¿Cómo invertir en medio de la incertidumbre de la guerra en Irán? Esto dicen los expertos

El aumento de la tensión en Medio Oriente redefine el mapa de riesgos para los mercados globales. Expertos recomiendan diversificar por factores de riesgo y priorizar activos con capacidad de adaptación.

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Bloomberg Línea — La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha reconfigurado el análisis de los mercados financieros, desplazando el foco desde los fundamentales tradicionales hacia la interacción entre energía, inflación y política monetaria. La volatilidad reciente no responde a un único catalizador, sino a la coexistencia de señales contradictorias que dificultan la formación de un escenario base.

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Los movimientos del petróleo reflejan esta tensión. Las expectativas de negociación han generado caídas puntuales, mientras que nuevos ataques han impulsado repuntes inmediatos. Este comportamiento errático ha obligado a los inversores a reconsiderar no solo qué activos comprar, sino bajo qué condiciones estructurales hacerlo.

La construcción de portafolios deja de depender de predicciones puntuales y pasa a centrarse en marcos de análisis más amplios. Ruben Dalfovo, estratega de inversión de Saxo Bank, advierte que “el mercado ahora necesita un mapa de escenarios, no una única predicción heroica”, lo que sintetiza el cambio de enfoque que domina actualmente la asignación de activos.

Pensar en escenarios y no en certezas

La evolución del conflicto no se limita a una trayectoria lineal, sino que abre múltiples trayectorias con implicaciones diferenciadas para los mercados. Para Dalfovo, un escenario de alto el fuego implicaría una normalización del suministro energético, menor presión inflacionaria y una recuperación de activos sensibles a tasas de interés, especialmente tecnología y consumo discrecional. Sin embargo, incluso en este caso, el gasto en defensa mantendría una inercia estructural que limita su ajuste a la baja.

Un segundo escenario que ve el estratega de inversión de Saxo Bank contempla un conflicto prolongado sin ruptura regional total, donde los precios del petróleo permanecen elevados y las disrupciones logísticas persisten. En este entorno, el mercado prioriza la estabilidad de flujos de caja sobre las expectativas de crecimiento.

“En un conflicto más lento y ruidoso, los ganadores relativos suelen ser la energía integrada, la infraestructura energética, las empresas de servicios públicos reguladas, los operadores de infraestructura y otras empresas con activos y contratos reales", dice Dalfovo.

El tercer escenario introduce una escalada más amplia con impacto directo sobre el estrecho de Ormuz, donde la dinámica de mercado deja de ser sectorial y se convierte en sistémica. En ese caso, el encarecimiento del petróleo y la presión sobre las cadenas de suministro afectan simultáneamente a inflación, crecimiento y condiciones financieras.

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Esta transición entre escenarios conecta con un riesgo macroeconómico más profundo. Charu Chanana, también analista de Saxo Bank, señala que “el verdadero riesgo de un conflicto con Irán no es sólo un mayor precio del petróleo, sino un shock de estanflación más amplio, donde la inflación se mantiene elevada incluso cuando el crecimiento se desacelera”. La implicación directa es una alteración del marco tradicional de diversificación.

La correlación entre acciones y bonos, que durante años permitió amortiguar caídas, tiende a volverse positiva en entornos de inflación persistente. Este cambio reduce la eficacia del modelo 60/40 y obliga a replantear la estructura de los portafolios.

“La mejor respuesta consiste en diversificar por factor de riesgo: añadir activos sensibles a la inflación, mejorar la calidad de las acciones, acortar la duración y mantener liquidez para mayor flexibilidad”, dice Chanana. “Sin embargo, los inversores deben resistir la tentación de considerar cada crisis geopolítica como una repetición de la década de 1970″.

Sectores bajo presión y activos con capacidad de respuesta

La transmisión del shock energético ya no se limita a petróleo y defensa, sino que se extiende a sectores industriales, tecnológicos y de consumo que dependen de insumos energéticos o cadenas de suministro globales, lo que amplía el alcance del ajuste en los mercados y obliga a revisar la exposición sectorial más allá de los segmentos tradicionales.

En la industria de semiconductores, Michael Deng, analista de Bloomberg Intelligence, advirtió que las disrupciones en el suministro de helio tras interrupciones en Medio Oriente introducen un riesgo directo sobre la producción, dado que se trata de un insumo esencial sin sustitutos inmediatos.

A esto se suma el impacto del encarecimiento energético sobre los centros de datos de inteligencia artificial, lo que afecta tanto a costes operativos como a expectativas de demanda. Este factor ya se refleja en el comportamiento de compañías como Samsung Electronics, SK Hynix y Taiwan Semiconductor Manufacturing, que han registrado caídas desde el inicio del conflicto, mientras que firmas vinculadas al suministro de helio como Linde India han mostrado una evolución opuesta.

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El ajuste también se traslada al consumo y a los servicios. Mandeep Singh, analista de Bloomberg Intelligence, ha señalado que el combustible constituye el principal coste variable para plataformas de movilidad y reparto, factor que afecta directamente a compañías como Uber (UBER), DoorDash (DASH) y Lyft (LYFT).

