Bonos del Tesoro a 30 años tocan niveles de 2007 en medio del temor inflacionario

La deuda estadounidense de largo plazo enfrenta una nueva ola de ventas mientras inversionistas ajustan expectativas sobre inflación, energía y política monetaria.

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Bloomberg Línea — El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años tocó niveles no vistos desde 2007, en medio de un mercado que comienza a descontar un período más prolongado de tasas elevadas, persistencia inflacionaria y mayores tensiones fiscales en Estados Unidos.

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La tasa del bono a 30 años llegó a subir hasta el 5,18%, su nivel más alto desde 2007 cuando se ubicaron en 5,40%. Aunque retrocedió posteriormente, las tensiones se sienten a lo largo de la curva. El rendimiento a 10 años llegó a tocar el 4,66% y el de dos años el 4,09%. El movimiento amplió la presión sobre la deuda de largo plazo, después de que inversionistas y estrategas comenzaran a advertir que el mercado podría dirigirse hacia niveles aún más altos.

Jim McCormick, estratega macro de tasas de Citi (C), afirmó que “es probable que el foco del mercado pase a una prueba de 5,5%”, nivel observado por última vez en 2004.

El ajuste ocurre mientras el mercado intenta incorporar varios factores al mismo tiempo: inflación más persistente, mayores precios de la energía por la guerra con Irán, déficits fiscales elevados y una economía estadounidense que continúa mostrando resiliencia.

Ese conjunto de variables ha reducido las expectativas de recortes rápidos de tasas por parte de la Reserva Federal y aumentó las dudas sobre cuánto tiempo deberán permanecer restrictivas las condiciones financieras.

Felipe Barragán, Senior Research Strategist de Pepperstone, señaló que “el mercado comenzó a internalizar un escenario de tasas altas durante más tiempo”, especialmente si el shock energético termina trasladándose a la inflación subyacente y los salarios.

El movimiento también refleja un deterioro en la percepción sobre la deuda soberana de largo plazo, particularmente en Estados Unidos, donde los inversionistas exigen mayor compensación para mantener bonos con vencimientos más extensos.

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La presión sobre los bonos también comenzó a modificar las estrategias de inversión entre grandes administradores de activos. BlackRock (BLK) recomendó reducir exposición a deuda soberana de mercados desarrollados, incluidos los Tesoros, mientras Barclays aconsejó evitar bonos largos ante factores que, según la entidad, continúan sin resolverse.

La magnitud del movimiento elevó además las preocupaciones sobre un posible cambio estructural en el mercado de deuda estadounidense. Una encuesta de Bank of America (BAC) mostró que 62% de los administradores de fondos cree que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años podría superar 6% durante el próximo año, nivel visto por última vez en 2000.

En paralelo, algunos inversionistas aún observan valor en los rendimientos actuales, aunque condicionan cualquier recuperación del mercado a una moderación de las tensiones geopolíticas y energéticas. Estrategas de Goldman Sachs (GS) advirtieron que “los argumentos de valor son muy frágiles en este momento”, mientras el comportamiento de la inflación y del petróleo continúa definiendo el rumbo de las tasas globales.