posible cambio de política tras las elecciones presidenciales de octubre. “Una revaluación de múltiplos de las acciones debido a primas de riesgo más bajas, seguida por un repunte del crecimiento de utilidades en 2027, respalda la trayectoria de ganancias bursátiles”, señaló el banco.
La firma estimó que las tasas reales podrían bajar en 350 puntos básicos, lo que permitiría una rotación de entre US$6.000 millones y US$8.000 millones desde renta fija local hacia renta variable. “Latinoamérica continúa cotizando con un descuento superior al 40% frente a los mercados globales, más del doble de su promedio histórico de 20%”, agregó Li. Históricamente, brechas de esa magnitud se han asociado con retornos anualizados del orden de 14% en dólares.
Morgan Stanley subrayó que “el potencial reequilibrio de Brasil es la historia más importante para las acciones latinoamericanas en 2026”. Para que eso ocurra, sin embargo, será necesario avanzar en un cambio fiscal estructural. “Para que nos volvamos estructuralmente optimistas con alguno de los principales mercados, buscaríamos un cambio de política en lo fiscal, que vemos como el riesgo número uno para Brasil”, indicó el informe.
El desafío es común a otros países. “Es un reto clave para Colombia y Argentina, y un desafío creciente para México”, añadió el banco.
Campos también enfatizó otros factores macroeconómicos que deben tenerse en cuenta para que las bolsas sigan avanzando. “Las materias primas son un elemento que en realidad ante ha sido lo que nos han entregado todos los rallies”, dijo, al recordar que el auge de inicios de los 2000 no estuvo necesariamente vinculado a cambios políticos. “En periodos de debilidad del dólar, Latinoamérica es el activo que se valoriza más rápido”, agregó.
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Además, aunque el entusiasmo por América Latina ha ganado tracción, los analistas advierten que las valoraciones y los flujos pueden volverse más sensibles a los ciclos de noticias en un contexto electoral. Mieres concluyó que al tratarse de un “shock geopolítico excepcional y controvertido”, se puede elevar la prima por incertidumbre y hacer que los precios reaccionen de forma menos lineal, más dependiente de los titulares que de los fundamentos.