Empresarios ven en la Alianza del Pacífico un escudo ante proteccionismo y tensiones globales

La Alianza del Pacífico gana relevancia porque “ya ofrece condiciones concretas para operar con menor fricción”: la liberalización de mercancías alcanza el 98% y se proyecta el 100% hacia 2030.

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Bloomberg Línea — La Alianza del Pacífico se perfila como una plataforma clave para atraer inversión extranjera en un contexto de mayor proteccionismo global, aunque los empresarios del bloque piden reformas para poder capitalizar las oportunidades y mantener la relevancia.

El bloque de la Alianza del Pacífico, conformado por México, Chile, Colombia y Perú, está desafiado a mantener su relevancia en un entorno económico desafiante por cuenta de la guerra comercial.

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“Cuando el proteccionismo aumenta y las cadenas de suministro se reconfiguran, los inversionistas buscan mercados que reduzcan la incertidumbre y permitan operar con eficiencia regional”, dijo a Bloomberg Línea en Bogotá el presidente ejecutivo del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), Sergio E. Contreras Pérez.

Ante la reorganización global de suministros, cree que la Alianza debe priorizar la convergencia de estándares, la mejora de infraestructura logística y digital.

Además, tiene el desafío de integrar una estrategia que impulse sectores de mayor valor agregado, considerando que la región aún participa con menos del 5% en exportaciones mundiales de alta tecnología y servicios modernos.

Explicó que la Alianza del Pacífico puede desempeñar un papel estratégico como plataforma regional para atraer inversión extranjera directa, “precisamente porque ofrece una combinación poco común de escala, apertura comercial y reglas compartidas”.

El ejecutivo participó la semana pasada junto con sus pares de Chile, Colombia y Perú en la XII Cumbre Empresarial de la Alianza del Pacífico en Bogotá.

Justamente, Colombia traspasó este año a México la Presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico y la Cumbre Empresarial sirvió como plataforma para exponer los desafíos y oportunidades comunes.

El actual entorno comercial es complejo, pero también premia a las regiones que ofrecen reglas claras, apertura y coordinación. En el COMCE vemos a la Alianza del Pacífico como una vía práctica para construir resiliencia productiva y ampliar oportunidades empresariales en un entorno global marcado por la reorientación de las cadenas de valor.

Presidente ejecutivo del COMCE, Sergio E. Contreras Pérez.

En el marco de la guerra comercial, Contreras Pérez detalló que los empresarios requieren reglas previsibles y acceso estable a mercados y cadenas de suministro resilientes.

También ven necesario acelerar la búsqueda de plataformas regionales que den escala y eficiencia para competir en un entorno más volátil. En ese contexto, comentó que la Alianza gana relevancia porque “ya ofrece condiciones concretas para operar con menor fricción”.

La liberalización de mercancías en el bloque alcanza el 98% y se proyecta el 100% hacia 2030.

Esa reducción de barreras, junto con una red amplia de acuerdos comerciales con Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico, “se vuelve un activo directo cuando el nuevo orden comercial aumenta costos y riesgos en otras rutas”, dijo el presidente ejecutivo del Comce.

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Rodrigo Yáñez, secretario general de la Sociedad de Fomento Fabril en Chile (SOFOFA), dijo en la Cumbre Empresarial de la Alianza del Pacífico que en el actual contexto se percibe “un cambio en la manera de hacer negocios”, así como “una politización de las cadenas de suministro”.

En este sentido, cree que se requiere un enfoque más pragmático para hacer negocios, con una lectura cuidadosa del riesgo político y de las nuevas estrategias globales.

Señaló que la Alianza del Pacífico cuenta con una masa crítica del sector privado que puede impulsar el bloque como plataforma de integración y atracción de inversión.

Yáñez advirtió que el principal desafío será volver a “despertar el interés político” de los gobiernos y articular una respuesta coordinada frente a la nueva agenda de Estados Unidos y al renovado interés de Europa por América Latina.

La Alianza del Pacífico concentra cerca del 45% del PIB de América Latina y el Caribe, agrupa a más de 230 millones de personas y representa unos US$841.000 millones en exportaciones, lo que la convierte en uno de los bloques económicos más relevantes de la región, de acuerdo con cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Postura frente a la administración Trump

El presidente ejecutivo del Comce, Sergio E. Contreras Pérez, cree que las negociaciones comerciales de la Alianza del Pacífico con la administración del presidente Donald Trump deben partir de dos ejes fundamentales, serenidad estratégica y unidad regional.

