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Día Mundial de las Abejas: ¿por qué su desaparición traería hambre al mundo?

El uso intensivo de pesticidas, los eventos climáticos extremos y los cambios en el uso de la tierra amenazan la sobrevivencia de las abejas

Abejas de la miel de Buckfast vuelan cerca de una colmena en Illinois, EE.UU.
20 de mayo, 2022 | 04:00 AM

Bogotá — Responsables de la polinización de un importante porcentaje de las frutas y semillas que consumen los seres humanos, las abejas cumplen un rol clave en la seguridad alimentaria global, pero el cambio climático, las amenazas en su hábitat, entre otros factores, las están poniendo en riesgo.

El mundo celebra este viernes 20 de mayo el Día Mundial de las Abejas, una fecha que se conmemora desde 2018 con el propósito de concientizar acerca de la importancia de estos polinizadores en la seguridad alimentaria global.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) explica que esta fecha se conmemora por el natalicio del apicultor esloveno Anton Janša (1734 -1773), quien es considerado un pionero en la actividad moderna.

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Los orígenes de esta celebración se remontan al 2016 cuando Eslovenia, en donde la apicultura sigue siendo una actividad económica clave, propuso esta fecha en la Conferencia Regional de la FAO para Europa.

Después de ponerse en consideración en la 40 reunión de la Conferencia de la FAO, finalmente la Asamblea General definió que se conmemorara en esta fecha.

A continuación algunos datos sobre su rol en la seguridad alimentaria en un momento en el que por lo menos 193 millones de personas en el mundo padecen hambre, un aumento de 40 millones en el año transcurrido entre 2020 y 2021, según cifras de la ONU.

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Y en Latinoamérica y el Caribe se estima que 12,76 millones de personas se encuentran en “situación de crisis o peor”, en medio de las presiones que los eventos climáticos extremos generan, alertó el Informe Global sobre Crisis Alimentarias 2022.

Claves en la polinización

Se calcula que los polinizadores, entre los cuales se incluyen a las abejas, contribuyen con uno de cada tres bocados de los alimentos que consumen las personas en la actualidad, de acuerdo a información divulgada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

La FAO indica que los polinizadores tienen incidencia en un 75 % de los cultivos de todo el mundo, incluyendo varias de los principales tipos de frutas o semillas que son para consumo humano como alimento. A la vez elevan “la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, y de muchos medicamentos derivados de las plantas”, según esa entidad.

De las fresas hasta el pepino

La polinización contribuye al desarrollo de los cultivos agrícolas de una diversa variedad de frutas y hortalizas, a la vez que mantienen la estabilidad de los ecosistemas. De acuerdo a la FAO, “una fresa completamente desarrollada necesita unas 21 visitas de las abejas”, mientras que en el caso de las manzanas calcula que “una densidad de 2,3 colmenas por hectárea es adecuada para polinizar”.

Ya en el caso del pepino las cosechas en invernaderos tienen el potencial de incrementar hasta en un 40% si se ubican cinco colmenas de unas 12.500 abejas cada quince hectáreas, de acuerdo a información de ese organismo de la ONU.

Contribución económica invaluable

Cifras reveladas por Naciones Unidas indican que el aporte económico estimado tanto de las abejas como de otros polinizadores podría ser de unos US$577.000 millones globalmente, lo que se traduce en la preservación de los ecosistemas y la seguridad alimentaria.

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Pero esa contribución se ve amenazada, según la ONU, ante “prácticas agrícolas intensivas, los cambios en el uso de la tierra, la urbanización, el uso de pesticidas y los fenómenos meteorológicos extremos producidos por el cambio climático”.

Preocupación por la población mundial

Más de 20.000 especies de abejas se han documentado en el mundo, pero al menos un 25% de estas habrían desaparecido desde 1990, lo que afectará la “polinización de plantas y cultivos silvestres y tendrá consecuencias ecológicas y económicas más amplias”, según un informe de investigadores de la Universidad Nacional del Comahue (UNC), en Argentina.

En ese sentido, instan a tomar medidas para que se revierta la destrucción del hábitat de las abejas, lo que implica repensar la viabilidad de la conversión de la tierra a usos intensivos ya que “las abejas no pueden esperar”, advierten los autores del informe, Eduardo E. Zattara y Marcelo Aizen.

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