Colombia, que bajo el gobierno de Gustavo Petro se convirtió en símbolo global de la lucha contra los combustibles fósiles, está dando marcha atrás con el fin de su mandato en el horizonte y una crisis energética y fiscal en aumento.
El sector petrolero colombiano enfrenta un panorama adverso en 2025: caída en la producción, precios internacionales bajos y una inversión exploratoria en mínimos. ANIF advierte que la coyuntura amenaza la estabilidad fiscal y la transición energética.
Ahora se espera que la producción de crudo estadounidense se reduzca a 13,28 millones de barriles diarios en 2026, según las Perspectivas Energéticas a Corto Plazo de la Administración de Información Energética.
Datos de la organización sugieren que los inventarios de petróleo de todo el mundo se reducirán significativamente en 2026 en casi 1,2 millones de barriles diarios.