“Ante la postura reciente de los Estados Unidos, la respuesta del sector privado no debe ser reactiva ni emocional, sino institucional, constructiva y orientada a resultados”, dijo Contreras Pérez.

Para el ejecutivo, Estados Unidos seguirá siendo un socio indispensable para la región, tanto por su peso económico como por la profundidad de los flujos comerciales, productivos y de inversión que comparten.

En momentos de tensión, la responsabilidad empresarial es tender puentes. La Alianza del Pacífico debe hablar con una sola voz: una voz que defienda la apertura como motor de crecimiento, que promueva una relación madura con Estados Unidos y que reafirme que la prosperidad regional se construye con integración, no con confrontación.

Presidente ejecutivo del COMCE, Sergio E. Contreras Pérez.

Por ello, “el mensaje empresarial debe ser claro: América Latina no es un problema, sino un aliado natural para construir cadenas de valor más resilientes, más seguras y más competitivas en un mundo marcado por la fragmentación”, apuntó.

En su visión, con los acuerdos comerciales vigentes y una relación sólida —en la que México es un socio clave para EE. UU.— la prioridad es facilitar que empresas e industrias del bloque se acerquen a ese mercado, incluso mediante esquemas de relocalización productiva hacia México para atender la demanda del principal destino comercial.

Desafíos hacia adelante

El presidente ejecutivo del Comce también cree que la Alianza del Pacífico puede posicionarse estratégicamente como una plataforma regional confiable si “logra convertir su escala, apertura y coordinación en una integración productiva más profunda”.

“El desafío está en traducir esa arquitectura comercial en encadenamientos productivos más densos”, manifestó Sergio E. Contreras Pérez. “El comercio intrarregional sigue representando alrededor del 15% del total de exportaciones, lo que evidencia un espacio amplio para fortalecer cadenas regionales y reducir dependencias externas”.

Entre las posibles mejoras, consideró que se debe profundizar en la armonización legislativa en materia de inversión y servicios. “Actualmente contamos con estándares modernos de protección al inversionista y liberalización del comercio transfronterizo de servicios, y el reto ahora es traducir esos compromisos en regulaciones domésticas coherentes y predecibles”.

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El desafío está en traducir esa arquitectura comercial en encadenamientos productivos más densos. El comercio intrarregional sigue representando alrededor del 15% del total de exportaciones, lo que evidencia un espacio amplio para fortalecer cadenas regionales y reducir dependencias externas.

Presidente ejecutivo del COMCE, Sergio E. Contreras Pérez.

En segundo término, dice que resulta clave construir un marco regional para el comercio digital y la economía digital. “Identificamos como prioridad crear un entorno habilitador común que facilite el intercambio de bienes y servicios digitales, incluyendo temas de comercio electrónico, propiedad intelectual y reglas claras para la actividad digital”, apuntó.

Asimismo, consideró indispensable avanzar en instrumentos legislativos que permitan una integración más eficiente de trámites y procesos aduaneros. Según Contreras Pérez, “este tipo de facilitación reduce costos y fortalece cadenas regionales de valor”.

Para la movilidad de capitales, opina que se requiere fortalecer reglas comunes que impulsen mercados financieros más integrados, con cooperación entre autoridades económicas y mecanismos que faciliten inversión regional de largo plazo, “alineados con el objetivo fundacional del bloque: la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas”.

Fortalecer la coordinación público-privada

Otro de los ejes en los que se busca avanzar durante la Presidencia pro tempore de México en la Alianza del Pacífico es el fortalecimiento de la coordinación público-privada dentro del bloque.

Contreras Pérez ve clave consolidar espacios institucionales de consulta formal que vinculen a gobiernos, empresas y representatividad de las pymes.

“Debemos proyectar un mecanismo continuo de coordinación entre estos sectores para dar seguimiento a los avances y recibir propuestas concretas”, dijo el directivo.

En segundo término, manifestó que se debe reforzar el trabajo técnico de los Grupos de Trabajo y Coordinaciones Nacionales para que las políticas de integración se traduzcan en proyectos productivos reales: interoperabilidad aduanera, digitalización del comercio, estándares comunes y reducción de costos logísticos.

Un tercer mecanismo prioritario es el desarrollo de instrumentos financieros regionales, en coordinación con los Ministerios de Finanzas, que movilicen capital privado hacia infraestructura, innovación y cadenas regionales de valor.

Finalmente, dijo que es esencial impulsar observatorios y plataformas de mapeo de cadenas regionales de valor que permitan identificar sectores prioritarios y articular eslabones productivos entre los cuatro países.

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