Bogotá — El presidente colombiano Abelardo De la Espriella se enfrenta a su primera gran prueba en el Congreso, mientras busca apoyo para llevar a cabo profundos recortes presupuestarios con el fin de tranquilizar a los inversores y allanar el camino para alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
De la Espriella ganó las elecciones presidenciales prometiendo romper con los partidos tradicionales y con el regateo político que suele caracterizar a los gobiernos colombianos. Ahora necesita a esos mismos partidos para aprobar un paquete de medidas destinado a hacer frente al mayor déficit fiscal de las últimas décadas, que, según el Gobierno, se remitirá a los legisladores esta semana.
El reto se ha complicado este mes cuando De la Espriella destituyó al ministro del Interior, Rodrigo Lara, un mediador capaz de generar consenso y responsable de impulsar la agenda del Gobierno en el Congreso. Lara fue destituido después de que un error de procedimiento relacionado con el presupuesto de 2027 obligara al Gobierno a promulgar el plan de gastos por decreto.
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En Colombia, el ministro del Interior actúa como principal enlace político del Gobierno con el Congreso. El sustituto de Lara, Alejandro Ordóñez, es un conservador religioso cuyo historial de enfrentamientos ideológicos podría complicar la formación de una coalición en un momento en que el Gobierno necesita votos para aplicar recortes presupuestarios que podrían resultar impopulares.
“Necesitamos un ministro del Interior capaz de tender puentes, buscar acuerdos y facilitar el diálogo, y no estoy seguro de que Alejandro Ordóñez sea la persona indicada para ello”, dijo Andrés Forero, senador del partido conservador Centro Democrático, que en general apoya al Gobierno.
Hay mucho en juego para los inversores. De la Espriella está buscando el apoyo del Congreso para un ajuste fiscal que suponga más del 2% del Producto Interno Bruto el próximo año. El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, ha señalado que, sin él, el déficit superaría el 9 % del PIB.
El proyecto de ley de rescate, como lo denomina De la Espriella, se basa en recortes del gasto más que en subidas de impuestos. El Gobierno también tiene previsto recurrir a prestamistas multilaterales y espera que el ajuste reduzca los aproximadamente US$28.000 millones de endeudamiento exterior presupuestados para el próximo año.
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Ordóñez ha adoptado posturas polémicas que le han enfrentado a un gran número de parlamentarios, especialmente de la izquierda y del centro. Se ha opuesto al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la ampliación de los derechos de las personas LGBT, y en una ocasión describió el aborto como un “holocausto contemporáneo cruel y silencioso”. Asimismo, reconoció haber participado en su juventud en ceremonias de quema de libros, concretamente de obras de autores considerados inmorales.
Es poco probable que el proyecto de ley de rescate sea suficiente, lo que obligará al Gobierno a buscar ingresos adicionales el próximo año en una lucha parlamentaria que podría resultar más dura, según Pedro Viveros, consultor político afincado en Bogotá.
“El problema fiscal es tan grave que es probable que el Congreso respalde el ajuste del Gobierno”, señaló Viveros. “Sin embargo, dudo que los legisladores apoyen un aumento de los impuestos”.
Los activos colombianos se recuperaron tras la elección de De la Espriella, ya que los inversores apostaron por que restablecería la disciplina fiscal. No obstante, desde entonces los bonos del Estado han cedido gran parte de sus ganancias, lo que indica que los inversores se muestran cada vez menos dispuestos a confiar ciegamente en el ajuste.