Diferencias entre Bessent y Takaichi sobre el Banco de Japón amenazan esfuerzos para fortalecer el yen

Bessent considera que el Banco de Japón debe endurecer su política para contener la debilidad del yen, mientras Takaichi ha sido más cautelosa con nuevas alzas de tasas.

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Bloomberg — Aunque Estados Unidos y Japón han mostrado una unidad poco habitual a la hora de tomar medidas para fortalecer el yen, una tensión fundamental entre Scott Bessent y Sanae Takaichi en torno al Banco de Japón corre el riesgo de socavar sus esfuerzos.

Durante el último año, el secretario del Tesoro de EE.UU. ha dado a entender que considera que el endurecimiento de la política monetaria es crucial para hacer frente a la debilidad de la moneda japonesa. Takaichi, por el contrario, se ha mostrado desde hace tiempo recelosa ante la posibilidad de elevar las tasas de interés demasiado y demasiado rápido, y de sofocar así un repunte económico que ha entusiasmado a los inversores de todo el mundo.

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Aunque el Banco de Japón ha subido las tasas en dos ocasiones desde que Takaichi asumió el cargo el pasado mes de octubre, su tasa de referencia se mantiene en un nivel bajo, del 1%. El mes pasado, el mismo día en que Estados Unidos intervino comprando yenes por primera vez desde 1998, el Banco de Japón optó por mantener su política sin cambios.

Esa señal contradictoria contrastaba con la historia reciente de los mercados financieros, que demuestra que resulta eficaz lanzar múltiples medidas si los responsables políticos desean cambiar de forma decisiva la psicología del mercado.

“Se perdió una oportunidad de oro” esa semana, afirmó Peter Vassallo, gestor de carteras de BNP Paribas Asset Management USA. Sus comentarios se producen mientras el yen retrocede desde los máximos alcanzados tras la acción conjunta de EE.UU. y Japón, acercándose al umbral psicológico de 160 por dólar.

Ahora crecen las expectativas de otra subida en septiembre u octubre, una medida audaz para un país que acaba de poner fin al último régimen de tasas de interés negativos del mundo. La última vez que Japón subió las tasas tres veces en un mismo periodo de 12 meses fue en 1989, durante el apogeo de la burbuja inmobiliaria del país.

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“Takaichi desea aplicar una política expansiva para maximizar el crecimiento, pero la debilidad del yen corre el riesgo de perjudicar su popularidad” al alimentar la inflación, afirmó Mark Dowding, director de inversiones de una unidad de renta fija de RBC Global Asset Management. No obstante, si el Banco de Japón no sube las tasas y el yen se deprecia aún más, “la intervención se considerará un fracaso”, añadió.

Un funcionario de la administración Trump, al responder a preguntas sobre las opiniones de Bessent respecto al Banco de Japón y cualquier contraste con las de Takaichi, señaló que el secretario del Tesoro ha hecho hincapié en la importancia de una formulación cuidadosa de la política monetaria y de una comunicación clara.

Estados Unidos y Japón siguen estando estrechamente alineados en cuanto a la importancia de una sólida relación económica bilateral y de mantener consultas sobre la moneda, incluida la limitación de la volatilidad excesiva de las tasas de cambio, señaló el funcionario.

Lecciones de la historia

Sobre Takaichi y sus asesores pesa el arrepentimiento expresado por su mentor, Shinzo Abe, por haber respaldado una subida de tasas del Banco de Japón en 2006 en medio de indicios de recuperación económica. Meses más tarde, Abe asumió el cargo de primer ministro y el banco central volvió a subir las tasas durante su mandato. Abe dimitió al cabo de un año, alegando problemas de salud, mientras el crecimiento se estancaba y su popularidad caía en picado.

“Es probable que aquel episodio influya de manera significativa en la percepción que Takaichi tiene del Banco de Japón”, afirmó a principios de este año Taro Kimura, de Bloomberg Economics, quien anteriormente trabajó en el banco central japonés.

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La propia popularidad de Takaichi se ha desplomado en las últimas semanas, ya que se ha centrado en políticas que los votantes consideran menos urgentes, mientras que la preocupación por el costo de la vida sigue aumentando. Los responsables de política monetaria del Banco de Japón han señalado el creciente riesgo de que la inflación se acelere, según se desprende de un resumen de su reunión de política monetaria de julio.

Bessent aporta una trayectoria diferente. Trabajó para George Soros durante la legendaria apuesta del gestor de fondos contra la libra esterlina en 1992, y elaboró el análisis de dicha apuesta, que ponía de manifiesto que la fijación de las tasas de interés por parte del Banco de Inglaterra estaba desajustada con respecto a la economía subyacente del Reino Unido, lo que hacía que la tasa de cambio fuera vulnerable a los ataques.

Como secretario del Tesoro, ha dado a entender que el Banco de Japón tampoco ha estado en sintonía con las necesidades de la economía japonesa. Desde hace al menos un año, se ha referido a la inflación como un “problema” para la cuarta economía mundial. Los precios al consumo han estado aumentando a un ritmo superior al objetivo del 2% durante la mayor parte de los últimos cuatro años, aunque el ritmo se ha moderado en los últimos meses.

“Van por detrás de la curva”, afirmó Bessent el pasado mes de agosto. En octubre, presionó al Gobierno de Takaichi para que diera margen al Banco de Japón para combatir la inflación.

El día de la intervención conjunta, Bessent publicó en X que esperaba con interés reunirse con el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, a finales de agosto, cuando se prevé que ambos asistan a una reunión de responsables económicos del Grupo de los 20. Al confirmar la operación sobre el yen en otra publicación días después, mencionó expresamente al Banco de Japón y ofreció el apoyo de EE.UU. a “las medidas decisivas de Japón en materia de mercado y política monetaria” para corregir la debilidad del yen.

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“Bessent está indicando a los mercados que se puede confiar en Takaichi y que la política va por buen camino”, afirmó Ken Weinstein, presidente para Japón del Instituto Hudson, a quien Trump nombró embajador en Tokio durante su primer mandato.

Los miembros del gabinete de Takaichi han declarado en repetidas ocasiones que respaldan la independencia del Banco de Japón, y el ministro de Estrategia de Crecimiento, Minoru Kiuchi, declaró el lunes a Bloomberg Television que “respetamos la independencia del banco”.

Esto sugiere que el gobierno de Takaichi se ha dado cuenta de que disuadir al Banco de Japón de nuevas subidas de tasas no haría más que avivar las preocupaciones sobre la situación fiscal de Japón. Esto podría dificultar que Takaichi lleve a cabo un plan de inversión a 14 años, fundamental para su visión de crecimiento.

“Es posible que, en circunstancias normales, Takaichi no esté a favor de las subidas de tasas”, afirmó Shinichiro Kobayashi, economista jefe de Mitsubishi UFJ Research and Consulting. “Sin embargo, dada la situación actual, se muestra cada vez más dispuesta a aceptarlas”.

Con la colaboración de Yoshiaki Nohara, Cameron Fozi y Ye Xie.

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