El Logo de Apple en la tienda de San Francisco, California, el lunes, 26 de abril, 2021. Apple Inc. Fotógrafo: David Paul Morris/Bloomberg

Bloomberg Opinión — Apple Inc. se convirtió el lunes en la primera empresa que cotiza en bolsa con una valoración de US$3 billones, alcanzando brevemente el hito histórico después de un repunte en el precio de sus acciones que se extendió durante una semana. Sin embargo, para los inversores que buscan una apuesta segura a medida que avanza el 2022, el repentino aumento debería hacer que se lo reconsideren.

La subida ha sido sorprendente. Desde mediados de noviembre, mientras los principales índices bursátiles se mantenían prácticamente sin cambios, las acciones de Apple han subido más del 20%, lo que eleva el valor de la empresa a una suma que alguna fue difícil de vislumbrar, y siendo la primera vez que una empresa que cotiza en bolsa alcanza ese elevado hito. . Para ponerlo en perspectiva, eso es más que el producto interno bruto de la mayoría de los países.

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Algunos han sugerido que el aumento de las acciones de Apple se puede explicar como una apuesta hacia lo seguro por parte de los inversores. A medida que la Reserva Federal comienza a retirar el estímulo monetario, la teoría es que los administradores de carteras están desechando las acciones de crecimiento, cuyas relaciones precio/ventas se están reduciendo y buscan refugio en Apple como un equivalente del efectivo o el oro.

Esa mentalidad es comprensible. Con un balance general a prueba de balas (de aproximadamente US$190.000 millones en efectivo), Apple puede soportar casi cualquier escenario económico sombrío. Pero la valoración y los fundamentos volverán a tener importancia con el tiempo. En esos frentes, el fabricante de iPhone no está exento de riesgos.

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De hecho, Apple es especialmente vulnerable a una de las mayores preocupaciones macroeconómicas para 2022: la inflación. A diferencia de las empresas de software e Internet, el negocio principal de la empresa consiste en vender productos de hardware físico. Eso significa que si los salarios, el envío y los gastos de materias primas continúan aumentando, la rentabilidad de Apple se reducirá. Apple ya ha dicho que está sintiendo los efectos del aumento de los costos de envío.

Y debido a que los iPhones y las Mac se venden a precios altos en comparación con sus rivales más cercanos, la compañía tiene una capacidad limitada para aumentar los precios mucho más. Muchos consumidores pueden posponer fácilmente la compra de un teléfono inteligente de US$1.000 si conservan sus iPhones actuales por un tiempo más.

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Más allá de los factores económicos externos, es dudoso que las perspectivas de Apple hayan mejorado drásticamente para justificar el último repunte. Recuerde que a fines de octubre, el gigante de la tecnología no cumplió con las expectativas de ventas de los analistas para los tres meses que terminaron en septiembre, y el CEO Tim Cook advirtió que la escasez de chips empeoraría en el trimestre de vacaciones.

Los informes más recientes indican que las perspectivas de este año no son mucho mejores. A fines de noviembre, en una conferencia de inversionistas, el director del negocio inalámbrico de AT&T Inc. dijo que espera que el crecimiento de los clientes no sea tan fuerte en 2022. Eso no es un buen augurio para Apple. Al día siguiente, Bloomberg News informó que la compañía les había dicho a sus proveedores que la demanda de iPhone se estaba desacelerando.

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Luego está la valoración. Apple no es barata. La acción se cotiza a alrededor de 30 veces las estimaciones de ganancias del año fiscal 2022, que es más del 50% por encima de su promedio histórico de cinco años. Si bien esa proporción es similar a la de Alphabet Inc., la empresa matriz de Google, y Microsoft Corp., se prevé que los otros gigantes tecnológicos muestren un crecimiento de ingresos significativamente mayor en el próximo año. Los analistas esperan que el crecimiento de las ventas de Apple se desacelere drásticamente del 33% para el año fiscal 2021 a un lento 4% en el año fiscal actual.

Ciertamente, hay entusiasmo por los nuevos productos en desarrollo, como el Apple Car y los visores de realidad aumentada. Pero pasarán años antes de que cualquiera de estas ofertas pueda mover la aguja del gigante multimillonario. Según los informes, la compañía planea lanzar un automóvil autónomo en 2025. Pero después de años de retrasos y problemas de desarrollo en todo el sector de vehículos autónomos, ese objetivo no parece confiable.

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A pesar del repunte del precio de las acciones, las perspectivas de Apple para este año no han cambiado mucho. Eso hace que la alta valoración de la empresa sea más precaria.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios

Este artículo fue traducido por: Miriam Salazar