México será el país más afectado ante la posible prohibición de exportaciones de diésel en EE.UU.

Las importaciones mexicanas posicionan al país como el principal mercado de diésel estadounidense por encima de Chile, Brasil, Países Bajos y Reino Unido.

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Ciudad de México — México será el país más afectado ante la posible prohibición de exportaciones de diésel en Estados Unidos, una medida que recién apoyó públicamente el presidente Donald Trump y que pretende decidir a la brevedad.

Las importaciones de México posicionan al país como el principal mercado de diésel estadounidense por encima de Chile, Brasil, Países Bajos y Reino Unido, de acuerdo con datos de la Agencia de Información Energética.

Los envíos de diésel estadounidense a México promediaron alrededor de 220.000 barriles diarios durante 2025, 17% del total de las exportaciones y la mayor cantidad a cualquier país, pero 18% inferiores en comparación con 2024.

“México es el mercado más grande de la venta de diésel para los Estados Unidos, una prohibición pudiera tener un impacto fuerte para los dos lados”, comentó John Padilla, director de la consultora Paramos Energy.

En los primeros seis meses de 2026, México mantuvo el mismo nivel de importaciones de diésel, un combustible estratégico para autobuses, trenes, transporte de mercancías, maquinaria industrial, agrícola y militar, incluso para generación eléctrica de emergencia en hospitales.

El miércoles 22 de septiembre, Trump respaldó la propuesta de algunos legisladores para restringir las exportaciones de diésel con el fin de bajar los precios récord y aliviar presiones inflacionarias de cara a las elecciones intermedias de noviembre.

“Yo he dicho: no exportemos el diésel (...) lo he promovido entre mi equipo”, respondió el mandatario a periodistas durante la asamblea general número 81 de las Naciones Unidas en Nueva York. El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien también estaba presente, mencionó que el Gobierno analiza la viabilidad de una restricción total o parcial.

El presidente y magnate inmobiliario agregó que la decisión se tomará “rápido”.

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Las importaciones mexicanas representan cerca del 40% del consumo nacional de diésel, mientras que el resto se atiende con producción doméstica de la empresa estatal Pemex, según los datos más recientes de la Secretaría de Energía.

La escasez de diésel ha convulsionado a la economía mundial por la guerra de Estados Unidos contra Irán y de Rusia contra Ucrania, las cuales golpean rutas comerciales clave y reducen la actividad de refinación internacional, principalmente en Europa y Asia, pero también por precio en el continente americano.

El diésel en Estados Unidos alcanzó un precio récord de US$6,5 por galón (MXN$112 por 3,8 litros) en las estaciones de servicio durante septiembre de este año, según datos de la Asociación Americana de Automóviles.

Riesgos para México

Los riesgos de una prohibición al diésel ponen en evidencia el frágil margen de maniobra de México ante costos elevados, presiones a las arcas públicas, agudizados por una falta de eficiencia en refinación y capacidad de almacenamiento limitada, pero también son el punto de partida hacia soluciones de largo plazo, con cierto costo político, como importaciones de crudo, un tabú para el Gobierno nacionalista que promueve una autosuficiencia energética.

Si la prohibición estadounidense fuera prolongada, México enfrentaría un “severo problema” de costos logísticos en el corto plazo al buscar otras fuentes de abasto más lejanas, además obligaría al Gobierno a revisar la política de subsidios actuales porque sería un costo “demasiado elevado” e “imposible” para las finanzas públicas, dijo en entrevista Fluvio Ruiz, doctor en economía del petróleo por la Universidad Sorbona Nueva.

“Se tendría que revisar la política de subsidios porque así sería prácticamente insostenible al nivel que está hoy de MXN$27 por litro”, comentó.

La Secretaría de Hacienda de México lleva dos semanas sin recaudar el 100% del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios al diésel, y activó un subsidio adicional para contener el precio. Al mismo tiempo, el Gobierno mantiene un acuerdo “voluntario” con empresas para topar el diésel en las gasolineras a nivel nacional.

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Claudia Sheinbaum, presidenta de México, dijo el 21 de septiembre que si no existiera la refinería Dos Bocas, México estaría en un problema de abasto del diésel y aseguró que el país es autosuficiente en la producción de dicho combustible, aunque no hay cifras públicas que respalden la declaración, pues los datos de Sener y Pemex registran importaciones hasta julio de este año.

“Todo lo que criticaron de la construcción de la refinería Dos Bocas hoy se tienen que tragar sus palabras porque si no fuera por la refinería Olmeca estaríamos viviendo un verdadero problema”, dijo en su conferencia de prensa matutina.

Ruiz, exconsejero de Pemex, reconoció que la producción de diésel de la nueva refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, ayuda a mitigar el riesgo de escasez, pero solo parcialmente porque necesita incrementar el rendimiento actual de 52% hacia el 88% que tiene en su diseño.

“Es un poco decepcionante que una refinería nueva no pueda sostenerse porque, sí, algún día procesó al 100% de capacidad, pero a los tres días se cayó. Tiene que haber una auditoría técnica”, comentó.

La mandataria agregó que mantendrá el subsidio al diésel y si “alguna cosa” genera problema, su Gobierno lo informará, pero espera cerrar el año con abasto garantizado.

Bloomberg Línea consultó a la Secretaría de Energía y Pemex sobre el tema, pero no obtuvo respuesta.

México ya enfrentó restricciones desde Estados Unidos, pero por razones climáticas como el huracán Katrina en 2005 y recurrió a otros países como Singapur y Países Bajos.

Otra opción para reducir el riesgo de un potencial veto comercial del combustible es aumentar los inventarios que actualmente rondan de tres a cinco días. En contraste, Reino Unido tiene almacenamiento para 22 días de diésel, según la firma UKOilWatch.

Una alternativa que también podría alivar las presiones por la escasez de diésel sería la importación de crudos ligeros para los que fueron diseñadas las refinerías de Pemex y mezclarlo con sus aceites más pesados, lo cual ayudaría a aumentar en 20% la producción actual de petrolíferos, estimó Gonzalo Monroy, director de la consultora energética GMEC.

Incluso dijo que esa alternativa fue propuesta al nuevo director de Pemex, Juan Carlos Carpio, de manera interna, pero, presuntamente, la descartó.

En un escenario de amenazas comerciales desde Estados Unidos, Padilla consideró que a México debería causarle alarma la dependencia de gas natural estadounidense en términos de volúmenes y alternativas, los cuales son más complicados que en el caso del diésel.

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