Bolivia

Michael Sayman: Estamos cansados de los likes y la presión de las redes sociales

El emprendedor digital de 25 años presentó anoche su libro autobiográfico en la feria del libro de Santa Cruz de la Sierra y dio charlas para motivar a los jóvenes a crear aplicativos

El emprendedor digital de 25 años presentó ayer su libro App Kid: Cómo un hijo de inmigrantes consiguió un pedazo del sueño americano. Además, dio dos charlas y fue de lo más destacado de la feria del libro de Santa Cruz de la Sierra.
06 de junio, 2022 | 08:13 am
Tiempo de lectura: 8 minutos

SANTA CRUZ — Michael Sayman es considerado un niño genio de la era del Internet. Creó su primer aplicativo a los 13 años y su carrera despegó. A los 17 años fue el ingeniero más joven contratado por Facebook y a los 21 ya era manager de productos en Google, donde también era el de menor edad. Michael comenzó a vivir junto a los grandes del mercado antes de la mayoría de edad y a ganar mucho dinero. Sin embargo, no todo es tan perfecto como suena. En su autobiografía App Kid: Como un hijo de inmigrantes consiguió un pedazo del Sueño Americano, publicado por Penguin/ Random House, cuenta las dificultades a las que se enfrentó, la crisis económica que vivió su familia en esa época y la presión que sentía a perder su adolescencia y tener que actuar como adulto para encajar entre los ingenieros de Facebook. Con su historia, Sayman busca inspirar a otros jóvenes y motivarlos a seguir aportando al mundo de los aplicativos. Y eso fue lo que hizo ese fin de semana con sala llena en la feria del libro de Santa Cruz de la Sierra, donde dio dos charlas y presentó su libro que ya lleva más de un año en el mercado.

“Yo les diría a los jóvenes que lean mi historia, vean lo que yo hice y aprendan de los errores. Todo eso está en mi libro. Ahí no solo cuento el lado bonito, sino cada vez que metí la pata. Cada vez que iba a lograr algo, pero al final mis emociones, entusiasmo o mis nervios tomaron control sobre la situación y perdí la oportunidad” cuenta desde su hotel en Santa Cruz de la Sierra, que es actualmente la capital cultural de Bolivia.

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Michael conversó en exclusiva con Bloomberg Línea y habló de las dificultades a las que se enfrentan los chicos latinos que desde países como Bolivia quisieran crear aplicativos. “Si bien acá no hay tantos consumidores que puedan comprar cosas por internet con tarjetas de créditos y hay menos gente con los recursos para eso, hay una oportunidad para la gente joven que nunca antes hubo y es que ahora el mercado va más allá de nuestro círculo y la internet permite que personas de todo el mundo se puedan interesan en el juego o App que tu vayas a crear”.

También nos contó en exclusiva detalles de su nuevo proyecto de soluciones digitales que priorizan la salud mental de sus usuarios sobre los seguidores y likes. Esto responde a los estudios que indican que los adolescentes sufren de depresión debido al excesivo uso de la tecnología. Según datos de la Universidad de Concordia y la Universidad de Helsinki se ha descubierto un vínculo entre la depresión y el uso problemático de Internet (PIU) entre los adolescentes.

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Michael dice que se vienen nuevos tiempos y que espera que la nueva generación cree soluciones pensando en eso también. Y les dice a los jóvenes que el cambio está en sus manos y es más fácil de lo que parece. Sayman recuerda haber creado su primer aplicación en una vacación en Lima, Perú, mientras estuvo en una casa sin conexión a Internet. “Mi tío me llevaba a un sitio de café donde tenían Internet y yo me sentaba ahí mientras él se tomaba su café. Íbamos tres días a la semana y ahí, poco a poco, fui buscando videitos y aprendí con lo que decía en Google. Crear aplicaciones no es tan complicado y cualquiera realmente lo puede hacer”, cuenta.

Pero Sayman sabe que en el mundo de las Apps quedan muchas ideas en el camino y muy pocas realmente tiene éxito. “Obviamente no es que haces una aplicación y todo sale perfecto y llega el dinero. Por cada éxito que tuve hay 95 errores. Uno tiene que pensar en el mercado, cómo y cuándo es el tiempo oportuno para lanzar cierto producto. Es importante sepan que ninguna historia es perfecta y no hay que tener a nadie como ídolo. La gente como yo solo deber ser un ejemplo del cual pueden aprender el lado bueno y el lado humano”, dice.

Ahora, a tus 25 años, ¿qué piensas cuando miras hacia atrás al niño de 13 años y todo lo que logró?

Cuando miro mi carrera y todo lo que ha pasado hasta ahora no puedo creer lo que estoy viviendo, no me parece real (risas). Pero creo que no veo lo que hice como una cosa tan especial. Crear aplicaciones y aprender a programar a través de la Internet es algo que varios chicos pueden hacer. No es nada del otro mundo. Estuve en el tiempo correcto y en el lugar preciso para que me salgan las cosas y, bueno, la persistencia ayuda.

