Centroamérica se mueve para atraer producción textil que busca alternativas fuera de Asia

Inversiones en Guatemala, El Salvador y Honduras buscan capitalizar la ventaja geográfica y los acuerdos comerciales con EE.UU., mientras la industria global reorganiza sus cadenas de suministro.

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Bloomberg Línea — La concentración en Asia que dominó la producción textil durante décadas está dando paso a un nuevo esquema, en el que las marcas priorizan proximidad al mercado, agilidad operativa y sostenibilidad como factores de competitividad.

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En ese nuevo mapa industrial, Centroamérica se perfila como un polo estratégico para abastecer a Estados Unidos, dijo César Revenga Buigues, CEO de Nextil, grupo español que esta semana oficializó un acuerdo marco con el confeccionista Varsity Pro, con más de 2.000 empleados y operaciones desde El Salvador.

El acuerdo integrará las operaciones de desarrollo textil, tintado y confección industrial entre ambas empresas, bajo el marco comercial del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (Cafta).

La estrategia regional de Nextil ya había dado pasos en Guatemala. En 2024 inauguró una planta en Fraijanes con una inversión de 35 millones de euros (US$40,4 millones), y en 2025 firmó un contrato de suministro con la corporación estadounidense Maxum International, proveedor de Walmart Inc (WMT) y Costco Wholesale Corp (COST), para producir textiles en el país por un volumen estimado de US$175 millones en cinco años.

“Las cadenas de suministro globales están cambiando. Y cuando eso ocurre, se abren nuevas oportunidades para quienes están preparados”, escribió Revenga en Linkedin.

La apuesta de la compañía española se produce mientras el sector textil salvadoreño busca tocar fondo, luego de una caída estimada del 4% en divisas para 2025 y una pérdida acumulada de hasta 12.000 empleos en los últimos cuatro años.

La Cámara de la Industria Textil, Confección y Zonas Francas de El Salvador (Camtex) proyecta un crecimiento de entre 2% y 3% para 2026, anticipando una recuperación gradual del empleo conforme nuevas inversiones comiencen a operar.

La región Cafta se mantiene como el segundo destino de las exportaciones textiles salvadoreñas, mientras que Estados Unidos, del que El Salvador es el undécimo mayor proveedor de prendas de vestir, absorbe el 65% del total.

En enero, el país firmó con Estados Unidos un Acuerdo de Comercio Recíproco, que también tiene implicaciones directas para la industria textil y de confección.

Por su parte, Nextil alcanzó una facturación de 30,4 millones de euros (US$35,1 millones) en 2025, un 27% más que el año anterior, y obtuvo un beneficio neto de €3,7 millones (US$4,2 millones), tras un proceso de reestructuración y cierre de unidades no rentables en ejercicios previos, según datos citados por El Financiero.

La reconfiguración de la cadena de suministro también está motivando a los actores locales a capitalizar la ventaja geográfica de cuatro días hacia la costa este de EE.UU., contra los más de 40 desde Asia, más las exenciones arancelarias bajo el acuerdo comercial.

En Honduras, el fabricante textil Caracol Knits lanzó recientemente una plataforma digital para marcas de ropa que evalúan el nearshoring desde Asia hasta Centroamérica.

De acuerdo con el presidente de la compañía, Daniel Facussé, los cambios en la política comercial global y la creciente necesidad de resiliencia están animando a las empresas a reevaluar sus estrategias de aprovisionamiento.

La propuesta busca simplificar la cadena de suministro para las marcas que actualmente coordinan múltiples proveedores, bajo una integración vertical que controla desde el hilado hasta el producto final.