En paralelo, las restricciones de gas en economías asiáticas están afectando la actividad de restaurantes y comercios, como Jubilant FoodWorks y plataformas como Swiggy, lo que se traduce en menor volumen de pedidos y presión sobre ingresos.

En el sector automotriz, el aumento del precio del petróleo afecta de forma directa la demanda de vehículos con alto consumo de combustible, con mayor exposición en fabricantes como Ford, mientras que Eunice Lee, analista de Bernstein, ha destacado la dependencia de Toyota y Hyundai del mercado de Medio Oriente, lo que introduce riesgos adicionales en estas acciones en caso de disrupciones prolongadas en la región.

En paralelo, industrias como químicos, fertilizantes y materiales enfrentan un encarecimiento de insumos derivados del petróleo. Aleksey Yefremov, analista de KeyBanc Capital Markets, ha indicado que la reducción en la oferta global de etileno está tensionando múltiples cadenas productivas, lo que se refleja en movimientos en compañías como Dow y LyondellBasell, mientras que en fertilizantes productores como Nutrien y Mosaic han captado el interés del mercado ante expectativas de oferta más ajustada.

Esta extensión del shock coincide con la advertencia de mercado de que el ajuste ya no es sectorial. En ese contexto, los analistas coinciden en que el impacto se está expandiendo a múltiples industrias, lo que refuerza la idea de una revaloración transversal del riesgo.

Frente a este escenario, la diferenciación entre activos se vuelve más dependiente de su relación con la inflación y los flujos de caja que de su pertenencia sectorial. Los activos vinculados a materias primas y energía mantienen una ventaja relativa, mientras que los sectores con alta sensibilidad a costes o a consumo discrecional enfrentan mayor presión.

Chanana plantea que, en un entorno donde el shock energético puede derivar en inflación persistente, la protección más directa pasa por mantener exposición a energía y materias primas, ya que estos activos tienden a beneficiarse del mismo impulso inflacionario que deteriora el resto del mercado.

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Sin embargo, este posicionamiento debe entenderse como una cobertura táctica y no como una apuesta estructural, dado que una desaceleración más profunda podría terminar afectando también a la demanda de commodities.

En paralelo, la estrategia debe desplazarse hacia acciones de calidad con capacidad de fijación de precios, balances sólidos y demanda estable, mientras se reduce la exposición a activos sensibles a tasas y al consumo discrecional.

Chanana añade que el oro cumple un rol condicionado por la trayectoria de los tipos reales y que el efectivo y los instrumentos de corta duración ganan relevancia al preservar flexibilidad en contextos volátiles, al tiempo que los activos reales como infraestructuras ofrecen mayor resistencia cuando los ingresos están vinculados a la inflación.

América Latina y emergentes en el nuevo mapa energético

El reposicionamiento global ha puesto a los mercados emergentes en el centro del análisis, con una diferenciación creciente según exposición energética. América Latina emerge como una región con características particulares dentro de este contexto.

Desde JPMorgan (JPM) se destaca el papel de la región por su condición de exportador neto de materias primas y su distancia geográfica del conflicto. Esta combinación mejora su posición relativa frente a otras regiones dependientes de importaciones energéticas.

La región concentra cerca del 20% de las reservas globales de petróleo y alrededor del 10% de la oferta actual, lo que refuerza su perfil en escenarios de precios elevados. Además, su exposición a activos físicos como cobre, litio y alimentos amplía las fuentes de ingresos vinculadas a commodities.

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El comportamiento reciente respalda esta tesis. América Latina se posiciona como la región emergente con mejor desempeño en el año, impulsada por países como Perú, Brasil y Colombia. Este resultado se alinea con patrones históricos, ya que la región tiende a superar a otros mercados emergentes durante shocks de oferta en el petróleo.

A nivel más amplio, los mercados emergentes mantienen fundamentos que amortiguan el impacto inicial del conflicto. JPMorgan destaca que “los shocks de oferta de petróleo impulsados por conflictos han sido históricamente de corta duración”, lo que sugiere que la corrección puede ser transitoria si el suministro se normaliza. Sin embargo, el riesgo aumenta en escenarios prolongados donde la inflación se traslada a consumidores y erosiona el crecimiento.

El análisis de Allianz introduce una diferenciación adicional basada en vulnerabilidad energética. Las economías con dependencia elevada de importaciones y déficits fiscales enfrentan mayor presión, mientras que exportadores como Brasil, México o Colombia presentan una mayor capacidad de absorción del shock. En este contexto, la dinámica no apunta a una venta generalizada, sino a una prima de riesgo energética selectiva entre países.

La conclusión de largo plazo se mantiene alineada con la experiencia histórica. Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, sostiene que “la historia demuestra que los intentos de anticiparse a los mercados ante acontecimientos geopolíticos suelen fracasar”, lo que refuerza la importancia de mantener exposición y ajustar la diversificación en lugar de reaccionar de forma táctica.

La incertidumbre actual no elimina las oportunidades, pero exige una lectura más compleja del entorno. La asignación de activos ya no se define por una única narrativa, sino por la capacidad de integrar inflación, energía y política monetaria en un mismo marco analítico.