Latinoamérica

¿Cómo se posiciona políticamente LatAm tras el triunfo de Chaves en Costa Rica?

La victoria de Progreso Social Democrático equilibra las fuerzas de izquierda y derecha en la región. Un eventual triunfo de Petro en Colombia y de Lula en Brasil podría ampliar un poco la brecha

Latinoamérica, sin una tendencia particular en el espectro político
04 de abril, 2022 | 05:49 PM
Tiempo de lectura: 6 minutos

Tras obtener un 52,9% de los votos en una segunda vuelta, el candidato de Progreso Social Democrático, Rodrigo Chaves, se convirtió en el nuevo presidente electo de Costa Rica.

El triunfo de Chaves, un economista promercado y exministro de Hacienda, deja como saldo un mapa latinoamericano casi equilibrado entre gobiernos de izquierda y derecha, muy lejos de aquellos años en los que la región se movía de un extremo hacia el otro del espectro.

Presidente electo de Costa Ricadfd

De manera simplificada, se podrían observar agrupados en ideas de centroizquierda a los gobiernos de países como: Argentina (gobernada por Alberto Fernández), Bolivia (Luis Arce), Chile (Gabriel Boric), Honduras (Xiomara Castro), México (Andrés Manuel López Obrador), Panamá (Laurentino Cortizo) y Perú (Manuel Castillo).

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En lo que tradicionalmente se enmarca como centroderecha aparecen los gobiernos de: Colombia (Iván Duque), Costa Rica (una vez que asuma Cháves), Ecuador (Guillermo Lasso), Guatemala (Alejandro Giammattei), Paraguay (Mario Abdo Benítez), República Dominicana (Luis Abinader) y Uruguay (Luis Lacalle Pou).

En los polos están los gobiernos izquierdistas de Nicolás Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua y Miguel Díaz Canel en Cuba y el derechista Jair Bolsonaro en Brasil, principal economía de la región. También se observan casos de difícil definición taxativa, como Nayib Bukele en El Salvador.

Este equilibrio de fuerzas en Latinoamérica podría empezar a desbalancearse si en Colombia el centroizquierdista Gustavo Petro se ratifica como el favorito en las urnas el próximo 29 de mayo (o en la segunda vuelta que sería el 19 de junio). Y más aún si Luiz Inácio Lula da Silva, histórico líder del Partido de los Trabajadores, vuelve al poder en Brasil tras las elecciones del próximo 2 de octubre (o en la segunda vuelta del 30 de ese mismo mes).

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Sin ola regional

El coordinador del Programa Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, Gabriel Puricelli, sostiene que no existe una “ola” definida para una parte del espectro político. “Las elecciones nacionales se definen en marcos estrictamente nacionales, con muy poca influencia del entorno regional sobre las preferencias ciudadanas”, señala.

Puricelli considera que en la década de 2000 las elecciones estaban supeditadas al ámbito doméstico, “contrariamente a lo que se adoptó como análisis convencional”.

“Lo que tienen en común los resultados electorales a partir del triunfo de López Obrador en México (2018) es la dificultad que tienen los oficialismos para hacerse reelegir. El caso de Rodrigo Chaves, un líder que combina dosis de progresismo y conservadurismo, en Costa Rica, viene ante todo a ratificar eso: interrumpe la continuidad de un oficialismo y su color político poco importa”, se explayó el también docente de la Universidad de Buenos Aires.

En el caso de Costa Rica, según el analista, “se agrega el rechazo a volver al esquema tradicional anterior, por eso derrota también a un expresidente y exponente del Partido Liberación Nacional”.

La otra distinción

Para el politólogo y docente de la Universidad de Lisboa, Andrés Malamud, la diferencia con la década pasada es que la distinción principal no es entre derecha e izquierda, sino “entre democracia y autoritarismo”.

En los próximos años, el desafío de los gobiernos latinoamericanos no será tanto reformar como durar, porque el mundo está más turbulento y América Latina es receptora, no productora, de reglas y tendencias”, añadió.

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Los matices

Los líderes actuales han tomado decisiones que escapan a lo que podrían indicar, en términos abstractos, sus categorizaciones iniciales. Un caso particular es el de Gabriel Boric, presidente de Chile, la cuarta economía latinoamericana, quien llegó recientemente al poder de la mano de una izquierda que era caracterizada por algunos medios y analistas de mercado como “extrema”.

