Argentina

CEO de Supervielle: “Un cambio político en 2023 puede favorecer mucho las expectativas”

Entrevista: Alejandro Stengel, titular de uno de los cuatro bancos argentinos que cotizan en Wall Street, habló de las perspectivas para el sector en 2022-23

Alejandro Stengel. El CEO de Banco Supervielle y vicepresidente del Grupo Supervielle.
10 de mayo, 2022 | 05:00 AM
Tiempo de lectura: 11 minutos

Buenos Aires — El saldo de crédito al sector privado en Argentina, que viene alicaído desde la crisis cambiaria de 2018, evidenció una nueva contracción en la segunda mitad de 2021, cayendo por 0,6% en términos reales, según datos del Banco Central de la República Argentina.

Fue una clara señal de que, a pesar del repunte económico tras el desplome de 2020, sigue sin reactivarse la demanda de crédito por parte de individuos y de empresas, que, por una incertidumbre generalizada y por la inflación, entre otros factores, evitan tomar riesgos.

Alejandro Stengel, CEO de Banco Supervielle y vicepresidente de Grupo Supervielle (SUPV), una de las cuatro entidades financieras argentinas que cotizan en la bolsa estadounidense, señala al entorno macroeconómico del país como uno de los principales obstáculos para el sector bancario. Tal es así que el banco reportó una pérdida neta en el ejercicio de 2021, un acontecimiento poco frecuente para los bancos del país en los últimos años.

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El ejecutivo defiende el desempeño de Supervielle, no obstante, al subrayar que sus activos medidos en dólares crecieron por 50% en los últimos cinco años. Ese valor tangible de la empresa es lo que haría repuntar su acción en Wall Street no bien se produzca un cambio de expectativas, que gatillaría a su vez una recuperación del crédito.

Un cambio de expectativas en torno al manejo fiscal puede hacer que haya un flujo de inversión muy rápidamente y que se revierta esta tendencia,” afirma en referencia al valor del papel del banco. En ese sentido, también ayudaría “un cambio político durante el año 2023″, agrega.

La siguiente conversación fue editada por motivos de extensión y claridad.

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Desde su IPO [oferta pública inicial, por sus siglas en inglés] en 2016 hasta 2018 la acción de Supervielle cotizó entre US$12-32 dólares, mientras que hoy está en torno a US$1,80. ¿Qué balance hacés de las operaciones del banco en este tiempo y de su valor frente a los accionistas?

Lo que está pasando con la acción de Supervielle, y también con las de los bancos y las acciones argentinas en general, es un problema macroeconómico. Cuando mirás la incidencia de factores como riesgo país, la evolución de la economía, los niveles de incertidumbre, y particularmente en el negocio bancario, que en nuestro caso se maneja en pesos frente a la evolución del tipo de cambio, de contextos inflacionarios y devaluatorios como el nuestro, efectivamente esas cotizaciones se castigan. Esencialmente estamos frente a un problema macroeconómico, más allá de algunas cuestiones específicas de performance que siempre se pueden mejorar en el caso de los bancos. Dicho esto te paso algunos otros datos. En los últimos diez años Grupo Supervielle creció en el orden del 66% en sus activos medidos en dólares y desde el IPO en los últimos cinco años el crecimiento fue del 50% en los activos medidos en dólares. Claramente hay un factor macro que pesa mucho en esa evaluación de los activos.

Y mirando los resultados del 2021, que cerraron con una pérdida neta de $860 millones después de un 2020 en el que tuvieron una ganancia neta de $5.100 millones. ¿Cómo se explica esa caída?

Hay una serie de factores que están operando ahí. Primero hay una serie de normas del Banco Central y cómo están afectando a las franquicias de nuestro banco. Tenemos un foco muy importante en individuos y pymes. Dentro de individuos tenemos una porción muy importante en el segmento previsional, y también una de renta masiva. Y ese segmento, junto con el de consumo que está en nuestra subsidiaria IUDÚ son los que están sufriendo una pérdida importante en su poder adquisitivo. En un contexto como te decía hace un minuto donde se ha profundizado el piso para las tasas pasivas, los techos para las tasas activas, una cantidad de líneas dirigidas muy importantes, una reducción de la demanda importante y un contexto de inflación de costos. Cuando combinás todos esos factores y los sostenes a lo largo del tiempo, empezás a tener esos resultados. Sumado al hecho también que el Banco Central a partir de la segunda mitad del año 2020 empezó a manejar la curva de tasas de una manera diferente, y eso también tuvo un impacto respecto de la comparación del año 2021 contra el 2020.

¿Y este año cómo están viendo la posibilidad de que se recupere la demanda de crédito? ¿Cuánto pesa la inflación en esa ecuación?

