Las vulnerabilidades del sistema eléctrico colombiano ante El Niño más fuerte en décadas

Corficolombiana advierte que el fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte en el último trimestre, mientras el sistema eléctrico enfrenta menor disponibilidad hídrica, retrasos en nueva capacidad y una mayor dependencia del gas.

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Bogotá — El fenómeno de El Niño llega a su etapa más exigente con Colombia enfrentando menores márgenes de maniobra en su sistema energético.

Un informe de Corficolombiana señala que “el panorama climático del país es mucho más desafiante de lo que se anticipaba”, con una probabilidad de 98% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026.

El documento agrega que el IDEAM estima en 75% la posibilidad de que este episodio, que implica temperaturas más elevadas y menos lluvias, se convierta en el más intenso desde que existen registros.

La advertencia adquiere relevancia porque los efectos sobre el sistema energético ya comenzaron a observarse, aunque el fenómeno todavía no habría alcanzado su mayor intensidad.

El sistema llega con menos margen

Al 10 de septiembre había ingresado apenas el 23% de los 4.475 MW de nueva capacidad de generación previstos para 2026, de acuerdo con el análisis.

A esto se suma que 60% de los proyectos del Sistema de Transmisión Nacional registra retrasos, mientras la demanda de electricidad mantiene un crecimiento elevado.

“Esto limita el margen disponible para atender el incremento de la demanda”, señala Corficolombiana al analizar el rezago en la entrada de nueva capacidad.

En agosto, el consumo de energía eléctrica aumentó 6,5% interanual, mientras las proyecciones de la UPME apuntan a crecimientos superiores al 10% durante el cuarto trimestre de 2026.

La combinación entre una oferta que crece por debajo de lo previsto y una demanda que mantiene un ritmo elevado está reduciendo el margen de seguridad del sistema.

XM estima una brecha de energía firme de 7,7% frente a la demanda proyectada para 2026-2027, frente al 4,4% calculado tres meses atrás.

El agua ya está cambiando la generación

El comportamiento de los aportes hídricos también se ha deteriorado durante los últimos meses.

En agosto fueron 25% inferiores al promedio histórico y al 15 de septiembre el déficit había alcanzado 27%, según las cifras citadas por Corficolombiana.

El cambio también se refleja en la composición de la generación eléctrica. Entre enero y mayo, la hidráulica representaba en promedio 78% de la generación.

En septiembre, esa participación había caído a 59%, mientras la generación térmica alcanzaba 31,6%, frente al 13% registrado en promedio antes del inicio de El Niño.

Aunque los embalses estaban en 78,7% de su capacidad, el informe advierte sobre el deterioro sostenido de las condiciones hidrológicas.

“La capacidad de respuesta del sistema dependerá cada vez más de fuentes de respaldo distintas a la generación hidroeléctrica”, señala el análisis.

La generación térmica aparece así como una pieza cada vez más importante para atender la demanda cuando disminuye la disponibilidad de agua.

Pero ese mayor uso de las térmicas introduce otro punto de presión: el abastecimiento de gas natural.

El gas se convierte en otro frente de riesgo

La experiencia del Fenómeno de El Niño de 2023-2024 sirve como referencia para dimensionar el cambio en la demanda de gas.

Durante ese episodio, el consumo de gas natural de las plantas térmicas pasó de niveles habituales de entre 180 y 200 MBTUD a 550 MBTUD en abril de 2024.

Los máximos diarios llegaron a 612 MBTUD. En agosto de 2026, entretanto, la demanda de gas para generación térmica creció 85% anual.

Corficolombiana estima que un incremento de entre 350 y 400 MBTUD, similar al observado durante el último episodio de El Niño, superaría la capacidad adicional prevista.

Por eso, el informe considera relevante la entrada de nueva infraestructura para ampliar el abastecimiento y la capacidad de importación de gas.

Entre los proyectos mencionados aparece la ampliación de SPEC, cuya entrada anticipada está prevista para el primero de octubre de 2026.

Según el documento, esta ampliación permitiría aumentar la capacidad de importación en 58 MPCD, equivalente a cerca de 6% de la demanda nacional de gas.

También se mencionan las terminales de Buenaventura y Puerto Bahía, cuya entrada en operación está prevista para los próximos meses.

El informe advierte que, si estos tres proyectos no se materializan oportunamente, podría consolidarse un déficit de oferta de entre 15% y 20% de la demanda nacional de gas.

