Buenos Aires — El boom de inversiones de Vaca Muerta y el exponencial crecimiento de la industria derramará a toda la economía, pero no será automático. Así lo planteó Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, del Grupo Techint, al ser consultado sobre uno de los debates que atraviesa al sector energético.
“La respuesta es sí, pero hay que ayudarla para que ese derrame se dé”, afirmó Markous durante un panel empresario en el 62° Coloquio de IDEA en Mar del Plata.
Para el ejecutivo, una de las claves está en construir alrededor de las grandes operadoras una cadena de proveedores locales capaz de participar de los nuevos proyectos.
Markous puso como ejemplo a Fortín de Piedra, el desarrollo de gas que Tecpetrol comenzó en 2017 y que hoy es el mayor yacimiento de gas no convencional de la Argentina. “Lo hicimos con 1.000 pymes y lo hicimos porque había una cadena de valor que permitió hacer esa inversión”, señaló.
Ahora, aseguró, la compañía busca repetir ese modelo en Los Toldos II Este, su nuevo desarrollo petrolero en Vaca Muerta. “Estamos trabajando con 800 pymes”, afirmó. El proyecto apunta a alcanzar una producción de 70.000 barriles diarios en un plazo inferior a dos años.
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De Vaca Muerta a las pymes
Tecpetrol forma parte del Grupo Techint, encabezado por Paolo Rocca, que desde hace años impulsa el programa ProPymes para desarrollar proveedores industriales. Según Markous, el programa alcanza a unas 1.200 empresas y Tecpetrol trabaja específicamente con alrededor de 250 de ellas.
El ejecutivo dio incluso un ejemplo de cómo se conectan distintas cadenas industriales. Los yacimientos de la compañía utilizan más de 200 camionetas con autopartes fabricadas por Cordero, una pyme que también participó del panel y que pasó de emplear a 40 personas a unas 400 a medida que se integró a cadenas de valor globales.
Para Markous, sin embargo, el sector privado no puede hacerlo solo. “Hay que trabajar mucho en el tema público-privado”, sostuvo.
En ese punto destacó la ronda de negocios que el Gobierno prepara para el 29 de octubre en Rosario, destinada a conectar a grandes proyectos del RIGI con proveedores nacionales.
La iniciativa ya había sido anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, luego de una reunión con ejecutivos de Glencore, Rio Tinto y Vicuña. Según informó el Gobierno, la primera “Ronda de Negocios RIGI” buscará reunir a proyectos de minería, industria e infraestructura con empresas que puedan incorporarse como proveedoras.
“Ese tipo de iniciativas me parece muy importante para que la industria sea partícipe y, lo que vos decís, para que derrame”, afirmó Markous.
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El salto de Vaca Muerta y el desafío de competir
El planteo sobre el derrame llega en momentos en que Vaca Muerta se prepara para otro salto de escala. Markous estimó que la industria petrolera invertirá alrededor de US$13.000 millones este año y que en 2027, al sumar las grandes obras de infraestructura, el desembolso podría acercarse a US$20.000 millones.
También proyectó que la Argentina llegará hacia fines de este año al millón de barriles diarios de petróleo y que podría alcanzar entre 1,5 millones y 1,6 millones hacia el final de la década.
“Vaca Muerta es una realidad, va a crecer. Estamos en una oportunidad geopolítica extraordinaria. Hay que aprovecharla”, sostuvo.
Pero advirtió que el desafío será sostener la competitividad aun con precios internacionales menos favorables. “La roca argentina, la roca de Vaca Muerta, compite contra la roca de Estados Unidos”, afirmó.
Según Markous, el sector debe prepararse para un escenario en el que el petróleo no mantenga los elevados precios actuales. “Tenemos que estar preparados para competir no con un barril de US$100, sino con un barril mucho más reducido”, señaló.
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Newmont y la minería buscan multiplicar el impacto
El debate sobre cuánto “derraman” las grandes inversiones no se limita a Vaca Muerta. La minería enfrenta un desafío similar ante la cartera de proyectos de cobre, oro y litio que busca desarrollar la Argentina durante los próximos años.
María Eugenia Sampalione, directora ejecutiva de Newmont Argentina, sostuvo que la compañía busca incorporar desde el comienzo a proveedores y comunidades al desarrollo de Cerro Negro, su mina de oro en Santa Cruz.
Newmont anunció este año una inversión de US$800 millones para mejorar la productividad de Cerro Negro y extender su vida útil más allá de 2035. Según Sampalione, unos US$160 millones vinculados con las inversiones anunciadas involucran a proveedores locales, con unas 55 empresas participantes.
La ejecutiva destacó además el impacto de las inversiones en infraestructura. Newmont destinó US$40 millones durante los últimos años a una línea eléctrica que, según explicó, permitirá un ahorro de US$8 millones para el Estado provincial y beneficiará a unas 15.000 familias de Perito Moreno y Los Antiguos.
“En minería nos gusta hablar del efecto multiplicador”, sostuvo Sampalione, quien consideró clave la articulación público-privada para que los proyectos tengan impacto más allá de la operación minera.
La ejecutiva planteó incluso que el sector debe comenzar a pensar desde el inicio qué ocurrirá después del cierre de las minas, con inversiones en infraestructura, educación, capacidades y actividades como el turismo.
“Quizás deberíamos aprender un poco del petróleo”, señaló Sampalione al referirse a la necesidad de que las compañías mineras trabajen más en conjunto y participen de una estrategia de desarrollo de largo plazo.