Personal sanitario de América Latina se verá afectado por envejecimiento

Una reciente publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que hay una tendencia notoria en el personal sanitario de la región: alargar su año de retiro

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Bloomberg Línea — El envejecimiento poblacional fue caracterizado como uno de los principales retos demográficos de latinoamérica para este siglo, de acuerdo con una publicación reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Y un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que este es también un fenómeno que se está presentando en el personal sanitario de la región, para el cual el Covid-19 visibilizó las limitaciones en algunas disciplinas como la terapia intensiva, neumólogos, anestesiólogos y cardiólogos.

Para la región es un desafío contar con 2,6 millones de profesionales de la salud para 2030. En promedio, América Latina y el Caribe dispone de 23 médicos y 33 enfermeras por cada 100.000 habitantes, una cifra que supera al criterio recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece que los países deben contar con 44,5 recursos sanitarios por cada 100.000 habitantes para proporcionar servicios esenciales. Sin embargo, es relevante mencionar que este criterio es un umbral mínimo”, destaca el BID en su publicación ‘Rumbo al futuro del personal de salud: tendencias y desafíos para el próximo tiempo’.

El documento señala que la disparidad entre países es visible, pues algunas naciones tienen de 2 hasta 84 médicos por cada 100.000 habitantes. Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua y Bolivia son los países con menos médicos y enfermeras, en general.

“El análisis de la distribución de personal de salud en Colombia, Costa Rica, Jamaica, Panamá, Perú y Uruguay indica el desbalance del personal de salud. Las comunidades rurales tienen acceso limitado a los servicios. En estos países, con excepción de Jamaica, se han establecido programas para promover que el personal de salud trabaje en áreas remotas, incluyendo la capacitación del personal en competencias interculturales. Costa Rica y Uruguay reclutan al menos un 30% del personal de salud para trabajar en sus propias comunidades”, señala el informe.

El personal sanitario activo de LatAm envejece y se reduce

El BID precisa que aquellos médicos y enfermeros que hacen parte de la generación ‘baby boomer’ (1946-1964), ya están alcanzando o están por alcanzar la edad de jubilación, de acuerdo a las leyes de cada país, por lo que la población activa se está reduciendo.

Prueba de esto es que para 2020, la edad promedio de las enfermeras en América Latina y el Caribe era superior a 40 años y más del 30% tenían más de 50 años. En cuanto a los médicos, la edad promedio era de 45 años y el 25% tenían más de 65 años. Por ejemplo, en Argentina, Brasil, Chile, República Dominicana, Guatemala, México, y Uruguay, más del 25% de los médicos tienen 55 años o más, y el 17% son mayores de 65 años.

Esto, según los investigadores, señala la necesidad de desarrollar acciones para el recambio del personal de salud, teniendo en cuenta que la formación de un médico “requiere seis años y quienes acceden a cursos de posgrado necesitan varios años más antes de incorporarse formalmente a la fuerza de trabajo”.

Así mismo, se precisa que hay una tendencia notoria en el personal sanitario de la región: alargar su año de retiro. En 1980, las personas trabajaban un promedio de 36 años y, para 2050, se estima que trabajarán durante 42 años.

Las mujeres son una parte esencial del personal sanitario

En la región, el BID encontró que las mujeres representan aproximadamente el 72,8% del personal sanitario total, el 57% de los médicos y el 87% del personal de enfermería.

Su presencia es particularmente predominante en diferentes especialidades médicas, como endocrinología, ginecología y obstetricia. No obstante, las mujeres todavía encaran una excesiva rigidez de horarios laborales para mantener el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, ya que, además de su empleo, asumen roles familiares”, dice el informe.

Y así como en otros sectores laborales, las mujeres de la salud también enfrentan disparidades en el ingreso monetario, el cual es entre un 25% y un 28% inferior al que perciben los hombres para llevar a cabo las mismas funciones.