Por qué es posible dolarizar Argentina en 2024 y el impacto en PBI, según Nicolás Cachanosky

Capítulo 426 de La Estrategia del Día Argentina: Una entrevista con el economista e investigador en la Universidad de Texas en El Paso, coautor de una de las propuestas de dolarización que mira Javier Milei

Fotógrafa: Sarah Pabst/Bloomberg
18 de septiembre, 2023 | 05:00 AM

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Buenos Aires — En este Capítulo 426 de La Estrategia del Día Argentina, una entrevista especial con el economista argentino, Nicolás Cachanosky, coautor con Emilio Ocampo de Dolarización: Una solución para la Argentina, una de las propuestas preferidas por el candidato presidencial libertario, Javier Milei.

Cachanosky, quien reside en los Estados Unidos desde 2009, es profesor e investigador en la Universidad de Texas en El Paso, y también colabora con el Instituto Americano de Investigación Económica y el Centro Friedman-Hayek de la UCEMA. Se especializa en temas de finanzas, ciclos económicos y política monetaria.

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La siguiente conversación fue editada por motivos de extensión y claridad.

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Después de las PASO escribiste que una dolarización no es “ni magia, ni una panacea, sino que es una cirugía mayor para un paciente en serio estado”. ¿Qué hace tan diferente a la Argentina de hoy, al Uruguay de 1990 o 1968, o al Perú, que tuvo grandes problemas inflacionarios en los ‘70, los ‘90 y los ‘80, y por qué considerás que Argentina ha perdido la capacidad de lograr lo que estos países sí consiguieron?

La propuesta [para dolarizar la economía] la desarrollamos con Emilio Ocampo empezando en el 2020, pero yo no soy parte ni del grupo Javier Milei, ni ningún movimiento político actual en Argentina. Así que pido a la audiencia que no interprete nada que yo diga como algo que represente a ningún candidato. ¿Por qué una dolarización? Una motivación es buscar no un parche al problema de inflación, algo que dura algunos años o un mandato presidencial, sino una solución de fondo y duradera. Pensá que Argentina tiene inflación del 60% anual de 1940 a la fecha. O sea, es un problema muy arraigado, muy institucional. Otra cuestión que nosotros tenemos en cuenta es el alto costo que puede sufrir a Argentina si hay una nueva crisis cambiaria o monetaria. A nivel de pobreza lo que se pone en juego si un régimen monetario falla, es muy alto. Entonces, la prioridad de esta propuesta es reducir la probabilidad de fracaso. Estamos bajo el supuesto de que te queda una sola bala en la recámara y no podés fallar. Entonces, la preferencia es errar en una reforma que tenga candados extras para que un nuevo movimiento populista no pueda politizar el Banco Central. ¿Por qué no una solución a la Uruguay o a la Perú, etcétera? Por la falta de credibilidad institucional y política que hay en Argentina. Hay dos condiciones para que un régimen monetario funcione. Uno es que sea técnicamente consistente, y tener credibilidad política e institucional. Y eso es lo que vemos que falta en Argentina más que en otros países de la región. Te voy a dar dos ejemplos. Uno es lo que sucedió en el 2001 con la ley de intangibilidad de los depósitos. El mismo Congreso que la aprobó la dio vuelta al corto plazo. Otro ejemplo reciente con Cambiemos fue el famoso 28-D, donde intervino a su propio Banco Central, que estaba administrado por un Ivy League de economistas de universidades top, lo cual muestra que incluso en un gobierno como fue el de Mauricio Macri, la independencia del Banco Central no es real, porque cuando realmente importa, se la deja de lado. Tener independencia del Banco Central cuando todo va bien es fácil. El punto es que lo sea cuando las cosas no van bien y cuando tenés un mal gobierno. En ese contexto, te queda poco sobre la mesa. Prácticamente te queda una dolarización, y lo que diferencia la dolarización de otros regímenes monetarios es que depende menos de la política local. Y por eso es más robusto y es más creíble. Funciona con buenos y malos gobiernos. Y eso es algo que hoy Argentina necesita.

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¿Pensar en algo similar a un [Roberto] Campos Neto resistiendo a las presiones de Lula sería utópico para Argentina?

