Giro inesperado de la energía de Colombia: ¿Qué pasará tras la caída de Maduro y el rol de EE.UU.?

Actualmente, Colombia no importa energía ni gas desde el país vecino, pero en los planes del presidente Petro estaba reactivar una interconexión eléctrica de gas con Venezuela para su importación. ¿Qué hará ahora?

Colombia importa gas desde hace al menos 15 años, sin embargo, los planes de Petro apuntaban a disminuir las compras del energético desde Estados Unidos y reemplazarlas con interconexión eléctrica con Venezuela.
07 de enero, 2026 | 05:00 AM

Bloomberg Línea — Buena parte del debate económico en Colombia, en 2025, giró alrededor del déficit energético que afrontará el país desde finales de este año e inicios de 2027, pese que para el presidente Gustavo Petro, nunca ha existido riesgo de apagón y considera a Venezuela como un aliado clave en sus planes.

Pero ahora, con Nicolás Maduro preso, la juramentación de Delcy Rodríguez como mandataria y Estados Unidos buscando hacerse cargo del país sudamericano, el escenario podría cambiar.

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“Este nuevo escenario no nos genera riesgos adicionales porque ellos no nos suministran nada, ni energía ni gas. Nada”, explica Alejandro Lucio, director de Óptima Consultores y experto del sector energético, quien, además, plantea que los escenarios probables hacia el futuro abren una gama de posibilidades. “Dependiendo de qué pase se generan una serie de expectativas de reabrir las posibilidades de comercio energéticos con Venezuela”.

Colombia importa gas desde hace al menos 15 años. Sin embargo, los planes de Petro apuntaban a disminuir las compras del energético desde Estados Unidos y a reemplazarlas con interconexión eléctrica con Venezuela.

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El 4 de octubre de 2024 el presidente colombiano explicó cuál era su plan y lo que consideraba se debía hacer. “Desde hace años le compramos gas a EE.UU., en mi opinión innecesariamente”, y agregó “con Venezuela creo que lo más conveniente es hacer la hidroeléctrica del Táchira y reforzar las conexiones de energía eléctrica”.

De hecho, en los planes del Gobierno estaba que antes de terminar el 2025 ya se estuviera importando gas venezolano. El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, aseguró en septiembre que “trabajamos para que antes de que termine el año llegue a Colombia la primera molécula de gas de Venezuela”. Para el funcionario haberlo logrado habría supuesto “un paso histórico hacia la soberanía energética que el presidente Petro fijó como mandato del cambio”.

Sin embargo, uno de los impedimentos que impidió el llevar a cabo el plan estaba relacionado con el régimen de Maduro y su inclusión dentro de la Lista OFAC del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, un registro que incluye a personas, entidades y países con sancionados económica y comercialmente y con quienes se impide realizar transacciones por motivos de seguridad nacional o política exterior so pena de afrontar medidas punitivas.

Ecopetrol ni ninguna otra compañía colombiana habrían podido negociar esos contratos con Venezuela sin exponerse a dichas sanciones del Tesoro estadounidense.

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Una de las dudas que surgen ahora es cómo afrontará Colombia el desafío energético que tendrá que enfrentar en 2027 y que postura tomará Venezuela, o Estados Unidos si logra guiar las decisiones.

Gremios como Acolgen ANDEG proyectan un déficit de energía firme que podría alcanzar hasta un 3.5% o 4% para 2026 y 2027, implicando falta de capacidad para cubrir la demanda.

Daniela Mercado, abogada del sector minero energético, explica que “solamente en el marco de que exista un régimen de transición liderado u orquestado por Estados Unidos y de forma muy expresa permita a las empresas contratar con PDVSA se va a abrir la oportunidad”.

Al respecto, Lucio explica que, por el momento, por más que el presidente Petro diga que se va a importar gas desde Venezuela, eso no es viable porque tiene unas restricciones técnicas físicas que lo impiden.

“Por decirlo así, el tubo existe, pero no está habilitado y no se habilita de un día para otro, eso requiere unas inversiones y unas adecuaciones previas”, indicó el experto.

Mercado complementa diciendo que Colombia tiene que considerar que es el gasoducto que actualmente une Colombia con Venezuela necesita inversiones para hacerlo apto nuevamente para la importación.

En ese sentido, la abogada sostiene que “deberá hacer el estudio de cuánto costarán dichas inversiones y si efectivamente va a ser más competitivo que las inversiones que se estaban previstas en puertos y plantas de regasificación”.

Indica que si en efecto, aumenta la competitividad, el beneficio será para el usuario final, “es decir, para las familias, las casas, los negocios, el comercio, la industria, porque el gas transportado por gasoducto sale muchísimo más económico”.

En ese sentido, dice Lucio, lo que se abre ahora con la caída de Maduro, es “la potencialidad de importar gas, de hacer negocios asociados a petróleo, de incluso habilitar la interconexión eléctrica si se habilitan en el futuro las vías en la medida en que las restricciones que hay para hacer negocios con los venezolanos se eliminen”.

Pese a ello, Lucio indica que en 2027 se deberá enfrentar nuevamente el riesgo de apagón. Sin embargo, cree que “las decisiones de fondo que hay que tomar para garantizar el abastecimiento energético en Colombia van a quedar muy delgadas al próximo gobierno”.

Colombia elegirá nuevo Congreso el próximo 8 de marzo y las elecciones presidenciales están planeadas para la última semana de mayo, con una eventual segunda vuelta a mediados de junio.

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