Primer trimestre de De la Espriella en el poder: así avanzan la economía, la seguridad y el bienestar social

Este sábado se cumplen tres meses desde que tomó las riendas de Colombia. La seguridad y los mensajes económicos se perfilan como sus cartas a favor. Hay críticas fuertes a los nuevos impuestos a la clase media.

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Bogotá — El Gobierno de Abelardo De la Espriella llega a sus primeros tres meses con un balance dividido entre las señales que han recibido los inversionistas, el giro en la política de seguridad y las dudas que persisten sobre el manejo de las finanzas públicas y la propuesta de aumentar los impuestos.

Desde el punto de vista de los mercados, “el mensaje más importante era darles prioridad a las cosas que no le había dado el gobierno anterior”, dijo Felipe Campos, gerente de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, al evaluar las primeras semanas de la administración.

Campos considera que el Gobierno ha enviado señales relevantes en asuntos como el manejo fiscal, la política petrolera y la independencia del Banco de la República. “Desde ese punto de vista yo diría que los inversionistas le van a decir materia cursada”, afirmó.

La lectura no es compartida por todos. José Roberto Acosta, exdirector de Crédito Público en el Gobierno de Gustavo Petro, califica el balance económico de estos tres meses como “pésimo” y sostiene que existe una contradicción entre las promesas de campaña y las decisiones tomadas por el Gobierno en materia de gasto, impuestos y endeudamiento.

En paralelo, la seguridad se ha convertido en uno de los principales ejes de la administración.

Para los sectores productivos, especialmente los rurales, las operaciones de la Fuerza Pública y una mayor presencia estatal han contribuido a mejorar la percepción sobre las condiciones para desarrollar sus actividades.

Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), destacó que “las señales que se han dado en materia de seguridad son importantes para una ruralidad que ha tenido ese asunto como uno de sus principales problemas”.

La presidenta de la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, María Claudia Lacouture, a propósito del primer trimestre de gestión de De la Espriella aseguró que 90 días son poco tiempo para evaluar, pero sostuvo que “permiten ver algo importante: la decisión de enderezar el rumbo frente a las crisis y necesidades que recibió”.

Considera que el Estado ha recuperado la iniciativa, con una ofensiva clara contra las estructuras criminales.

“El reto ahora es que eso se traduzca en resultados sostenidos para los ciudadanos. Para la inversión, esa es la primera condición”, señaló.

¿Mejoró la seguridad de Colombia con De la Espriella?

Desde el comienzo de su administración, De la Espriella puso la seguridad en el centro de su agenda.

El Gobierno ha planteado una política de confrontación directa contra estructuras criminales y ha reforzado la cooperación con Estados Unidos.

En agosto, el presidente definió la seguridad como “el eje fundamental de nuestro Gobierno y la política de Estado más contundente”.

La administración también ha presentado resultados operativos durante sus primeros meses. En septiembre aseguró que, durante agosto, el secuestro había caído 79%, la extorsión 62% y las masacres 58% frente al mismo mes de 2025.

Uno de los instrumentos creados por el Gobierno fue la Fuerza de Tarea Conjunta Urano, una unidad con cerca de 1.200 integrantes de las Fuerzas Militares y la Policía, con capacidades de inteligencia, investigación criminal y apoyo judicial.

A finales de octubre, además, el Gobierno informó sobre la operación Oppenheimer, un bombardeo contra el Clan del Golfo en Chocó.

Según el balance presentado por el presidente, siete integrantes del grupo murieron, uno fue capturado y se incautó un arsenal.

Para Bedoya, estos movimientos tienen una importancia directa sobre la actividad económica rural.

“Más allá de cualquier otra cosa, la presencia y oferta pública en diferentes zonas, las operaciones ofensivas y algunos resultados operacionales generan una sensación de mayor seguridad para los productores de alimentos de nuestro país”, aseguró.

El presidente de la SAC considera que esa percepción puede traducirse en una mayor confianza de los productores para tomar decisiones.

“Eso mejora la confianza y el optimismo frente a las decisiones y, por supuesto, frente a lo que uno ve en materia de la actitud de nuestras Fuerzas Militares y de Policía”, señaló.

A esto se suma el acercamiento con Estados Unidos. El Gobierno ha planteado que Colombia vuelva a tener un papel central como socio de seguridad en la región y propuso el Plan Patriota Siglo XXI, que contempla modernización de capacidades de aviación, radares, drones, sistemas antidrones, defensa aérea, inteligencia y ciberdefensa.

El presidente de la SAC también destacó la cooperación bilateral. “A esto se suma la cooperación que se está viendo, en particular, con Estados Unidos”, dijo.