Hay dos cuestiones. Una es la inflación persistente en Argentina. Salvo los ‘90, Argentina siempre ha tenido inflación alta y volátil, al menos en los últimos 80 años, pero el otro es la degradación institucional. No es creíble lo que cualquier gobierno vaya a prometer respecto a independencia del Banco Central. Y si no es creíble, no va a ser efectivo y por lo tanto no va a durar. Y es muy riesgoso en el caso de que falle. Vale la pena pensar en algo creíble y duradero que te permita de una buena vez avanzar y terminar con otras reformas. Si bien la dolarización no está buscando reemplazar otras reformas, está buscando darte el espacio para poder hacerlas. Pero con este nivel de inflación de tres dígitos, si no lo solucionas rápido, no vas a tener poder político para avanzar. Necesitás una solución efectiva, creíble. Si no, nos quedamos, como es en Argentina, un paso para adelante y dos para atrás.

Recientemente dijiste que el contrafáctico más adecuado para analizar de la dolarización ecuatoriana sería, “¿qué hubiera pasado con [Rafael] Correa sin ella?” Pero, ¿por qué creés que un gobierno más autoritario y populista en Argentina no podría romper una dolarización con el antecedente del 2001 y la pesificación asimétrica?

La diferencia fundamental con el 2001 es que fue una salida a un régimen de convertibilidad, y que la gente seguía usando pesos. Si vos querés salir de ese esquema, decís, bueno, rompo el tipo de cambio, me salgo la convertibilidad y listo, salís. Claro, en el 2001 se salió haciendo todo mal, ¿no? Salí rompiendo la estantería con default, subida de impuestos, etcétera. Por eso fue tan grave. Ahora, si vos estás dolarizado como Ecuador, el problema es que no tenés una moneda tuya sobre la cual caer. Los sucres ya no están, en Argentina los pesos ya no estarían. Entonces vos tenés que ir a la casa de la gente, sacarle los dólares de su bolsillo e imponer una moneda que no quiere. Es mucho más difícil. Correa tuvo más poder político que los Kirchner. Pudo reformar la Constitución, hacía prácticamente lo que quería y no pudo ni se atrevía abiertamente a decir que iba a desdolarizar, por más que intentó, con su dinero electrónico. No avanzó. Entonces, uno de los reaseguros más fuertes en una dolarización es que el costo político de sacarla es alto. Zimbabue desdolariza de manera fácil porque tienen su banco central. Por lo tanto, si vos dolarizás y cerrás tu banco central, es el reaseguro extra que le da tranquilidad a la gente de que sus depósitos no van a estar en riesgo. Las funciones que le quedarían a un banco central en un país dolarizado las podés reubicar en otras instituciones. No hace falta tener un banco central.

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¿Qué escenario sería más riesgoso en una economía con un déficit fuera de control, tener moneda propia o estar dolarizado?

La dolarización no te garantiza equilibrio fiscal, no te garantiza que no vas a entrar en default. No es en sí una reforma fiscal integral o electoral. No te garantiza que no vas a volver a elegir un gobierno populista. Busca permitirte hacer las reformas. Vos tenés que dejar de preocuparte de qué pasa con la inflación para poder enfocarte y tener el poder político de avanzar. Si mirás Ecuador, especialmente bajo el gobierno de Correa, ves que el gasto público sube, y entran en default en el 2008, a la par de la crisis global. Esto nosotros nunca lo negamos. Pero los costos que sufre Ecuador en esos contextos son menores a los que sufre Argentina. El primer ejemplo es que Argentina se estanca y va camino a una hiperinflación. La economía de Ecuador se estanca pero mantiene equilibrio de precios. Que en ellos no haya una preocupación de hiperinflación no es un tema menor. Ejemplo dos, cuando Ecuador declara default, que fue en el 2008 y en el 2020, vos ves que la prima riesgo país, el costo de endeudamiento del Tesoro, sube. Pero para el sector privado, el acceso al crédito y el costo del crédito no se ve afectado. Por lo tanto, es una especie de divorcio entre lo que le pasa a las cuentas públicas y el costo que eso le impone al sector privado.

¿Y qué pasó en esos defaults y shocks externos con la inversión extranjera e interna?

