QQ, el pingüino mascota de Tencent Holdings Ltd en la conferencia mundial de inteligencia artificial de julio en Shanghai, China.
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Bloomberg Opinión — ¿Cuán extraño va a ser el futuro? ¿Sólo un poco, o sencillamente impensable? ¿Y ese futuro tendrá lugar dentro de 1.000 años o dentro de 100?

La idea de que el futuro será más extraño de lo que pensamos, y que llegará antes de lo que creemos, es una posibilidad que plantea Holden Karnofsky, codirector ejecutivo de Open Philanthropy. Es una idea intrigante y provocadora.

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Un factor que podría generar complicaciones serán las diferentes formas de ingeniería genética. A medida que la genómica avance, podremos alterar el curso futuro de la humanidad. El método más sencillo es la selección de embriones, mediante la cual los padres pueden elegir un niño en lugar de una niña, o un hijo con unas características en lugar de otras. Nuestra capacidad para hacerlo será cada vez más precisa. Es probable que también sean factibles formas más directas de manipulación genética.

Tal vez la mayoría de los padres no quieran hacerlo, más allá de para proteger a sus hijos contra posibles defectos de nacimiento. Pero está claro que algunos padres sí lo harán, por lo que la humanidad se dividirá en grupos con diferentes historiales genéticos. Esto no ha ocurrido en la historia reciente de la humanidad.

Otra posibilidad muy real es que la investigación sobre la longevidad sea fructífera. Cada vez parece más posible que podamos manipular varios “relojes” biológicos para alargar la vida y retrasar el envejecimiento. La prolongación de la esperanza de vida no es nada nuevo, pero esto también representaría una ruptura fundamental. Podría haber muchas personas que vivieran mucho más allá de los 100 años, y sin grandes problemas de salud.

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Suponiendo que estos avances no se extiendan a todas las personas a la vez, de nuevo el mundo se verá dividido. Algunos perseguirán el objetivo de la “velocidad de escape”, intentando vivir lo suficiente para que se descubran nuevas curas para su inminente muerte.

A lo largo del camino, la ingeniería neuronal podría darnos el poder de mover y alterar objetos físicos con sólo usar nuestra mente. Esto ya es posible con los monos, aunque de forma limitada.

Es probable que tengamos pruebas definitivas de la existencia de vida inteligente en otros planetas, consierando que nuestra capacidad de búsqueda de señales químicas y electromagnéticas extraterrestres no ha dejado de aumentar. Imagínese un futuro en el que aprendamos que no estamos solos en el universo, aunque la vida extraterrestre permanezca a gran distancia. Algunos científicos de la NASA predicen que se encontrarán señales de vida extraterrestre en 2025.

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En algún momento tendremos la capacidad de crear sondas espaciales autorreplicantes. Las enviaremos al espacio y trataremos de sembrar vida en toda la galaxia, convirtiéndonos así en dioses en al menos una dimensión, aunque el éxito nos lleve millones de años. Algún Elon Musk del futuro lo hará, aún si ningún gobierno lo hace.

Por otra parte, podríamos crear formas de vida adicionales aquí mismo, en la Tierra, mediante la inteligencia general artificial. Se podría pensar que no es una idea especialmente sólida. Pero si se puede hacer, lo más probable es que alguien lo haga. Las consecuencias secundarias de estos avances son difíciles de prever, pero probablemente cambiarían muchas facetas de la vida humana, sobre todo nuestros trabajos. La creación de nuevas y originales formas de vida biológica también podría ocurrir, y podría alterar radicalmente muchos de nuestros ecosistemas.

De forma más especulativa, existe la ligera posibilidad de que los extraterrestres visiten la Tierra y se revelen. Teniendo en cuenta el reciente informe del gobierno de EE.UU. sobre los OVNIs, le doy a esto al menos un 1% de posibilidades de que ya haya ocurrido.

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Imagínese que todos o la mayoría de esos acontecimientos se produjeran en un período de varias décadas. Esperar esto ya no es algo de ciencia ficción ridícula.

Incluso si se deja de lado el asunto de los OVNIs, estos cambios son mucho más radicales que los ocurridos entre 1921 y hoy. En comparación con 1921, somos mucho más ricos y estamos más seguros, pero muchas de las estructuras básicas del mundo siguen siendo en general las mismas. No creo que muchas de las cosas que podemos hacer ahora les parezcan mágicas a nuestros predecesores de 1921, aunque la velocidad y la potencia de nuestros ordenadores podrían sorprenderles. Tampoco los visitantes de 1921 pensarían que somos algo distinto a humanos.

Por supuesto, ninguno de estos desarrollos es inevitable. Otro futuro muy extraño es totalmente posible: que los humanos utilicemos nuestras energías creativas para la destrucción, haciendo que la civilización dé algunos importantes y duraderos pasos atrás.

En cualquier caso, el futuro no es sólo más y mejores suburbios, mejores salarios y nuevas formas de medios sociales. Es probable que todo eso ocurra, pero no serán los mayores cambios. Cuando se trata del futuro de la raza humana, nosotros (y nuestros hijos, en el caso de aquellos que tenemos) podemos resultar ser generaciones especialmente importantes. Espero que estemos a la altura de este momento.