Bloomberg Línea — En lo que va de 2026, Colombia enfrenta una intensificación inusual de las lluvias asociadas al fenómeno climático de La Niña y la llegada de frentes fríos, lo que ha elevado de forma considerable los riesgos hidrometeorológicos en gran parte del territorio.
Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), ante la persistencia de precipitaciones intensas y crecientes súbitas en cuencas estratégicas, se ha ampliado la alerta roja por inundaciones en numerosos municipios del país.
El reporte del Ideam muestra que la emergencia no se limita a unas pocas regiones, sino que se extiende a través de varias zonas geográficas. En departamentos como Córdoba, Cesar, Antioquia, Chocó, Cauca y Nariño se han registrado condiciones extremas que han llevado a declarar alerta roja por inundaciones y crecientes súbitas. En el departamento del Cesar, por ejemplo, varios municipios como Valledupar, El Copey, Pueblo Bello y Bosconia han entrado en alerta roja debido a las crecientes del río Cesar y los efectos del frente frío, con lluvias récord que han generado emergencias locales.
En el Caribe y la región noroccidental, la situación también es crítica: el incremento de los niveles en ríos como el Sinú ha provocado alerta máxima en municipios de Córdoba, incluyendo zonas como Montería y Lorica, donde se han reportado inundaciones y complicaciones para la movilidad urbana y rural. La combinación de lluvia persistente y saturación de suelos ha elevado el umbral de riesgo, llevando a las autoridades locales a activar medidas más estrictas para proteger a la población.
Las regiones Andina y Pacífica tampoco están exentas. Aunque los listados completos de municipios con alerta roja por inundaciones aún se actualizan día a día, se sabe que en departamentos como Antioquia, Cauca, Chocó, Huila y Santander se concentran numerosos municipios bajo este nivel crítico, con fuertes precipitaciones que han causado desde inundaciones urbanas hasta dificultades en infraestructura vial y servicios básicos.
Frente a este panorama, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), los comités regionales y locales de gestión del riesgo, junto con el Ideam, han insistido en la importancia de mantener los sistemas de alerta, preparación de planes de evacuación y comunicación permanente con las comunidades.
Las alertas rojas actuales representan no solo un llamado de atención por la magnitud de las lluvias, sino también la necesidad de fortalecer la resiliencia de las zonas más vulnerables ante futuras temporadas húmedas intensas.












