Jerome Powell, durante una audiencia del Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado en Washington, D.C., el martes 30 de noviembre de 2021.
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Bloomberg — Al retirar la palabra “transitoria”, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, hizo algo más que corregir por fin una descripción errónea de la inflación con la que estuvo casado durante mucho tiempo. También puso el foco en la inflación como un riesgo importante para la economía y los mercados financieros, no porque las perspectivas de nuevos aumentos de precios sean intrínsecamente problemáticas (no lo son), sino porque el proceso de comunicación de la Reserva Federal y las respuestas de política han sido realidades rezagadas. El proceso de ponerse al día (y se requiere uno rápido, dados los retrasos hasta ahora) podría desestabilizar a los mercados y a la economía. No tenía por qué ser así.

Durante meses, Powell afirmó que la inflación era transitoria. En lugar de revisar oportunamente su afirmación frente a una amplia evidencia de lo contrario, adoptó un concepto cada vez más elástico de la palabra que favorecía períodos de tiempo más largos y arbitrarios a expensas del rigor analítico económico. Eso aseguró que la Fed continuara con compras mensuales masivas de valores de mercado en un momento en que la economía estaba bien, el mercado inmobiliario estaba al rojo vivo y el “repunte de todo” impulsado por la liquidez en los activos financieros mostraba crecientes señales de una asunción excesiva de riesgos.

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A los inversionistas les encantó este paradigma de liquidez impulsado por la Fed. Después de todo, no hay nada más tranquilizador para las compras de activos que un comprador muy grande con un balance enorme que está activo regularmente y que compra en condiciones no comerciales. De hecho, la misma noción de que la Fed ha sido totalmente insensible a los precios, ya que compra más de US$100.000 millones de dólares cada mes, efectivamente hizo que otros se volvieran menos sensibles al valor, desvinculando aún más los precios de los activos de los fundamentos económicos y corporativos.

La repetida afirmación de Powell de que la inflación era transitoria llevó a muchos inversionistas a creer, o al menos actuar, ya que esta construcción inusual del mercado pudiera durar para siempre. El resultado fue no sólo el récord de los activos de riesgo, incluidas las acciones y las criptodivisas, sino también los elevados precios de los bonos gubernamentales sin riesgo (bajos rendimientos) a pesar de lo que se supone que es una correlación negativa.

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El repentino abandono de la inflación transitoria por parte del jefe de la Fed, apenas unos días después de su nominación por parte del presidente Joe Biden supuso un choque para los mercados el martes. Las acciones se desplomaron, los rendimientos de la deuda pública estadounidense de corto plazo subieron y las materias primas cayeron. No ayudó el hecho de que que Powell eligiera hacer su cambio de sentido inflacionario justo cuando los mercados estaban tratando de evaluar qué significaba para la actividad económica la aparición de ómicron, una nueva variante del Covid-19 que se consideraba más infecciosa y quizás incluso evasiva a las vacunas.

El problema ahora es que un despertar tan tardío a la realidad de la inflación aumenta los riesgos de una mala gestión de su proceso de recuperación de la política, exponiendo a la economía a un mayor riesgo de una desaceleración innecesaria, inducida por la Fed. Como he argumentado en columnas anteriores, un error de política de este tipo (si se materializara) se sumaría a los problemas de una economía en la que los segmentos más vulnerables de la población ya están teniendo que hacer frente a la inflación que se lleva un gran bocado de sus ingresos y en la que demasiados estadounidenses han sido excluidos del mercado inmobiliario.

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Todo esto es particularmente lamentable y era totalmente evitable.

Durante meses, las empresas y otros indicadores ascendentes han estado señalando una inflación que sería más alta y más persistente de lo que pronosticaba la Fed. Al mismo tiempo, varias medidas de las expectativas inflacionarias parpadeaban en amarillo, desde movimientos ascendentes en los datos de las encuestas (incluido el del Banco de la Reserva Federal de Nueva York) hasta múltiples señales de una negociación salarial más sólida. Y aunque las medidas basadas en el mercado permanecieron bastante contenidas, se encontraban entre los muchos indicadores distorsionados por el prolongado período de intervención directa de la Fed en el funcionamiento de los mercados.

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Powell ahora enfrenta un desafío político y de comunicación más complejo que es en parte de su propia cosecha. Tiene importantes implicaciones para los medios de vida, no solo de las personas en EE.UU. sino en todo el mundo. Mientras tanto, los mercados deberán comenzar a adaptarse al surgimiento gradual de un paradigma de liquidez diferente que ya no se beneficia automáticamente de las compras masivas de activos de la Fed.

Este artículo fue traducido por Estefanía Salinas Concha.