Una mirada de inversionistas

Samuel Logan, fundador de Evidencity, empresa de inteligencia de datos e investigación forense orientada a mitigar riesgos corporativos, también identifica la seguridad como uno de los elementos que pueden incidir en la percepción internacional sobre Colombia.

“Comparando el hoy con el día antes de posesionarse se ve que la dirección política favorece a inversionistas en el mediano y largo plazo”, afirmó.

Sin embargo, Logan marca una diferencia entre las señales y los resultados. “En el corto plazo, que incluye los primeros 100 días, no tenemos resultados concretos más allá de un aumento de la confianza”, señaló.

El analista considera que el cambio en la política de seguridad debe observarse también desde una perspectiva regional.

Según su lectura, Colombia, Ecuador y Perú han estrechado vínculos en esta materia, mientras Estados Unidos ha reforzado su cooperación.

“Entre los tres, la presencia e influencia de los Estados Unidos, con respecto al apoyo militar que traerá mejor inteligencia y plataformas de uso ofensivo como lo de los drones ‘Reaper’, concretará un plan subregional”, dijo.

Logan sostiene que ese escenario puede ser relevante para los inversionistas porque las organizaciones criminales se enfrentarían a una mayor coordinación entre gobiernos.

“Las redes de crimen organizado tienen que reconocer que se enfrenta una fuerza unida, bien equipada y dirigida a una sola meta”, señaló.

El Gobierno colombiano ha presentado precisamente su relación con Estados Unidos como uno de los componentes de su estrategia de seguridad.

En octubre, De la Espriella sostuvo una conversación con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la que abordaron cooperación bilateral, seguridad y estabilidad regional.

Minería, permisos y señales para los inversionistas

Otro de los sectores que Logan identifica como relevante durante los primeros meses de la administración es la minería.

“Colombia siempre ha generado un interés por el hecho de que hay reservas de oro y otros minerales probados y el sector en sí es bastante subdesarrollado comparado con lo de Perú o Chile”, afirmó.

Desde su perspectiva, el cambio de orientación del Gobierno puede abrir oportunidades para compañías mineras multinacionales y multilatinas.

“Así que hay oportunidades interesantes para las empresas mineras multilatinas o multinacionales”, dijo.

Logan también mencionó como referencia el caso de Aris Mining, compañía que cotiza en Toronto. Según explicó, la empresa señaló en su llamada de resultados que espera una mayor producción y atribuyó parte de esa mejora al acceso a explosivos.

El analista añadió que la compañía también señaló cambios en restricciones heredadas de la administración anterior, algo que, según su lectura, estaría dando mayor claridad sobre la ruta de permisos.

“Esta postura abierta frente al sector minero ya está presentando resultados positivos en términos de confianza y algo concreto con respecto a los explosivos y permisos”, afirmó.

Para Logan, estos elementos hacen que los inversionistas extranjeros estén prestando atención a Colombia.

“Sin pensar más al fondo de los detalles, estos hechos les provocarán a los inversionistas prestar atención… ahora más que antes”, señaló.

El punto de quiebre: las finanzas públicas

Si la seguridad y algunas señales hacia los inversionistas aparecen como elementos favorables en las evaluaciones de los primeros meses, las finanzas públicas representan uno de los principales puntos de discusión.

El Gobierno presentó un Presupuesto General de la Nación para 2027 por COP$634,9 billones que por errores de trámite expidió por decreto.

Para Campos, los mercados valoran principalmente el giro en la orientación de la política económica.

Tras la radicación de la reforma tributaria, el analista explicó que “si logra 60% o 70% de la reforma, cumple con lo que se esperaba desde el punto de vista de estabilización fiscal y política petrolera y respecto a las instituciones”, afirmó.

Campos señala que otro indicador debe seguirse de cerca: el riesgo país.

“El riesgo país, que es el indicador para mí clave para medir esto, está mucho mejor que antes de las elecciones, pese al rebote reciente del presupuesto”, dijo.

Para el estratega de Alianza Valores, esa evolución permite interpretar que el mercado ha dado una evaluación favorable, aunque condicionada a que el Gobierno consiga avances concretos en sus reformas.

Las críticas al tamaño del Estado y los impuestos

La interpretación de José Roberto Acosta es diametralmente distinta.

El exdirector de Crédito Público cuestiona que el Gobierno haya presentado un presupuesto tan alto después de haber criticado durante la campaña el tamaño del gasto público.

“Es un ejemplo de extrema incoherencia”, afirmó.

Acosta también cuestiona la propuesta de reforma tributaria, especialmente porque considera que se aparta de la promesa de campaña de no aumentar impuestos.

“Prometió en campaña reducir el Estado y no aumentar los impuestos y está haciendo todo lo contrario”, aseguró.

