Economía

Gasto del consumidor de EE.UU. supera previsiones pese a inflación

El indicador de precios preferido de la Fed tuvo en enero la mayor subida anual desde 1982

Una compradora dentro de una tienda de ropa de mujer en el barrio de East Village de Des Moines, Iowa, Estados Unidos, el sábado 5 de febrero de 2022.
Por Emma Kinery
25 de febrero, 2022 | 03:11 PM

Bloomberg — El gasto de los consumidores de Estados Unidos, ajustado por la inflación, creció más de lo previsto en enero, lo que pone de manifiesto la resistencia de la demanda estadounidense a pesar del aumento de los casos de Covid-19 y de los precios, que triplica el objetivo de la Reserva Federal.

Las compras de bienes y servicios, ajustadas por las variaciones de los precios, aumentaron un 1,5% respecto de diciembre, la mayor cifra en 10 meses, según datos del Departamento de Comercio divulgados el viernes.

El índice de precios de los gastos de consumo personal, que la Reserva Federal utiliza para su objetivo de inflación, aumentó un 0,6% con respecto al mes anterior y un 6,1% con respecto a enero de 2021, la mayor cifra desde 1982. Sin ajustar por la inflación, el gasto aumentó un 2,1% respecto de diciembre, mientras que los ingresos apenas variaron.

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El informe subraya la solidez de la demanda de los consumidores y refleja el impacto temporal, aunque relativamente moderado, de la ola de la variante ómicron en los gastos. El descenso de los casos de Covid-19 y la mejora del mercado laboral deberían apoyar el gasto en los próximos meses, especialmente en lo que respecta a los servicios, pero la inflación (que se espera siga aumentando a corto plazo) sigue siendo un viento en contra.

La tasa de ahorro personal cayó en enero a su nivel más bajo en ocho años, debido a que caducaron los pagos de los créditos fiscales por hijos y a la fortaleza del gasto.

El dato de la inflación valida aún más los llamamientos de los funcionarios de la Reserva Federal para comenzar a subir las tasas de interés en su reunión de política monetaria de marzo y podría apoyar una subida de medio punto porcentual, en lugar de un cuarto de punto. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania, que está a punto de empeorar el panorama inflacionario, ha inyectado incertidumbre en las perspectivas económicas mundiales.

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Un informe separado mostró el viernes que los pedidos realizados a las fábricas estadounidenses de equipamiento empresarial aumentaron en enero lo máximo en cuatro meses, superando las previsiones y en consonancia con la resistencia del gasto de capital y apuntando a un crecimiento estable de la manufactura.

El promedio de las previsiones de una encuesta de Bloomberg entre economistas era de un aumento del 1,2% del gasto ajustado por la inflación con respecto al mes anterior y un alza del 6% en el índice de precios con respecto a hace un año.

El gasto en bienes ajustado a la inflación aumentó un 4,3% con respecto al mes anterior, mientras que el gasto en servicios sólo subió un 0,1%, según los datos del viernes. Las cifras de principios de este mes mostraron que las ventas minoristas se recuperaron en enero de una caída de fin de año, pero los casos récord de Covid-19 mantuvieron a muchos estadounidenses en casa y frenaron los gastos en servicios como salir a cenar.

Mientras tanto, los ingresos personales se estancaron en enero, ya que el fin de los pagos mensuales del crédito fiscal por hijos compensó un avance del 0,5% en los sueldos y salarios. El programa daba a millones de familias hasta US$300 por hijo cada mes.

Como resultado de este cambio de política (que el gobierno de Biden había esperado evitar antes de que su paquete Build Back Better se estancara en el Congreso) la renta personal disponible, ajustada a la inflación, cayó un 0,5%. Esto se vio compensado en parte por el aumento de los pagos de la Seguridad Social, ya que millones de jubilados estadounidenses recibieron un ajuste del 5,9% por el coste de la vida a partir de enero, el mayor aumento en cuatro décadas.

En general, esto hizo que la tasa de ahorro (o el ahorro personal como proporción de la renta disponible) descendiera bruscamente hasta el 6,4%, el nivel más bajo en ocho años, desde el 8,2%.

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El índice de precios PCE básico, que excluye los alimentos y la energía y suele considerarse una guía más fiable de la inflación subyacente, subió un 5,2% respecto al año anterior, la cifra más alta desde 1983.

Con la asistencia de Kristy Scheuble.

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Este artículo fue traducido por Estefanía Salinas Concha.

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