Bloomberg — Estados Unidos e Irán se abstuvieron de lanzar ataques por tercera noche consecutiva, lo que contribuyó a impulsar al alza los mercados bursátiles y de bonos a nivel mundial y a hacer bajar los precios del petróleo.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, quien la semana pasada amenazó con intensificar los ataques contra la República Islámica, está dando en cambio “un respiro” a la diplomacia, según declaró el domingo Mike Waltz, embajador de Washington ante las Naciones Unidas.
Las conversaciones “siguen en curso” entre ambas partes, tanto a nivel técnico como entre los máximos responsables, añadió, sin dar más detalles. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, declaró el lunes que, si bien “es posible que los mediadores transmitan mensajes de la parte estadounidense sobre los últimos acontecimientos”, actualmente no se están llevando a cabo negociaciones.
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The New York Times informó que Trump y sus asesores decidieron aplazar los planes de escalada, en parte debido a la disminución de las reservas de sistemas de defensa aérea, como los interceptores Patriot. Waltz, en declaraciones a la NBC, afirmó que las fuerzas estadounidenses disponían de todo el armamento que necesitaban.
Trump ha afirmado en repetidas ocasiones que “prefiere una solución diplomática, pero sigue manteniéndose todas las opciones abiertas si Irán continúa con sus actividades terroristas en el estrecho de Ormuz o contra sus aliados”, señaló un portavoz de la Casa Blanca en un comunicado.
El ejército iraní dijo que había suspendido sus represalias contra las bases y tropas estadounidenses en la región como consecuencia de la decisión de Trump de aplazar los ataques. La República Islámica había estado atacando países como Kuwait, Baréin y Jordania casi a diario durante las dos semanas previas a la pausa anunciada por EE.UU. el viernes.
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El crudo Brent cayó más de un 6% en las primeras operaciones del lunes, hasta situarse por debajo de los US$91 el barril, tras haber subido un 10% la semana pasada debido al recrudecimiento de los combates. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. también descendieron, mientras que los futuros del S&P 500 subieron un 1%.
Axios informó el domingo de que el almirante Brad Cooper, el máximo comandante estadounidense a cargo de Medio Oriente, recomendó detener los ataques porque habían alcanzado el límite de su eficacia, según fuentes de la región.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene previsto reunirse con Trump en Washington el martes. Afirmó que tiene intención de instar al líder estadounidense a mantener una “vigilancia constante” sobre el programa nuclear de Irán, una de las muchas cuestiones que se encuentran ahora en el limbo tras la ruptura del acuerdo de paz provisional alcanzado el mes pasado.
Las tensiones entre las partes beligerantes siguen siendo elevadas e Irán afirma que no se ha producido ningún cambio en la situación del estrecho de Ormuz, lo que significa que es probable que continúe atacando a los buques mercantes que no cuenten con su permiso antes de transitar por él. El tráfico por esta vía navegable vital —por la que circulaba una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado antes del conflicto— sigue siendo insignificante.
El lunes, la televisión estatal iraní informó que Teherán obligó a seis buques que transitaban por el corredor sur, cerca de la costa de Omán, a dar media vuelta. Uno de los buques sufrió un “incidente”, según la información, que citaba a un funcionario iraní con conocimiento del asunto.
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“Nunca hemos permitido, ni permitiremos jamás, que Estados Unidos determine el momento de la guerra”, declaró por separado el lunes un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. “Nos defenderemos siempre que nuestros intereses lo exijan, y sin duda recurriremos a los instrumentos diplomáticos cuando lo consideremos oportuno”.
Estados Unidos, por su parte, mantiene su bloqueo sobre los puertos iraníes.
La tregua en los combates se produjo mientras funcionarios iraníes y omaníes se reunían durante el fin de semana en un nuevo intento por resolver la cuestión del tráfico marítimo a través de Ormuz. Irán afirmó que las conversaciones fueron constructivas y que se lograron algunos avances, aunque no dio detalles, y añadió que las consultas continúan.
En las últimas semanas, Irán intentó persuadir a Omán para que estableciera un sistema de gestión conjunta del estrecho que podría haber supuesto, en la práctica, el cobro de peajes a los buques. No está claro si ambos países siguen debatiendo esta cuestión, aunque Teherán ha afirmado sistemáticamente que desea controlar el tráfico en este punto estratégico.
Los enfrentamientos de la última semana entre los hutíes, con base en Yemen, y Arabia Saudita también han agravado los riesgos para los transportistas marítimos. Los hutíes, un grupo militante respaldado por Irán, dispararon contra buques en el sur del mar Rojo tras amenazar a cualquier embarcación que atracara en puertos saudíes.
Una coalición liderada por Arabia Saudita respondió con ataques contra posiciones hutíes en Yemen el viernes y el sábado, lo que llevó al grupo a atacar con misiles y drones las ciudades portuarias saudíes de Yanbu y Jizan. No hubo confirmación inmediata por parte del gobierno saudí ni del gigante petrolero Saudi Aramco, cuyas instalaciones, según afirmaron los hutíes, fueron objeto de los ataques.
No se han producido anuncios por parte de los saudíes ni de los hutíes sobre ataques mutuos desde la madrugada del sábado.
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