Bloomberg Línea — La posibilidad de nuevas subidas de tasas de la Reserva Federal obliga a revisar las posiciones en acciones, bonos, dólar y oro. Para UBS, sin embargo, el movimiento de los tipos importa menos que las razones que lleven al banco central estadounidense a endurecer su política.
La presión vuelve a crecer con el petróleo por encima de US$100 y el repunte de los rendimientos de los bonos. El mercado asigna cerca de 65% de probabilidad a una subida de tasas de la Fed la próxima semana, mientras el conflicto entre Estados Unidos e Irán eleva los riesgos para la inflación.
UBS espera ahora un aumento acumulado de 50 puntos básicos este año, mientras el mercado evalúa hasta qué punto la inflación, el empleo y el crecimiento pueden sostener nuevas alzas sin deteriorar las perspectivas de inversión
La distinción es clave para distribuir el capital. “Una Fed que responde a la fortaleza económica es muy diferente de una Fed que responde a problemas de inflación”, sostienen los analistas del banco suizo. La entidad considera que, para las carteras, esa diferencia pesa mucho más que la próxima reunión de política monetaria.
Acciones ante una Fed más restrictiva
UBS mantiene una visión favorable sobre la renta variable. Su escenario base descansa en el gasto de capital vinculado con la inteligencia artificial, un crecimiento amplio de las ganancias empresariales y una actividad económica resistente, con una expansión de Estados Unidos cercana al 2% en 2026.
Una subida de tasas acompañada de mayor crecimiento, inversión en IA, empleo y beneficios corporativos sería compatible con un contexto favorable para los activos de riesgo, aunque podría elevar la volatilidad a corto plazo.
La estrategia pasa por aprovechar eventuales retrocesos bursátiles mientras las perspectivas de beneficios permanezcan sólidas. UBS mantiene su posicionamiento favorable hacia las acciones y destaca inteligencia artificial, energía y recursos, y longevidad entre sus preferencias estructurales.
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El riesgo cambia si la inflación permanece elevada mientras la actividad pierde impulso. En su escenario de “prueba de política”, la Fed podría subir las tasas dos veces ante una inflación persistente y un crecimiento moderado, una combinación que presionaría tanto a consumidores como a empresas.
Bonos y dólar ante tasas más altas
El aumento de las expectativas sobre las tasas de la Fed ya ha impulsado los rendimientos de los bonos. A ello se suman la elevada emisión de deuda vinculada con la IA y las preocupaciones sobre la capacidad de Estados Unidos para financiar su deuda, factores que han elevado las primas de riesgo.
UBS ya no recomienda fijar rendimientos en bonos de corta y media duración como alternativa al efectivo. Si la Fed inicia un ciclo de subidas, estos títulos todavía pueden ofrecer ingresos atractivos, pero su ventaja frente al efectivo disminuiría y el potencial de ganancias de capital sería más limitado.
La oportunidad se desplaza hacia vencimientos más largos. “Creemos que podrían estar abriéndose oportunidades atractivas de diversificación de cartera en la parte media a larga de la curva de rendimientos”, afirma UBS tras el reciente ascenso de las tasas de la renta fija.
Los bonos de alta calidad con vencimientos medios y largos podrían aportar ingresos y diversificación si el endurecimiento monetario reduce las expectativas de inflación o frena el crecimiento. UBS pide, no obstante, cautela ante las primas por plazo, las necesidades de financiación pública y la inflación.
Para quienes buscan rentas, la entidad también plantea ampliar las fuentes de rendimiento. Una cartera multiactivo orientada a ingresos, con posiciones dinámicas en efectivo, bonos, acciones y estrategias de volatilidad, podría generar alrededor de 5% a 7% anual, según sus estimaciones.
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El dólar, entretanto, podría beneficiarse inicialmente de una Fed más restrictiva, sobre todo si aumenta la divergencia con otros bancos centrales y la economía estadounidense conserva su fortaleza. El respaldo sería menos claro si las subidas responden a inflación persistente combinada con menor crecimiento.
Oro frente a la subida de tasas
El oro enfrenta el efecto más directo del giro de tasas. Después de ganar 15% durante las primeras semanas de agosto, el metal perdió alrededor de 6%, afectado por el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, la postura más restrictiva de la Fed y unos datos laborales estadounidenses superiores a lo previsto.
UBS considera que unas tasas reales más altas y un dólar más fuerte seguirán siendo obstáculos a corto plazo. Aun así, no recomienda utilizar el oro como una apuesta sobre la próxima decisión de la Fed. “Seguimos viendo el oro principalmente como una cobertura y un diversificador de cartera”, sostienen los analistas.
La demanda de los bancos centrales ofrece respaldo estructural. El Banco Popular de China compró 650.000 onzas, unas 20 toneladas, en agosto y extendió a 22 meses consecutivos su racha de adquisiciones. UBS prevé compras globales de bancos centrales de entre 750 y 1.000 toneladas anuales.
Para los inversionistas con una exposición inferior a la deseada, UBS plantea aprovechar periodos de debilidad para construir posiciones estratégicas. La inflación persistente, la incertidumbre geopolítica y las preocupaciones fiscales mantienen al oro como instrumento de diversificación más allá de la trayectoria inmediata de las tasas.