Debería ir a ver los datos, pero vos no ves, ni en el 2008, ni con el COVID-19, que la actividad económica en países dolarizados como Ecuador, El Salvador o Panamá, se haya afectado más que lo que se afectó en la Argentina. Con la crisis del 2008, que es un shock nominal, que es en teoría lo que un Banco Central puede manejar, el PBI real en Argentina cae casi 6%, en Ecuador se mantuvo en un rango positivo de 0,6, en El Salvador cayó 2% y Panamá creo que se mantuvo positivo también. Pero si vos tenés un banco central muy ineficiente como es el argentino, no estás manejando shocks externos. No tenés el banco central de Suiza, no tenés el de Nueva Zelanda. Si esa fuese la discusión por supuesto, pero eso no es posible. En el prólogo del libro de Dolarización de Jamil Mahuad, Así dolarizamos al Ecuador, que escribe Domingo Cavallo, ministro de Economía en Argentina, hay un pasaje muy interesante. Dice en sus palabras que no tiene dudas que de no haber sido por la dolarización, Ecuador hubiese terminado como Venezuela. Entonces, una organización es una reforma institucional, no es puramente una reforma monetaria. Y si esa protección institucional te protege de terminar como está Venezuela con el régimen de Chávez-Maduro, tampoco es un aporte menor.

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¿Su conclusión con Ocampo, entonces, es que el trade-off vale la pena? Que vale la pena sacrificar la posibilidad de crecer a tasas chinas a cambio de una estabilidad duradera.

No sé si sacrificar crecer a tasas chinas. Vos pensá que si hacés una dolarización creíble, que está bien diseñada, bien implementada, mostrás avances en el frente fiscal, reformas del mercado laboral, de comercio, de regulación, todo el algoritmo que necesita Argentina, el potencial de crecimiento es enorme. Pensá los números que se estiman que los argentinos tienen en caja de seguridad o debajo del colchón, como se dice, que puede volver al sistema bancario y por lo tanto pasar a financiar inversiones. Si miras otro dato, en términos de PBI, la cantidad de crédito que los bancos dan al sector privado en Brasil o Chile, esa expansión de financiamiento para el sector privado puede ser de entre tres y cuatro veces. Vos tenés un fuerte potencial de expansión en el corto plazo, si lo implementás bien, lo hacés bien, no te quedas a mitad de camino y esas cuestiones. Así que no veo necesariamente que vos sacrifices crecer a buenas tasas.

Entonces, rechazás la crítica de que una dolarización te impide crecer a tasas altas.

Es un mito, porque vos lo que tenés que ver es dónde estás hoy y dónde está tu equilibrio de largo plazo. Si en el proceso de la dolarización vos hacés reformas institucionales que te den a largo plazo un equilibrio de mayores ingresos, vas a tener esa entrada de capitales. El caso de Ecuador es interesante por el contrafáctico que mencionabas. El contrafáctico ideal es qué le pasa a Ecuador dolarizado, que es el mundo real, versus que le pasa a un ecuador no dolarizado. Cuando se hacen esas estimaciones, los resultados son que el Ecuador dolarizado le va mejor que el Ecuador no dolarizado. A pesar de que lo tienen a Correa, los shocks externos, etc., el crecimiento del PBI es mayor. Y es el ejercicio que Argentina debería hacer. ¿Cuál es mi potencial de crecimiento si sigo como ahora, versus mi potencial de crecimiento si hago esta reforma que es de las más profundas que puedes hacer?

¿Podés explicar resumidamente por qué sí creés que se puede empezar el proceso de dolarización en el 2024?