Según el exdirector de Crédito Público, otro de los problemas está en el endeudamiento. Cuestionó que el Gobierno mantenga una emisión elevada de títulos de corto plazo y aseguró que las tasas de los TCO se han acercado al 13%.

“Se mantiene la deuda como principal motor para el financiamiento del Estado y no una reducción como la prometieron”, dijo.

Su conclusión sobre el desempeño económico de estos primeros tres meses es contundente: “En mi opinión, es un balance pésimo, no malo sino pésimo”.

La reforma tributaria también se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la agenda económica del Gobierno.

Las críticas se concentran particularmente en el impacto que tendrían los nuevos impuestos sobre personas naturales y sectores de ingresos medios.

En contraste, Campos considera que el inversionista observa la reforma desde una perspectiva diferente y está dispuesto a aceptar modificaciones frente a las propuestas originales, siempre que exista un cambio en la trayectoria fiscal.

“El inversionista no se queda en ‘es que tienen que ser COP$44 billones’”, afirmó.

El diálogo con el sector productivo

Para Bedoya, además de la seguridad, otro de los elementos que deben definir el balance de los primeros meses es la relación entre el Gobierno y las empresas.

“Es importante que el Gobierno tenga un diálogo con los sectores de la producción”, afirmó.

El presidente de la SAC considera que esa relación no puede limitarse al Ministerio de Agricultura y debe involucrar otras áreas de la política económica.

“Eso involucra no solamente al Ministerio de Agricultura, sino también a otros ministerios y temas, como el comercio, a propósito de las negociaciones con Japón, los aranceles con Estados Unidos, el de Trabajo, ahora que se viene la negociación del salario mínimo, y el de Medioambiente”, señaló.

Para el dirigente gremial, existe espacio para avanzar en los cambios que propone el Gobierno, pero será necesario observar cómo evoluciona la relación con los sectores productivos.

“Definitivamente, como en cualquier gobierno, se trata de mantener un diálogo permanente con los sectores de la producción y entender qué es lo que cada uno está haciendo en su ámbito”, dijo.

La apuesta por atraer inversión

En este frente, el Gobierno prepara una de sus principales apuestas para noviembre.

Entre el 16 y el 19 de noviembre se realizará en Nueva York la primera Milagro Week, una estrategia oficial para presentar a inversionistas internacionales un portafolio de proyectos colombianos.

El Gobierno informó que espera presentar proyectos por COP$75 billones ante inversionistas, empresas, fondos y banca internacional y multilateral.

La estrategia contempla un portafolio de más de 70 proyectos en sectores como energía, agricultura, minería, transporte, comercio, turismo sostenible, infraestructura, centros de datos y tecnología.

El vicepresidente José Manuel Restrepo explicó que la meta es atraer capital para impulsar el crecimiento económico.

“Para lograrlo, tenemos que producir más, fortalecer nuestras empresas, exportar más, atraer más inversión y generar más empleo”, dijo.

El Gobierno también planteó como objetivo que la economía alcance un crecimiento de 6% del PIB.

Restrepo señaló que la estrategia busca que los proyectos identificados puedan convertirse en inversión, productividad y crecimiento.

El ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, afirmó que la estrategia busca llevar proyectos públicos y privados a inversionistas internacionales y que estos puedan convertirse en “empleo, productividad y crecimiento”.

Para una administración que intenta construir una nueva relación con los inversionistas, la Milagro Week será así uno de los primeros escenarios internacionales en los que podrá mostrar su portafolio y explicar su estrategia económica.

Un balance todavía abierto

Los tres primeros meses dejan lecturas diferentes entre quienes siguen la economía y los sectores productivos.

Para Campos, el Gobierno ya cumplió una parte importante de la tarea al modificar las señales sobre política fiscal, petróleo y respeto por la institucionalidad.

“Se hace el giro político, se respeta lo que haga el Banco de la República, el giro político hacia darle prioridad a lo fiscal y a lo petrolero”, sostuvo.

Logan, por su parte, considera que el cambio de orientación política favorece la atención de los inversionistas en el mediano y largo plazo, pero advierte que los resultados concretos todavía deben materializarse.

“En el corto plazo, que incluye los primeros 100 días, no tenemos resultados concretos más allá de un aumento de la confianza”, reiteró.

En noviembre, dos de las principales pruebas estarán sobre la mesa: la evolución de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional y la Milagro Week en Nueva York.

Ambas servirán como nuevos escenarios para observar cómo el Gobierno busca combinar seguridad, estabilidad fiscal, inversión y crecimiento.

“Así veremos qué viene para el primer semestre de 2027”, resumió Logan al referirse al siguiente periodo de la administración.