Gabriel Boric, presidente de Chiledfd

Sin embargo, el mandatario nombró como su ministro de Hacienda a Mario Marcel, quien fue presidente del Banco Central de Chile entre diciembre de 2016 y enero de 2022, mostrando que no busca una ruptura definitiva con las políticas económicas y de crecimiento de los últimos años. Estas combinaciones ideológicas no son nuevas: el presidente del Banco Central de Brasil durante la presidencia de Lula fue Henrique Meirelles, un “duro” en términos de política monetaria.

En una entrevista reciente con el diario Clarín de Argentina, Boric expresó su postura al respecto: “Debemos dejar de pensar que la responsabilidad fiscal es una cuestión de derechas”.

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Boric aclaró que la responsabilidad fiscal “debe ser una política de Estado”, porque, según su visión, “es lo que garantiza que uno pueda llevar adelante los procesos de reforma”.

Boric no es el único líder centroizquierdista con una preocupación específica por la restricción presupuestaria. El presidente de la segunda economía más importante de la región (México), Andrés Manuel López Obrador, también tiene como eje el equilibrio y la austeridad fiscal.

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Andrés Manuel López Obrador, presidente de Méxicodfd

En tanto, en Argentina (tercer PIB a nivel regional) el presidente Alberto Fernández llegó al poder con el plafón de una coalición amplia que une a peronistas conservadores y de centroizquierda, entre otras tradiciones políticas. Esta amplitud le viene trayendo dolores de cabeza al mandatario, ya que ante cada intento de ajuste fiscal sufre críticas dentro de su propio partido.

El ejemplo más reciente es que la agrupación La Cámpora, que integra el frente de Gobierno, votó en contra del acuerdo entre el país y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El pacto logró la aprobación gracias al apoyo de la oposición de centroderecha.

El presidente argentino y su vicepresidenta tienen miradas muy distintasdfd

El análisis de un exvicepresidente

Por su parte, el exvicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, subrayó en una entrevista con EldiarioAr una diferenciación entre los liderazgos de izquierda/centroizquierda actuales en relación a lo que se observaba a principios de siglo.

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El político y pensador boliviano viene marcando una diferencia entre progresismos carismáticos (los de principios de siglo) y administrativos (así se refiere a los de los últimos tiempos). “No es casual que el regreso del progresismo al gobierno en países como en Bolivia o Argentina haya tenido a la cabeza a candidatos moderados y que haya sido eso lo que le permitió la victoria electoral”, manifestó García Linera.

En esa misma línea argumental, quien acompañó a Evo Morales en sus mandatos consideró que “el signo de la época no es el de las grandes reformas, sino la administración y reencauzamiento de las que se iniciaron en la primera ola”

El discurso

Guillermo Puricelli afirmó que, actualmente, las fuerzas colocadas a la izquierda que lideran gobiernos democráticos hoy en México, Argentina, Bolivia, Perú, Chile y Honduras “carecen de la retórica común, con referencias asiduas a la Patria Grande, que tuvieron los gobiernos posteriores al cambio de siglo”.

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En se sentido, explicó: “No es fácil identificar un glosario común, que era lo único que tuvieron, a veces, aquellos gobiernos anteriores, que tuvieron políticas fiscales, monetarias y exteriores muy diversas entre sí y que no hicieron avanzar materialmente la integración regional que declamaron insistentemente”.

En la actualidad, el mapa de la región muestra prácticamente la misma cantidad de países en una y otra vereda. Lo mismo sucede al posar la lupa en las dos principales potencias de la región: en Brasil gobierna la derecha y en México, la centroizquierda. Esta paridad podría romperse si Petro gana en Colombia (quinta economía latinoamericana) y si Lula vence en Brasil, aunque el expresidente de la principal economía de Latinoamérica se viene mostrando amigable con el mercado.

Lo que queda claro, según la mirada de los analistas, es que la región no tiende hacia algún polo en particular y que los liderazgos muestran matices, con las excepciones de Díaz Canel, Ortega, Maduro o Bolsonaro.

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