Canacol también entra en el escenario

El análisis incorpora además la situación de Canacol, cuyo suministro representa cerca de 7% de la demanda nacional.

La compañía abastece a siete departamentos de la región Caribe y a municipios de Norte de Santander.

Corficolombiana señala que su producción pasó de hasta 220 GBTUD en 2021-2022 a menos de 60 GBTUD en agosto de 2026.

El informe indica que esa reducción ha disminuido la disponibilidad de gas para la Costa Caribe y afecta a distribuidoras y usuarios que representan cerca de 2,2 millones de usuarios.

También menciona el caso de Cerro Matoso, que “habría reducido alrededor del 50% de su operación” por restricciones de suministro, con impactos sobre su actividad productiva y el empleo asociado.

El costo de una restricción de gas

El riesgo no se limita a la disponibilidad física del combustible. El informe también calcula costos económicos asociados a eventuales restricciones.

La UPME estima para el sector termoeléctrico un costo de racionamiento de COP$6.187 por metro cúbico, al considerar los impactos directos y los efectos sobre el Sistema Interconectado Nacional.

Los cálculos de Corficolombiana señalan que un desabastecimiento equivalente a 1% de la demanda de gas destinada a generación térmica tendría un costo cercano a COP$867 millones diarios.

Para los hogares, el costo nacional de racionamiento se estima en COP$8.662 por metro cúbico.

En ese segmento, una restricción equivalente a 1% de la demanda tendría un costo cercano a COP$455 millones diarios, según el análisis.

El impacto también puede llegar a la inflación

El fenómeno tiene además un canal de transmisión hacia la economía a través de los alimentos, la energía y la actividad agropecuaria.

Corficolombiana recuerda que durante el fenómeno de El Niño de 1997-1998, la CEPAL estimó pérdidas económicas equivalentes a 0,55% del PIB.

El informe también cita estimaciones del BID según las cuales un fenómeno de El Niño de intensidad muy fuerte podría reducir el crecimiento económico en 0,9 puntos porcentuales.

“Los episodios de El Niño de intensidad fuerte suelen venir acompañados de mayores presiones inflacionarias”, señala el documento.

La entidad identifica particularmente los alimentos, las tarifas residenciales de energía y los precios de bolsa entre los componentes que podrían registrar mayores presiones.

Además, Corficolombiana estima que un eventual racionamiento tendría un costo sobre el PIB de COP$5.600 millones de 2025 por hora.

El ahorro vuelve al centro de la respuesta

El informe plantea que la respuesta al fenómeno no depende únicamente de aumentar la oferta energética.

Corficolombiana recuerda la experiencia de 2015-2016, cuando las autoridades combinaron campañas de ahorro como “Todos contra el derroche” y “Apagar Paga” con medidas para fortalecer la generación térmica.

La entidad señala que “el ahorro de agua y energía no es una medida complementaria”, sino una herramienta para reducir la presión sobre el sistema y evitar escenarios de racionamiento.

En el escenario actual, el Gobierno ya adoptó medidas mediante el Plan Energía Ya, que contempla una inyección de COP$1,5 billones para fortalecer la liquidez del sector eléctrico.

También se han implementado medidas regulatorias para promover el ahorro, gestionar la demanda y preservar las reservas hídricas.

Qué deberá vigilar Colombia

El análisis identifica varios frentes de seguimiento para los próximos meses: disponibilidad de gas natural, carbón y combustibles líquidos; uso eficiente de la energía; entrada de nueva generación y transmisión.

También menciona la coordinación de mantenimientos, la gestión de embalses y la actualización del Estatuto de Racionamiento.

La entrada oportuna de proyectos como la ampliación de SPEC, Buenaventura y Puerto Bahía aparece como uno de los elementos señalados para reducir los riesgos asociados al abastecimiento de gas.

Pero el informe también plantea que estas obras deben acompañarse de medidas sobre la demanda.

“La magnitud de los riesgos identificados sugiere que estas acciones deben complementarse con medidas operativas adicionales”, señala Corficolombiana.

El punto de partida del análisis es que la mayor intensidad de El Niño todavía está por venir. Por eso, el comportamiento de los aportes hídricos, la demanda eléctrica, la generación térmica y el suministro de gas serán variables centrales durante los próximos meses.

El informe concluye que “la capacidad colectiva de anticipación será determinante” para evitar que los riesgos identificados se traduzcan en mayores costos económicos y sociales.