Bloomberg Línea — Los superricos continúan acumulando grandes fortunas en paraísos fiscales una década después de los Panama Papers, en un fenómeno que sigue erosionando la recaudación fiscal y ampliando la desigualdad, según un reporte de la ONG Oxfam.
Los Panama Papers “sacaron a la luz cómo las personas más ricas trasladan sigilosamente enormes fortunas fuera del alcance y control de los diferentes gobiernos”, dijo en un comunicado Christian Hallum, responsable de Justicia Fiscal de Oxfam Internacional.
Diez años después, “los superricos siguen acumulando enormes cantidades de riqueza en estos paraísos fiscales”.
En 2016, los Panama Papers se convirtieron en una de las mayores filtraciones de información sobre activos ocultos en paraísos fiscales en todo el mundo.
El caso se centró en la filtración de documentos del extinto bufete panameño Mossack Fonseca, que expuso vínculos de diversas figuras globales con el lavado de dinero.
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La riqueza que el 0,1 % más rico oculta en paraísos fiscales y que se escapa a las arcas públicas supera la riqueza total de la mitad más pobre de la humanidad (4.100 millones de personas), según el informe divulgado este jueves.
La ONG señala que la riqueza offshore total ha aumentado desde la publicación de los Panama Papers hasta un monto estimado de US$13,25 billones (12,48 % del PIB mundial) en 2023.
Puntualmente, la estimación de Oxfam es que en 2024 la riqueza que está oculta en paraísos fiscales, en cuentas no declaradas y sin tributar alcanzó los US$3,55 billones en total.
Este valor, explicó Oxfam, es más del doble del PIB combinado de los 44 países menos desarrollados del mundo.
Oxfam calcula que el 0,1% más rico posee aproximadamente el 80% de toda esta riqueza offshore no gravada, es decir, alrededor de US$2,84 billones.
Y en manos del 0,01 % más rico se concentra la mitad del total (US$1,77 billones).
Niveles elevados de riqueza offshore no gravada
De acuerdo con el reporte de la ONG, si bien a lo largo de estos últimos años se ha logrado reducir el volumen total de la riqueza offshore no gravada, esta sigue manteniéndose en niveles muy elevados.
Según Oxfam, la proporción de riqueza offshore no gravada disminuyó tras la puesta en marcha del sistema de Intercambio Automático de Información (AEOI), iniciado alrededor de 2016-2017.
No obstante, la disminución se desaceleró desde 2018.
Posteriormente, se estabilizó hasta el punto de que “la riqueza offshore no gravada se sitúa en estos momentos aproximadamente entre el 2% y el 4% del PIB mundial".
A marzo de 2026, 126 países y jurisdicciones se han adherido al Estándar Común de Reporte (CRS), el marco global para el AEOI.
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Sin embargo, según Oxfam, muchos países de ingresos bajos y medios-bajos siguen excluidos de esta iniciativa, a pesar de estar entre los más afectados por la evasión fiscal a través de paraísos fiscales.
En este sentido, dijo que los avances son “muy desiguales”, en particular porque los países del Sur Global, a pesar de que necesitan urgentemente recursos adicionales, “están excluidos del funcionamiento” del AEOI, uno de los mecanismos que ha permitido estos avances.
Explica que los Estados miembros de la ONU aprobaron los términos de referencia para una Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional en noviembre de 2024.
Las negociaciones comenzaron formalmente a principios de 2025 y se espera que continúen hasta 2027.
Consecuencias “devastadoras”
“Cuando milmillonarios o multimillonarios esconden billones de dólares en paraísos fiscales, eligen situarse al margen del sistema y por encima de las obligaciones que sí rigen para el resto de la sociedad”, dijo Hallum.
Explicó que las consecuencias son “tan previsibles como devastadoras” con hospitales y escuelas públicas que no cuentan con fondos públicos suficientes y “un tejido social desgarrado” por la creciente desigualdad.
La paradoja es que “las personas corrientes están asumiendo el esfuerzo de financiar un sistema que al mismo tiempo permite a unos pocos enriquecerse mucho, a costa de la gran mayoría”.
Cambiar el paradigma
Para cambiar el paradigma, Oxfam sugiere reforzar los principios de equidad e inclusividad en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional.
En particular, en la agenda de tributación a los superricos para “poner fin a los paraísos fiscales, al tiempo que se impulsan iniciativas regionales e internacionales complementarias”.
Asimismo, demanda fortalecer las capacidades de las autoridades fiscales y los mecanismos de transparencia, dotando a los gobiernos de herramientas para identificar y rastrear la riqueza de las personas más ricas, incluyendo la creación de un registro global de activos.
De otra parte, sugiere garantizar que el 1% más rico pague realmente tipos efectivos más altos sobre todas sus rentas, tanto del trabajo como del capital, especialmente los multimillonarios y milmillonarios.
Y, por último, Oxfam pide introducir impuestos a la riqueza extrema, especialmente dirigidos al 1% más rico, a “niveles lo suficientemente altos como para lograr un impacto en la reducción de la desigualdad”.
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