El crédito al sector privado sobre producto bruto hoy está debajo del 8%. En cualquier país de la región esa relación está más o menos en el orden del 50%. Tenemos un sistema sumamente chico y absolutamente transaccional. Con una demanda escasa y una inflación creciente estamos viendo que nuestros clientes, después de la pandemia, han recompuesto sus niveles de capital de trabajo, han reactivado algunas líneas de producción, pero en este contexto y con esta incertidumbre y la falta de confianza, no vemos un crecimiento muy fuerte de la demanda de crédito, y no vemos tampoco el nivel de inversiones que es necesario para generar empleo. Creemos que tenemos un año 2022 por delante complicado y vemos difícil una recomposición importante de la demanda de crédito.

¿Qué perspectivas tienen para lo que va a ser 2023, un año electoral?

En la medida en que se ataquen los problemas estructurales que tiene la Argentina… Porque la inflación es un síntoma de un desequilibrio fiscal. En la medida en que haya un manejo fiscal, y para eso se ha discutido el marco con el Fondo Monetario, podemos ir imaginando que ese desequilibrio fiscal se puede ir corrigiendo y que las expectativas se vayan alineando un poco mejor. Si a eso sumás un cambio político durante el año 2023 eso puede favorecer mucho las expectativas. Y el otro aspecto que siempre hay que mirar desde el punto de la inversión es que el valor de todos los activos argentinos está muy bajo. Un cambio de expectativas en torno al manejo fiscal puede hacer que haya un flujo de inversión muy rápidamente y que se revierta esta tendencia.

Las posiciones de los bancos en las Leliq del Banco Central subieron un 135% en un año. Representan 1,3 veces la base monetaria. ¿Ustedes ven riesgos en esta dinámica?

No vemos un riesgo, porque el emisor de esas notas es el Banco Central, que tiene la capacidad de emitir para hacerle frente a esas emisiones. El motivo por el cual crecer la exposición de los bancos es que ante la falta de demanda de crédito de nuestros clientes y potenciales clientes queda un excedente de los depósitos y eso es lo que se está colocando en notas del Banco Central, a través de esquemas, en algunos casos, de esterilización que sigue el Banco Central como parte de su política monetaria. No vemos un riesgo en esto pero por supuesto hay que estar muy atentos a cómo evoluciona porque una emisión excesiva de estas notas como sabés genera lo que se llama un déficit cuasi fiscal por los intereses que acarrea y en un contexto donde querés ordenar las expectativas y manejar en general el problema del déficit fiscal lo tenés que mirar del mismo modo que tenés que prestarle atención a la calidad del balance del Banco Central. Pero en este momento no vemos niveles que no se puedan manejar.

Para ser claros, ¿no ven en el corto o mediano plazo un riesgo significativo de algún tipo de corrida bancaria que obligue a desarmar esa exposición a Leliqs?

No, no. Además hay otros factores que te pueden servir como parámetros. Los niveles de liquidez y los niveles de solvencia que tiene el sistema financiero argentino son de los más altos de la región cuando miras la relación, por ejemplo, de capital-activos y cuando miras los temas de liquidez, incluyendo la liquidez en dólares. Fíjate que hemos tenido varios shocks y en ese sentido los depositantes han podido retirar todos los dólares que han querido. Esos dólares han salido del sistema y después han vuelto. Así que francamente, bajo el esquema normativo y las conductas prudenciales de los bancos, no veo esos riesgos.

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Parte del acuerdo con el FMI consiste en ir hacia tasas reales positivas. ¿Cómo ven el sendero hacia ese objetivo?

El Banco Central viene ejecutando una serie de subas de tasas en esa dirección. Creo que hay algunas subas tenemos aún por delante. En la medida que el nivel de actividad lo vaya convalidando el Banco Central va a ir avanzando según el acuerdo con el Fondo hacia un esquema de tasas positivas que por otro lado como vos sabés ha sido poco frecuente en nuestra historia económica. En las últimas décadas lo que han dominado son escenarios de tasas negativas, no de tasas positivas. Pero las tasas positivas son muy importantes para fomentar el ahorro, para fortalecer la moneda y para robustecer el sistema financiero y que a partir de eso se genere más crédito para el crecimiento.

¿Cómo viene marchando IUDÚ? ¿Tienen pensado lanzar cripto?