Es un proceso largo porque en Argentina hay que dolarizar tres cosas: depósitos bancarios, circulante y los pasivos del Banco Central, las famosas Leliqs, para decirlo resumidamente. Y cada uno de estos distintos pasivos se puede dolarizar de distinta manera. Si mirás cuándo y cómo Ecuador dolariza, lo hace en una situación muy complicada. Estaban saliendo una crisis bancaria con corralito de hacía uno o dos años. O sea, dolarizan casi en el peor de los mundos y lo pueden hacer. Es decir, no hacen falta las condiciones ideales para dolarizar, lo cual no quiere decir que no sería ideal tenerlas. De ahí que sea importante tener una propuesta pensada para no improvisar al último momento a las apuradas. El otro motivo por el cual en principio es posible dolarizar es porque los dólares que necesitás no son tantos como los críticos sugieren. La famosa cuenta de base monetaria más pasivos del Banco Central sobre reservas es un número que está sesgado a la alza, es un número exagerado. Primero, porque parte de la dolarización la puede hacer el mercado de manera voluntaria. Por ejemplo, el dinero en efectivo que la gente tiene lo puede depositar en bancos, lo cual se dolariza, al entrar un depósito en dólares, o lo puede usar para pagar impuestos, se los da el gobierno, entonces se dolarizan. En esos casos, no es el central quien tiene que estar saliendo a comprar ese efectivo. Después, el cálculo de base monetaria, pasivos o reservas, asume que la organización es una transacción spot. “Dame todos los pesos que doy los dólares”. Y en verdad, si el banco central tiene suficientes reservas, lo podés pensar de otra manera, en hacerlo gradual. Y acá es donde el Fondo de Estabilización Monetaria (FEM) es fundamental para ver qué se hace con las Leliqs. Resumidamente, el proceso es el siguiente: El Banco Central tiene un porfolio de bonos, letras intransferibles y adelantos transitorios. Supongamos que ese portfolio vale 100. El Tesoro la cambia por deuda 100, emitiendo nuevos bonos que valen 100 en legislación internacional, de modo tal que el monto de deuda sigue siendo el mismo. Y ese porfolio de bonos, en lugar de ir al Central, se ubica en un fideicomiso en jurisdicción internacional, fuera del alcance y administración del gobierno argentino. Lo aislás de riesgo argentino. Ese fideicomiso en sus activos tiene estos nuevos bonos y puede tener otros aportes que les dé el Tesoro. Un ejemplo sería una parte de los impuestos a las exportaciones. Como hoy no las puedo eliminar, van directamente a este fideicomiso. De modo tal que el fideicomiso recibe dólares cash en su activo. Entonces, en los activos, el fideicomiso tiene los bonos que venían del Banco Central, canjeados por estos bonos internacionales, y los otros aportes que pueda hacer el Tesoro. Esos activos no hay que salir a venderlos al mercado. Acá nada sale a venderse al mercado, no hay que vender a precio remate, no hay que reventar los bonos en el mercado, sino que el fideicomiso empieza a cobrar, a coleccionar los cupones, pagos, etcétera. En el pasivo van a estar lo que son las Leliqs, que pasan a ser deuda a corto plazo en dólares, commercial papers. Entonces todo dólar que le entra al fideicomiso está automáticamente destinado a ir cancelando Leliqs. Este esquema tiene una ventaja, que no tenés que salir a comprar todos los commercial papers al día uno. Otra es que te permite jugar con los plazos, lo cual es importante, dado la situación fiscal del país. Vos podés decir que el fideicomiso, al principio recibe parte de los impuestos, lo que el Fondo de Garantía de Estabilidad genere en dividendos y cupones, pero estos bonos que el Tesoro le cambió al central empiezan a pagar en uno o dos años. Y si hace falta que estos bonos tengan una vida en vez de cuatro años, de seis años, ocho años o nueve años. Es decir, podés administrar cuando empiezan a pagar y los plazos para no asfixiar al tesoro. Después vos tenés que hacer una reforma fiscal. Y esto tiene un costo fiscal porque las letras intransferibles en el central, el gobierno las rolea pero no las paga. Pero ahora las tiene que empezar a pagar. Otra ventaja es que el reemplazo dolarizado de las Leliqs se pueden operar en el mercado secundario. Por lo tanto, si sos un banco en Argentina y no las querés mantener o necesitas cash, las podés vender. ¿Qué pasa cuando el FEM termina de rescatar todo lo que eran las Leliqs? Automáticamente se liquida y todos los activos vuelven al Tesoro, lo cual implica una cancelación de deuda soberana.

Para rescatar los pasivos del Banco Central entre base monetaria y pasivos remunerados, que hoy están en el entorno de US$35.000 millones al CCL. ¿Cuánto de eso necesitarías tener hoy para arrancar el proceso de dolarización?

El día que empezás a dolarizar necesitas dólares para reemplazar los encajes, algo de dólares cash que llevás para retirar a los bancos, etcétera, y después necesitás dólares para empezar a pagarle al fideicomiso, para que vaya rescatando las Leliqs. Por ahí vos tenés la opción de elegir cuándo empezás a pagar. Cuando yo hago el canje de bonos... suponéte que dolarizás en enero 2024. Y digo, bueno, el Tesoro está muy mal, por lo tanto, el primer bono va a pagar en el 2026 y le das dos años de gracia al Tesoro para que se acomode y consiga los dólares para empezar a pagar esos bonos. ¿Qué pasa en esos dos años? El fideicomiso está recibiendo dólares que vienen de tarifas de las exportaciones, los dividendos y cupones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad o cualquier otro ingreso que el Tesoro le quiera dar transitoriamente hasta que empiecen a caer los grandes pagos de esos fondos.

