Por qué los migrantes venezolanos en Perú aún están lejos de armar sus maletas

Economistas y venezolanos ven que la reconstrucción del país tomará años, lo que reduce la probabilidad de un retorno inmediato de los 1,7 millones de venezolanos que viven en territorio peruano.

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Lima — La caída de Nicolás Maduro tras la intervención de Estados Unidos despertó esperanza entre millones de venezolanos que dejaron su país durante la crisis, pero en Perú el consenso entre economistas y los propios ciudadanos es que el retorno no será ni inmediato ni masivo. El principal obstáculo no es político, sino económico: Venezuela atravesó la mayor contracción prolongada de una economía en América Latina y, aun bajo un escenario de estabilización y reformas, su recuperación será lenta.

“Este escenario todavía es bastante incierto. Incluso en un contexto de recuperación, es muy improbable que, en el corto plazo, incluso en cinco años, se dé una salida significativa de venezolanos desde Perú hacia su país”, dijo a Bloomberg Línea Paola Herrera, economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE).

La especialista compara la situación con la migración peruana tras la crisis de los años ochenta. “Aun después de las reformas, pasaron muchos años hasta que empezó a regresar la población, y nunca lo hizo por completo. En Venezuela podría ocurrir algo similar”, agregó.

Análisis citados por el IPE indican que Venezuela tardaría al menos una década en recuperar siquiera la mitad del tamaño de su economía, luego de años de hiperinflación, colapso productivo y salida de capital humano.

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Entre la esperanza y el realismo

En las calles de Lima, la noticia fue recibida con emoción, pero también con cautela. “Sentí satisfacción, pero el que manda allá no es uno solo. La economía y la cultura están tan dañadas que no vale la pena volver ahora”, dijo Cristian Alexander Olivier Reyes, de 37 años, quien llegó a Perú hace una década. Profesor de educación física en Venezuela, hoy trabaja como taxista y es emprendedor.

“Volvería, pero en diez años. Me quedo en Perú por mi hija peruana y porque acá sí he podido crecer”, agregó.

Rut Noemy Sánchez, de 35 años, profesora de educación musical y violinista, también vive en Perú desde hace 10 años. “Las emociones fueron buenas porque todos esperábamos esa noticia, pero pasarán muchos años antes de que haya una mejoría real. Hoy se trabaja por necesidad y agradecemos lo que este país nos ha dado”, afirmó.

Para Heiber Alexander Calderón, técnico en uñas de 26 años, la caída del chavismo fue “una felicidad inexplicable”, pero su horizonte económico sigue estando en Perú. “No está en mis planes regresar por ahora, aunque no me cierro a un futuro en mi país emprendiendo, como lo hice acá”, dijo.

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El potencial económico que ofrecen al Perú

La decisión de quedarse no es solo emocional para los migrantes. Para Herrera, el verdadero factor que retiene a los venezolanos en Perú es que, pese a las dificultades, construyeron aquí una base económica y social que sería costosa de abandonar.

Cerca de 60.000 venezolanos tienen empleo formal en Perú, alrededor de 1% del total de trabajadores formales, mientras que más del 70% se desempeña en la informalidad, una proporción mayor a la de los peruanos. La pobreza entre los migrantes también es más alta y sus ingresos pueden ser hasta 30% menores que los de los trabajadores locales, según encuestas del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Aun así, el potencial es elevado. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que, si los migrantes venezolanos fueran plenamente integrados al mercado laboral formal, podrían aportar hasta 4,5% del PBI peruano hacia 2030.

“Ese potencial no se ha aprovechado porque muchos tienen títulos que no han podido ser reconocidos y enfrentan barreras para acceder a empleos formales”, explicó Herrera. En promedio, los venezolanos que llegaron a Perú tienen mayor nivel educativo que la población local, pero trabajan por debajo de su calificación. Además, su aporte fiscal sigue siendo reducido: generan menos de 2% de la recaudación tributaria, debido a su alta informalidad.

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Inseguridad y estigmas

Otro freno a una mejor integración —y también al retorno— es la inseguridad que aflige actualmente al país andino. Aunque la percepción pública en Perú asocia a la migración con la criminalidad, los datos muestran que la proporción de presos venezolanos es similar a la de peruanos respecto a sus poblaciones.

“Los estereotipos y la falta de una respuesta estatal frente al crimen organizado terminan afectando la disposición de las empresas a contratar venezolanos”, señaló Herrera.

Un retorno que no será rápido

Con una economía venezolana aún lejos de estabilizarse y millones de migrantes que ya construyeron una nueva vida en Perú, el IPE no prevé que el giro político en Caracas genere un shock migratorio inverso. “Más bien, el debate debería centrarse en cómo integrar mejor a los venezolanos que ya están aquí, porque muchos, incluso con una Venezuela en recuperación, no volverán”, concluyó Herrera.

Por ahora, como resumió Cristian Olivier, la ecuación es clara: “Todos queremos ver a nuestro país bien, pero hoy las oportunidades reales están acá”.