Desafíos para la presidencia de De la Espriella: violencia narco y déficit fiscal

S&P Global Ratings rebajó en abril la calificación crediticia de Colombia al nivel más bajo de su historia, después de que el gobierno del presidente Gustavo Petro suspendiera el año pasado la regla fiscal que limitaba la capacidad del país para aumentar su endeudamiento.

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Bloomberg — Abelardo de la Espriella va a requerir mucha ayuda de Donald Trump.

El presidente electo de Colombia, quien recibió el respaldo del mandatario estadounidense, obtuvo una ajustada victoria en las elecciones del mes pasado. Coronó así una serie de triunfos que dejaron a aliados de EE.UU. al frente de toda la región andina. Trump ha prometido “todo el apoyo y la fortaleza de Estados Unidos”.

El financiamiento y el respaldo militar de EE.UU. ayudarían a De la Espriella a enfrentar enormes desafíos, entre ellos un frágil sistema eléctrico, unas finanzas públicas en estado crítico y la violencia de bandas vinculadas al narcotráfico. El abogado de 47 años, que ocupará un cargo público por primera vez, cuenta con pocos aliados en el Congreso y un ajustado mandato electoral, por lo que el apoyo de Trump será fundamental.

“El apoyo del gobierno de Estados Unidos es absolutamente clave,” dijo Mario Gómez, socio director para Colombia de Prospectiva Public Affairs Lat.Am. “Eso por sí solo refuerza la confianza y envía la señal adecuada a las empresas para que vuelvan a apostarle al país”.

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S&P Global Ratings rebajó en abril la calificación crediticia de Colombia al nivel más bajo de su historia, después de que el gobierno del presidente Gustavo Petro suspendiera el año pasado la regla fiscal que limitaba la capacidad del país para aumentar su endeudamiento.

Las tensiones entre De la Espriella y el gobierno saliente se intensificaron después de que Petro dijera que no reconocía como legítima la victoria electoral de De la Espriella, lo que eleva el riesgo de desobediencia civil bajo la nueva administración. El martes pasado, el gobierno entrante suspendió el “empalme”, como se conoce a las reuniones de transición programadas con funcionarios del gobierno saliente.

Por ahora, los inversionistas en bonos le están dando a De la Espriella el beneficio de la duda. El repunte que siguió a su victoria redujo con fuerza los costos de financiamiento del país y le dio un mayor margen de maniobra. Sin embargo, ese optimismo se desvanecerá si no presenta un plan creíble para controlar la deuda, según Camilo Pérez, economista jefe del Banco de Bogotá.

“Los inversionistas están totalmente obnubilados por el cambio de gobierno”, dijo Pérez. “Pero si en seis meses, un año, o inclusive menos, no es convincente el plan de ajuste esto no se va a sostener”.

Sin aumentos de impuestos ni recortes del gasto, el déficit se ampliará el próximo año hasta el 7,5% del producto interno bruto, según Pérez.

De la Espriella, quien tiene ciudadanía estadounidense, prometió reducir impuestos y gasto público, además de abrir nuevamente la industria petrolera a la exploración. Según Gómez, de Prospectiva, la asistencia de EE.UU. ayudará al nuevo gobierno a acceder a préstamos de organismos multilaterales.

Miguel Gómez, designado por De la Espriella como ministro de Hacienda, afirmó que el presupuesto del próximo año deberá crecer por debajo de la inflación.

Crisis de seguridad

El nuevo gobierno asumirá el poder el 7 de agosto en medio de una grave crisis de seguridad. Grupos armados han expandido su presencia en distintas zonas rurales impulsados por una producción récord de cocaína. En este tema, De la Espriella también espera el apoyo de Trump, quien comparte su objetivo de pasar a la ofensiva para capturar o abatir a los jefes de los carteles.

El gobierno de Petro mantiene actualmente negociaciones formales con siete grupos ilegales. Hasta ahora, esos diálogos no han logrado la desmovilización de un número significativo de combatientes y generaron fricciones con la administración Trump, que acusó a Petro de “apaciguar y envalentonar a los narcoterroristas”.

El presidente electo dio recientemente a esos grupos un ultimátum de un mes para rendirse.

Colombia ha sido uno de los principales receptores de ayuda estadounidense en este siglo, pero ese respaldo se ha reducido drásticamente en los últimos años. Restablecer la alianza con Washington será clave para preparar a las Fuerzas Armadas para nuevas ofensivas. El número combinado de soldados y policías cayó un 13% en los últimos cuatro años, hasta los 400.000 efectivos, según la Fundación Ideas para la Paz en Bogotá. Además, equipos como los helicópteros necesitan mantenimiento.

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, han recibido una importante asistencia en materia de seguridad por parte de Trump, y es probable que De la Espriella obtenga un respaldo aún mayor, según Adam Isacson, especialista en la relación entre EE.UU. y Colombia en la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos.

“Piensen en lo que ha recibido Noboa, pero multiplicado, y con más personal estadounidense cerca de las operaciones”, dijo Isacson.

Agregó que el gobierno de Trump estará dispuesto a colaborar en la erradicación forzosa de cultivos destinados a la producción de drogas ilegales y a brindar inteligencia para perseguir a los principales jefes de los carteles.

Riesgo de apagones

Financiar una expansión militar será difícil incluso con la ayuda de Washington. La situación fiscal es aún más delicada de lo que reflejan las cifras oficiales, ya que el próximo gobierno también deberá asumir las deudas acumuladas por Petro con las empresas distribuidoras de electricidad y con el sistema de salud.

Se prevé que el fenómeno de El Niño ocasione este año condiciones más cálidas y secas en el país, el cual normalmente obtiene dos tercios de su energía de centrales hidroeléctricas.

Esto hará que el país dependa más de las plantas termoeléctricas a gas, que atraviesan dificultades porque una distribuidora de electricidad intervenida por el gobierno de Petro les adeuda cientos de millones de dólares. Sin una inyección de capital, les será difícil financiar un aumento de las importaciones de gas natural licuado.

Al mismo tiempo, las aseguradoras de salud, que también tienen cuentas pendientes por cobrar al gobierno, acumularon deudas cercanas a los US$10.000 millones con hospitales y proveedores de medicamentos, lo que pone al sistema al borde del colapso.

Contar con Trump como aliado ayudará al nuevo mandatario a sortear este complejo panorama, según Juan Ignacio Carranza, analista de riesgo político de Aurora Macro Strategies.

“De la Espriella tiene el toolkit presidencial y a Trump de su lado”, dijo Carranza.