Estamos siguiendo muy de cerca la evolución porque es el segmento de consumo, que está siendo castigado en este momento debido a la pérdida de poder adquisitivo. Eso hace que tengas que estar muy atento a la evolución del endeudamiento de los clientes y por lo tanto de la mora. Normalmente en esas condiciones vas restringiendo las condiciones de originación, es decir vas cuidando más la calidad de la cartera. Se ha hecho un muy buen avance en lo que es el lanzamiento de IRDU como banco digital. Estamos pudiendo captar clientes en el mercado abierto. Estamos desde ese punto de vista con una propuesta muy integral donde a diferencia de otras fintechs y de otros neobancos podemos hacer una oferta muy integral además de captar depósitos y poder ofrecer una experiencia superior. Sobre el tema cripto, creo que hay que partir de la base de que tanto el Banco Central como la Comisión Nacional de Valores tienen normativas que desalientan ese tipo de activos. Personalmente creo que eso va a cambiar y creo que hay una demanda muy concreta por inversiones en criptoactivos que son inversiones obviamente volátiles, pero es una demanda importante y ya estamos viendo algunos bancos que están empezando a hacer desarrollos para poder ofrecer criptomonedas a sus clientes. Yo creo que esto va a haber que monitorearlo y creo que estamos mucho más cerca de lo que muchos piensan de que se produzcan algunos cambios que favorezcan el crecimiento de ese segmento de activos.

¿En el corto plazo ustedes no tienen previsto un lanzamiento de servicios cripto?

Nosotros dentro de lo que es el Grupo estamos evaluando formas que se encuadren dentro de la normativa vigente y lo que estamos viendo es que es bastante difícil. Lo estamos estudiando pero todavía no nos sentimos con un nivel de confort suficiente para ser agresivos con una oferta. Pero vuelvo a decirte, esto está evolucionando, lo seguimos muy de cerca y creemos que esto va a cambiar muy pronto.

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¿Y una mirada más general sobre el espacio fintech y cripto en Argentina? Hay muchos jugadores, y pocos que sean rentables. ¿Hay lugar ahí para fusiones y adquisiciones?

Hay muchos espacios para alianzas. A diferencia de otros lugares del mundo, en Argentina tenés por cuestiones normativas ya desde hace por lo menos 10 años, cajas de ahorro gratuitas. Y también tenés normativas que impulsan las transferencias inmediatas. Con lo cual los esquemas que inicialmente dieron lugar a un desarrollo de las fintechs en otros lugares del mundo, que eran esos costos bancarios y las demoras en los procesos de transferencia y los costos de transferir dinero, en Argentina no estaban presentes. Entonces esos profit pools, que se podían descremar, en Argentina no estaban presentes y es lo que hizo mucho más lento y más dificultoso el proceso de lanzamiento y expansión de fintechs. Distinta es la situación de un jugador como Mercado Pago, que en realidad se está apalancando de su corazón de e-commerce para extenderse. También ha sido difícil para los neobancos atraer una masa importante de depósitos, con lo cual la intermediación de depósitos a préstamos se ha complicado bastante, salvo que lo hagan con capital propio. En este contexto hay mucho campo para colaboración y alianzas con fintechs. Nosotros en particular hemos encarado un proceso de transformación muy importante en los últimos dos años con inversiones muy grandes para adaptar una tecnología de APIs y migrar hacia la nube. Hay alianzas que podemos hacer con fintechs que hacen desarrollos que mejoran la experiencia de los clientes.

¿Cuál es el escenario base del banco en materia de inflación y crecimiento del PBI?

Mira, nosotros estamos con una previsión de inflación en torno al 60-65%, un poco en línea con lo que vos observas en el REM. Para serte honesto nuestra previsión al final del año pasado era sensiblemente menor, más o menos 15 puntos menos de lo que terminó siendo. Es una variable muy importante en nuestro negocio y evolucionó rápidamente. En términos del crecimiento del producto vemos que hay un efecto inercial por lo que fue el rebote del año 2021 que se está arrastrando sobre el año 2022. Tenés un crecimiento en el primer trimestre pero después del segundo trimestre en adelante probablemente tengas muy poco crecimiento. Entonces es un crecimiento que muestra una asimetría muy fuerte.

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¿Dónde quisieras que se encuentre Supervielle, por ejemplo, en el año 2025?

Tenemos una visión de crecer en el orden de 7-10% nuestros clientes cada año. Hemos hecho muchas inversiones en procesos de tecnología, hemos mejorado todo el proceso de onboarding digital y nos estamos enfocando mucho en mejorar la experiencia del cliente. Eso nos está permitiendo hacer un crecimiento de clientes nativos digitales, que vamos a ir acelerando hacia adelante. Vemos también un apalancamiento con el crecimiento de IOL como broker digital y en la parte de seguros. También vemos una oportunidad importante en lo que es la gestión de activos. Apuntamos a conformar un ecosistema a cinco años con una cantidad de clientes que esté en torno a los 2,5 - 2,8 millones que integren todas estas compañías y partes del Grupo. Tenemos una visión de crecimiento muy fuerte. Creemos también en la posibilidad de seguir evolucionando los formatos de nuestras sucursales, atendiendo clientes fuera de la red física, con formatos de sucursales completamente distintos. Por supuesto, ese crecimiento va a necesitar apalancarse en que la economía argentina mejore, que haya un cambio de expectativas y que haya una recuperación de las inversiones y creación de empleo

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