Bloomberg Línea — El operativo militar ordenado por el presidente Donald Trump en Caracas, la semana pasada, reactivó una discusión en los mercados: qué tan sensibles son los activos de Wall Street ante un evento geopolítico sin efecto inmediato sobre los precios del petróleo.
Aunque la captura de Nicolás Maduro marca un cambio político profundo, los analistas de Bloomberg Intelligence, Citi (C) y otros bancos de inversión coinciden en que su efecto sobre el S&P 500 será gradual y dependerá de la evolución del mercado energético.
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Desde el punto de vista bursátil, la reacción inicial fue contenida. La cotización del crudo no se movió con fuerza y los índices de volatilidad apenas se ajustaron. El VIX, que mide la volatilidad esperada del S&P 500, se elevó ligeramente en línea con cambios moderados en los derivados de petróleo y divisas.
A pesar de la limitada respuesta de corto plazo, los analistas de Bloomberg Intelligence advierten que el desenlace en Caracas puede tener implicaciones relevantes para el ciclo de inflación, márgenes corporativos y política monetaria de Estados Unidos, especialmente si conlleva un cambio estructural en la oferta energética global.
Impacto potencial en los precios del petróleo y el S&P 500
Para Michael Casper y Vincent G. Piazza, analistas de Bloomberg Intelligence, la captura del mandatario venezolano no debe crear efectos inmediatos. “La remoción del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, es una historia de mercado de largo plazo, no tanto una operación para operar hoy”, indicaron.
Para los analistas, “revivir la producción de las vastas reservas de petróleo del país tras años de abandono requerirá estabilidad política sostenida y el regreso de empresas y capitales estadounidenses, lo que deja cualquier aumento significativo de oferta a años de distancia”.
En términos históricos, los analistas observaron una relación entre precios bajos del crudo y alzas en las acciones. “Con el tiempo, los precios más bajos del petróleo han tendido a respaldar los retornos del S&P 500, aunque las recesiones a menudo complican esta relación”, explicaron.
Desde su perspectiva, un eventual abaratamiento sostenido de la energía podría aliviar la inflación, “elevar la confianza del consumidor y darle a la Reserva Federal una excusa conveniente si se inclina por una postura más moderada bajo un nuevo liderazgo”.
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Nathaniel T. Welnhofer, también de Bloomberg Intelligence, aportó datos sobre los rendimientos históricos del índice en distintos rangos de precios del crudo. El analista calculó que “desde 1983, el S&P 500 ha ganado en promedio 11,8% en el año siguiente a cuando el petróleo estuvo en su punto más barato —entre US$10 y US$30 por barril— y ese promedio aumentó a 13% tras años en que el crudo estuvo entre US$30 y US$50 por barril”.
Además, detalló que “en el rango actual del petróleo (US$50 a US$65 por barril), el S&P 500 ha registrado una ganancia promedio de 8,8% en el año siguiente”.
Welnhofer añadió que las expectativas de inflación podrían moderarse con la caída del petróleo, lo que afectaría las decisiones de política monetaria. “Aunque la Reserva Federal generalmente observa el PCE subyacente, unas expectativas de inflación general más débiles —debido a cambios en los supuestos del precio de la energía— podrían darle al banco central algo de margen para continuar o incluso intensificar su ciclo de recortes de tasas, impulsando aún más las acciones”, explicó.
Según su análisis, “los precios del petróleo también influyen en la mentalidad del consumidor, con un crudo más barato que posiblemente respalde el consumo”.
Efectos diferenciados por sectores
Desde Bloomberg Intelligence también se subraya que los sectores más expuestos a los precios del crudo responderán de forma dispar si la intervención en Venezuela termina generando un flujo sostenido de petróleo a mediano plazo. En cuanto al sector energético, los analistas señalaron que “la inversión en capital del sector energía fue la peor del S&P 500”, con una caída de -14,7% interanual en el tercer trimestre de 2025.
En contraste, un mayor flujo de crudo venezolano podría beneficiar a las petroleras. “Los márgenes de los refinadores de la Costa del Golfo podrían mejorar con una afluencia de crudo venezolano”, afirmó Vincent Piazza.
En cuanto al comportamiento de los factores bursátiles, recordaron que, en la última caída estructural del petróleo entre mediados de 2014 y finales de 2015, los factores de baja volatilidad, momentum y rentabilidad mostraron retornos positivos, mientras que el factor valor quedó rezagado. Según el informe, “el factor de baja volatilidad long/short neutral por sectores lideró con una ganancia de 25,77%, seguido por momentum con 19,93% y rentabilidad con 11,23%”.
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Además, se identificaron sectores que históricamente se han beneficiado de una caída en el precio del petróleo. “Los sectores de salud y consumo podrían emerger como los mayores beneficiarios si persiste un régimen de petróleo más débil”, indicaron. Según sus cálculos, cinco de las diez acciones con mayor correlación negativa con el precio del crudo pertenecen al sector salud y cuatro a consumo básico.
Más allá de las acciones petroleras
Desde Citi, Scott T. Chronert explicó por qué el mercado accionario estadounidense no reaccionó con fuerza la semana pasada. “No vemos efectos indirectos de los eventos del fin de semana en Venezuela sobre la acción previa a la apertura de las acciones estadounidenses”, sostuvo. Para el analista, “los riesgos geopolíticos tienden a ser de corta duración salvo shocks en el precio del petróleo, lo cual no es la visión de base de Citi para las circunstancias actuales”.
Chronert enfatizó que la sensibilidad del S&P 500 al petróleo y al dólar es limitada. “La correlación entre estas medidas de volatilidad implícita es bastante baja, alrededor de 0,3 según los últimos cinco años de datos semanales”, afirmó.
Los analistas de Barclays coincidieron con esa visión. Señalaron que “el efecto indirecto en los activos de riesgo probablemente requiere una ruptura sostenida del petróleo o las materias primas, lo que hasta ahora no es evidente”. Añadieron que “no esperamos que la situación en Venezuela afecte nuestras previsiones de renta variable estadounidense para todo el año”.
Por su parte, Morgan Stanley (MS) llamó la atención sobre el potencial impacto en el sector defensa. El banco reiteró su visión favorable y destacó que “las acciones de defensa estadounidenses en gran medida ignoraron los recientes ataques de botes de Estados Unidos en el Caribe, pero los nuevos desarrollos en Venezuela marcan una escalada potencialmente significativa”.
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En su análisis, “las Primes de defensa han cotizado históricamente con un descuento de aproximadamente 10% frente al S&P en base al P/E a 12 meses, pero han demostrado capacidad de cotizar con prima sostenida durante períodos de mayor compromiso militar de EE.UU.”
Al final, el consenso entre los analistas es claro: el impacto real de la intervención en Venezuela sobre el S&P 500 dependerá de si se produce una caída sostenida en el precio del petróleo. Mientras eso no ocurra, los efectos sobre los mercados bursátiles de Estados Unidos seguirán siendo limitados.