La agencia de crédito elevó la calificación crediticia del país sudamericano en un nivel a CCC, cuatro niveles por encima del incumplimiento, según un comunicado publicado el viernes.
La decisión de la Casa Blanca reactivó temporalmente el precio del crudo, aunque los analistas advierten que el exceso de oferta global seguirá presionando a la baja durante 2026.
La agencia destacó que las calificaciones de Colombia se ven respaldadas por un historial de preservación de la estabilidad macroeconómica y financiera a pesar de varias crisis, en parte gracias a la independencia del banco central.
Los requisitos reglamentarios de capital y la fuerte demanda de los prestatarios contribuyeron al repunte de los préstamos a entidades no bancarias, según Fitch.
Prevé que la banca enfrente 2026 con estabilidad en capital, liquidez y desempeño financiero, aunque con presiones moderadas en márgenes, calidad de activos y crecimiento del crédito.
La acción de calificación se produjo tras su integración con DaviGroup y las alineó con las de Davivienda, mientras mantuvo las notas nacionales en ‘AAA(col)’ y ‘F1+(col)’.
Un informe de Fitch Ratings puso el foco en las elecciones brasileñas, peruanas y colombianas y, también, en el acuerdo comercial mexicano con Estados Unidos y Canadá.
Mientras Brasil, Argentina y Guyana lideran la nueva expansión petrolera en América Latina, México y Colombia enfrentan un declive en reservas y presión fiscal.
Las preocupaciones “han surgido a raíz de eventos crediticios recientes, incluido el entorno de tasas altas y el hecho de que la deuda bruta supera el crecimiento del EBITDA”, escribieron los analistas.
La calificadora de riesgo cree que una reducción en los tipos puede generar oportunidades de crédito, pero también presionar los márgenes de rentabilidad de los bancos.
La agencia reafirmó en AAA la nota nacional de Ecopetrol, pero detalló los cinco factores que podrían provocar una baja. Además, alertó que hay ruido en torno a la gobernanza de la empresa.
El banco advierte que Colombia enfrenta un deterioro fiscal profundo y estructural en medio de bajo crecimiento económico, tensiones políticas y falta de consenso para aprobar una nueva reforma tributaria.