Esta semana saliste a aclarar el tema de las letras intransferibles del Banco Central, que para muchos analistas tienen un valor de cero. Vos proponés que al canjear esas letras por nuevos títulos y en el marco de propuestas de reformas, esos títulos se apreciarían y por eso hay que pensar en el valor futuro del activo y no presente. ¿No hay un problema ahí, un riesgo, de que eventualmente esos títulos no se aprecien, si el mercado sigue tan averso al riesgo argentino?

Como bien decís, hay varios analistas que suelen decir que las letras intransferibles valen cero. Es una expresión muy común en Argentina y yo nunca la he tomado de manera literal. Esas letras intransferibles son bonos que son una promesa de un flujo de fondos. Si vas al reporte trimestral del Ministerio de Economía, vas a ver los flujos de fondos y cupones que tienen para las letras intransferibles. Entonces, yo no las puedo vender en el mercado, pero ¿cuánto valdrían? ¿Cuál sería el mark to market de estos bonos? Y los valuás como se valúa cualquier bono. Agarrás los flujos de fondos y los descontás a la tasa de descuento que se le aplica a los bonos argentinos. Es decir, en la misma moneda, bonos similares. Y eso no te da cero. Los bonos de Argentina en el mercado operan a gran descuento, pero no a descuento infinito. De hecho, cuando el Banco Central en Argentina valuaba las letras intransferibles a valor de mercado lo hacía con esta metodología, y no le daba cero. El hecho de que el gobierno haga un rollover de las letras intransferibles no quiere decir que valgan cero, porque hay muchos bonos que cotizan en el mercado, que se hacen rollover y no por eso valen cero. Pero ponéle que valgan cero, hipotéticamente hablando. No importa, porque en este proceso vos agarrás letras intransferibles y las canjeas por bonos que cotizan afuera en el mercado. Por lo tanto, eso sí tienen un valor. Por más que no los vendas en el mercado, son bonos que sí son transferibles.

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Pero eso sí afecta tu capacidad de pago, ¿no? Porque hoy no está descontado que vos tengas que pagar títulos con ley extranjera en dólares.

Tiene un costo fiscal. No los podés rollear más, los tenés que empezar a pagar. Ninguna reforma monetaria va a ser gratis. Pero el punto es que ¿cómo rescatás las Leliqs sin entrar en un default o Plan Bonex? Hay que pagarlas. No hay vuelta. Y en definitiva, es deuda que tenemos por el déficit del Tesoro. El que se tiene que hacer cargo es el Tesoro, no el depositante cuando le dicen sabes qué, no te lo pago, te lo canjeo por otro bono. Ahora, el tema que mencionás de la valuación, que los activos pueden subir, es importante, porque este esquema está pensado que lo aplica un nuevo gobierno que gana las elecciones, que tiene la credibilidad, que es serio en términos de aplicar una reforma. Un cambio de régimen que cambia el riesgo país. ¿Qué riesgo país podés asumir? Uno conservador, para los estándares de Argentina, sería lo que teníamos antes del gobierno de Alberto Fernández, en los 5 o 10 años, antes de que asumiera. Ponéle mil y pico de puntos básicos. Es una enormidad, pero con ese 15 los números te cierren. Ahora, lo que importa para rescatar las Leliqs no es tanto el precio del bono, porque el bono no lo salís a vender, sino el flujo de fondos que te genera. ¿Cuánto va a pagar ese bono que le entra al fideicomiso para después ir a cancelar las Leliqs? Vos podés decir en un escenario hipotético, quizás el administrador fideicomiso sale vender algunos bonos al mercado, pero la concepción es cómo dolariza Argentina con lo que tiene sin tener que salir a reventar bonos al mercado. Bueno, lo hace colectando pagos y después estos bonos que salen del Central sin pasar por el mercado van al fideicomiso. Cuando el proceso termina vuelven directamente al Tesoro. En principio no hace falta volcarlos al mercado. No es que el precio no vaya a importar nada, pero no es lo relevante, lo relevante es el flujo de fondos que genera. Solo para redondear este punto de letras intransferibles.

En un hipotético canje, ¿cómo hacés emitir nuevos títulos a mejores paridades de las que tenés hoy?