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Ahora, en este viaje por Bolivia, estás con tu papá…

Sí, mi papá y mi mamá son lo máximo, siempre están ayudándome. Ahora estoy con él por primera vez en Bolivia y como el es boliviano me encanta poder compartir este viaje con él y que me cuente muchas cosas.

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¿Cuál es la historia de migrantes de tus padres?

A mi papá le encantaba editar vídeos, producciones de shows y cosas así. Entonces cuando él era joven y estaba estudiando quiso ir a Estados Unidos para poder sacar su diploma y aprender a editar vídeos. Llegó solo, durmió en sofás de amigos y veía la forma de salir adelante en Estados Unidos. Poco a poco pudo conseguir su carrera trabajando como editor en canales de televisión como Telemundo. Luego se fue a Miami y allá conoció a mi mamá en una fiesta de peruanos y quisieron hacer muchos negocios juntos. Algunos les iba muy bien, otros no. Pero intentaban de todo. Yo creo que tengo esa sangre de emprendedor, como ellos.

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Mis padres trataron de hacer un valet parking, luego tuvieron un restaurante de comida peruana que fue muy bien durante varios años y así. Para mis padres como inmigrantes fue difícil porque viniendo de Bolivia y Perú no entendían cómo funciona el sistema financiero de Estados Unidos. No estaban acostumbrados a la forma en que el sistema de crédito funciona ni como funciona el Real State. Y si combinas eso con una recesión terminas en una situación económica complicada. Pero como hijos de inmigrantes yo creo que hemos aprendido de ver a nuestros padres y ahora tenemos la oportunidad de hacer cosas más grandes.

Contanos de tu proyecto actual. He leído que son nuevos tipos de soluciones que piensan en la salud mental de los jóvenes y su bienestar…

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Si estoy creando productos que aunque sean redes sociales, o lo que sea, estén diseñados para que la salud mental y física de la persona que lo use no caiga al piso después de dos años de usar el producto. Porque hemos visto como a las personas les encanta usar algunos productos por unos años y al tiempo se sienten deprimidos, inseguros y cuando eso pasa ya no usas la internet para compartir realmente como te sientes, no compartes que haces en el día a día, ya no sos auténtico y todo cambia. Entonces ya las publicidades que te enseñan ya no vienen bien dirigidas y se pierde mucho. La gente que se siente mal buscará nuevas formas de comunicarse con sus amistades. Hay una oportunidad para crear nuevas redes o diferentes productos y servicios para conectar a la gente pero sin que se sientan deprimidos. Los likes y los vistos no ayudan. Yo he trabajado años en Facebook y se como esas cosas ayudan a que crezca el producto pero a la vez hemos visto hace daño al producto.

Entonces ¿se viene una etapa post Facebook y likes?

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Exactamente. Mi generación está cansada de todas esas aplicaciones. Ya saben como funciona. Están cansados de los seguidores, de quién vio y quien no… esas cosas al final del día estresan. Hay una oportunidad para crear algo que realmente represente la perspectiva de la generación que viene. Y creo que la pandemia aceleró todo este proceso porque la depresión y toda esa distancia de nuestros amigos se sintió aún más.

En menos de una semana hemos recaudado 3 millones de dólares para este proyecto. Cerramos muy rápido la ronda. Fue una locura, no me lo hubiera imaginado.

¿Cómo recuerdas tu época en Facebook? Eras apenas un adolescente… ¿cómo impacta en la vida de un jovencito entrar tan rápido a las ligas mayores?

Mi historia fue un desastre (risas). Trabajar en una empresa tan grande a una edad tan joven no es lo mas bonito. Hay una etapa (16, 17 años) donde todo niño debería ser niño y yo no tuve esa oportunidad trabajando. Muy rápido tuve que aprender cómo ser adulto y a tratar de fingir ser esta persona madura que no era. Mis compañeros de trabajo en Facebook tenían una paciencia increíble conmigo, pero obviamente la empresa tenía en mente tratar de sacar todo el valor que podía a lo que yo sabía y de mi perspectiva de la tecnología para crear Instagram stories, WhatsApp status y demás… Hay un costo al trabajar desde que tienes 13 años. Hay algo que se sacrifica, pero la oportunidad me permitió seguir creciendo en mi carrera más allá de lo que nunca hubiera imaginado.

La historia detrás de cámara no es tan buena como suena…

Durante toda esa etapa, en Estados Unidos estábamos recuperándonos de la recesión económica y mi familia estaba en una situación complicada. Entonces yo y mis aplicaciones teníamos la presión de que todo salga bien porque si no hubiéramos estado una situación económica aún peor. Tenía la presión de que todo esté estable para mi y mi familia. Es algo que la mayoría de los chicos en Estados Unidos no viven pero hay muchas familias bolivianas y latinas donde los hijos tiene que ayudar a que la familia entera esté estable. Eso fue algo que yo viví y que es más normal entre latinos pero que en EEUU lo veían como algo raro. La gente pensaba: “¿qué? ¿un hijo ayudando a sus padres? Eres tan joven, no deberías estar haciendo eso”. Pero para mi familia es algo normal y siempre pienso en mí, mis padres y mi hermana, al final es todo lo que tenemos.

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