Bloomberg Línea — Colombia podría necesitar inicialmente recursos equivalentes a cerca del 1% del PIB para atender las consecuencias del sismo de magnitud 7,4 del 10 de agosto, según una primera estimación de BTG Pactual. El cálculo supone alrededor de COP$20 billones (US$6.350 millones) y aparece cuando las autoridades aún evalúan los daños.
El terremoto deja por ahora 181 muertos y 1.310 heridos, según el balance de Asocapitales entregado este martes. La asociación reportó además 165 edificaciones colapsadas en las ciudades capitales, mientras continúan las operaciones de búsqueda, rescate y evaluación.
Munir Jalil, economista en jefe para la región Andina de BTG Pactual, advirtió que todavía es temprano para determinar el costo total. “Diría que un primer envío para el esfuerzo debe ser por un 1% del PIB, unos COP$20 billones (US$6.350 millones)”, dijo durante una llamada con periodistas.
La cifra corresponde, por tanto, a una aproximación inicial sobre los recursos que podrían requerirse para comenzar la atención y reconstrucción, pero no a una valoración definitiva de las pérdidas. El monto podrá modificarse conforme se conozca la magnitud de los daños provocados por el terremoto.
El sismo cambia las prioridades fiscales de Colombia
La emergencia llegó tres días después de la posesión del presidente Abelardo De la Espriella y agrega una necesidad de recursos a unas cuentas públicas que ya enfrentaban restricciones. “Sin lugar a dudas no hay plata”, dijo Jalil al analizar la capacidad fiscal disponible.
Antes del terremoto, el Gobierno había anunciado un recorte de COP$20 billones (US$6.350 millones), cerca de 1% del PIB. Para BTG Pactual, ese ajuste constituía una “cuota inicial” del proceso de consolidación fiscal, frente a una brecha presupuestal cercana a COP$30 billones (US$9.500 millones).
Los cálculos del banco muestran que el déficit fiscal cerró 2025 en 6,36% del PIB, mientras el déficit primario se deterioró hasta 3,55%. Los ingresos tributarios se ubican por debajo de 17% del PIB, frente a un gasto que se ha mantenido alrededor de 23%.
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El terremoto introduce ahora una presión por una magnitud similar al recorte anunciado. Jalil sostuvo que los planes fiscales no necesariamente desaparecerán, pero sí podrían tardar más. “Los planes no es que no se vayan a hacer, sino que es el típico se le tiene, pero se le demora”, afirmó.
Entre las alternativas inmediatas aparece una eventual emergencia económica. “Si se llega a declarar una emergencia económica y de esa emergencia económica se tratan de conseguir unos recursos adicionales que creería yo deberían estar por el 1% del PIB para empezar”, dijo Jalil.
El presupuesto y los recursos para la reconstrucción
El proyecto de Presupuesto General también podría requerir cambios para incorporar partidas destinadas a la reconstrucción. Jalil consideró conveniente que el Congreso permita una revisión del proyecto presentado antes de que el nuevo Gobierno asumiera el poder.
“Va a tocar poner partidas de reconstrucción que no estaban”, afirmó Jalil. Antes del sismo, el Gobierno había planteado un recorte de COP$20 billones (US$6.350 millones) sobre un proyecto de presupuesto de COP$575 billones (US$182.500 millones).
Jalil estimó que la reconstrucción podría requerir inicialmente otros COP$20 billones (US$6.350 millones). Bajo ese cálculo preliminar, los nuevos gastos absorberían una suma equivalente al ajuste que el Gobierno había anunciado antes del terremoto.
La presión se suma al aumento de la carga financiera. Según las cifras expuestas por BTG Pactual, ese gasto subiría 29% y alcanzaría COP$118 billones (US$37.460 millones) el próximo año, por encima de los COP$89 billones (US$28.254 millones) destinados a inversión pública.
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BTG también identifica la necesidad de aumentar los ingresos tributarios. El Gobierno prevé presentar una reforma tributaria en septiembre, mientras la casa financiera advierte que el recaudo actual ha recibido apoyo de anticipos y que una parte importante del gasto público es inflexible.
La reconstrucción también incidirá sobre el PIB
El impacto económico no estará limitado a las cuentas fiscales. Los recursos destinados a reconstruir hospitales, edificios y otra infraestructura implicarán compras de materiales y contratación de trabajadores, con efectos sobre la actividad de las regiones afectadas.
“Cualquier plata que se consiga y que empiece a bombearse para poder reconstruir, para poder levantar hospitales, para poder plantar edificios, todo eso es PIB”, dijo Jalil. La velocidad de ejecución será una de las variables que determine cuándo ese gasto comienza a reflejarse en el crecimiento.
Estados Unidos ya anunció US$15,5 millones para refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluaciones del terremoto, mientras Brasil, Ecuador y México ofrecieron ayuda. La dimensión definitiva de los recursos públicos requeridos dependerá ahora de la evaluación de daños y de las decisiones presupuestales del Gobierno.