Es que no necesitás, porque no es un bono que cuando emitís salís a vender al mercado. Ya lo vimos, durante la administración de Federico Sturzenegger, el Central le dio letras intransferibles al Tesoro y recibió bonos. Son bonos que nunca pasan por el mercado. En principio, el canje de bonos es por bonos que tengan el mismo valor nominal y el mismo valor presente de los flujos de fondos. Pero le podés alargar la duration. Alargar la duration te da dos beneficios. Uno es le das aire al Tesoro, para que no salga a pagar rápido las letras intransferibles, porque se funde. Dos, si vos tenés un escenario donde en esta reforma lográs bajar el riesgo país, maximizás la suba del precio de los activos. Eso te da un beneficio y es que el sobrecolateral del fideicomiso se incrementa y eso le permite al administrador usar ese exceso de colateral para hacerse de dólares cash si necesita para enviar a Argentina para rescatar circulante o si tiene que, por algún motivo, vender algún activo, tiene un mejor precio. Pero el core, lo central, es el flujo de fondos que va a generar.

Los fondos que entrarían en este fideicomiso son hedge funds, fondos de alto riesgo, lo que algunos acá llaman “fondos buitre”, ¿no? ¿Cuáles son los riesgos que ves en involucrar a ese tipo de jugadores?

Depende mucho de las condiciones en las cuales va a dolarizar. Argentina obviamente está en una situación crítica, el Banco Central está prácticamente quebrado. Entonces, una de las ideas del FEM, de este fideicomiso, es generar un ente que tenga mejor perfil de riesgo que Argentina. Entonces, no sé qué fondos o no fondos tiene Milei, cuál es el acuerdo, si hay acuerdo, la verdad. No tengo acceso a los detalles. Pero una opción es que vos digas, mira, me preocupa que en este proceso, si hay un retiro de depósitos, los bancos tendrán que salir a vender masivamente los commercial papers y que eso sea un problema porque el mercado no es suficientemente grande para absorberlos a un buen precio. Bueno, quizás tenés un fondo de inversión que vea el negocio acá y diga, “sabés qué, yo compro los commercial papers, se los saco al banco de Argentina y me los quedo. Yo veo que esto es consistente, que la tasa va a bajar. Por lo tanto, tengo un spread sobre el cual hacer una ganancia”. Porque una vez que el fideicomiso empieza a cobrar flujo de fondos, cancela los commercial papers, sea quien sea que los tenga, porque operan libremente en el mercado secundario. Y eso lo que hace es limpiarte un poco, si querés, el balance de los bancos en Argentina. La participación de este tipo de fondos no implica necesariamente que se esté emitiendo deuda. Estos fondos pueden comprar acciones o pueden comprar bonos que ya existan. No es emisión de nueva deuda, es un traspaso de manos de quien tiene la deuda. Es una limpieza de la deuda y por supuesto tiene un costo fiscal como bien mencionabas.

¿Y el costo también tiene que ver con la sobrecolaterización? Que si las cosas salen mal, el costo sería bastante alto.

Un sobrecolateral te da especie de colchón de si la tasa de descuento no baja tanto como esperás o después te sube por algún motivo. Cuanto más exceso colateral tengas, más seguro es el fideicomiso, menos riesgo va a tener. Si vos lidiás con el fideicomiso, no lo hacés con Argentina. La idea es aislar lo más posible el riesgo país de este trust.

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En Ecuador se siguió haciendo política monetaria, entre comillas, de manera indirecta con la compra-venta de bonos. ¿Eso es algo que ustedes contemplan en su propuesta?

Incluso cuando dolarizás siguen existiendo mecanismos para lidiar con los mercados financieros. No es que no te quiera nada sobre la mesa. Dado el riesgo institucional que veo en Argentina, como decía antes, mi recomendación es que se cierre el Banco Central. Lo que vos todavía podés tener sin Banco Central, por ejemplo como ves en Panamá y sería replicable en Ecuador y El Salvador si no estuviese en su Banco Central, es un fondo de liquidez para administrar necesidades de liquidez de corto plazo. Y ese fondo puede ser administrado por un ente de regulación financiera, puede ser administrado por el consorcio de bancos, se puede administrar de distintas maneras que no tiene por ser el Banco Central. Por lo tanto, vos podés crear ese fondo en ningún problema. Podés tener, como es en Panamá, acceso a líneas de crédito con bancos internacionales. No es que si no hay banco central no se puede hacer nada.

¿Qué es La Estrategia del Día Argentina?

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