Dólar, bonos y acciones: el mapa de riesgos del conflicto en Irán para los mercados emergentes

El aumento del precio del petróleo y la mayor aversión al riesgo generados por el conflicto en Medio Oriente están reconfigurando el comportamiento de monedas, bonos y bolsas en los mercados emergentes.

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Bloomberg Línea — El conflicto en Medio Oriente ha introducido un nuevo foco de tensión en los mercados globales y ha alterado la dinámica reciente de los activos de economías emergentes. El alza del petróleo, el cambio en el apetito por riesgo y el ajuste en flujos financieros han empezado a reflejarse en divisas, bonos y bolsas.

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La reacción del mercado ha ocurrido tras un periodo en el que el consenso de inversión había mejorado para el universo emergente. Durante el último año se registraron entradas de capital hacia deuda y acciones de estas economías, impulsadas por expectativas de crecimiento y por diferenciales de tasas frente a economías desarrolladas.

En ese contexto, el repunte del precio del crudo ha introducido un factor de diferenciación entre economías exportadoras e importadoras de energía, con efectos que también se extienden a América Latina, donde varias monedas y activos financieros se encuentran entre los más sensibles a los cambios en el precio del petróleo y en el apetito global por riesgo.

“La renovada acción militar en Irán ha provocado un aumento en los precios de la energía y un sentimiento general de aversión al riesgo”, dice James Wilson, estratega de deuda soberana emergente de ING. “Una vez más, mucho depende de la duración e intensidad de las acciones militares”.

El aumento del petróleo se produce al mismo tiempo que las tensiones geopolíticas elevan la percepción de riesgo entre inversionistas, un entorno que influye en los diferenciales de deuda soberana, en el comportamiento de las monedas emergentes y en la valoración de las acciones en mercados internacionales.

Petróleo y el efecto en América Latina

El alza del petróleo constituye el principal canal de transmisión del conflicto hacia los mercados emergentes. El impacto no es homogéneo entre países, debido a las diferencias en su posición como exportadores o importadores de energía.

Según el análisis de ING, “para los soberanos emergentes el impacto es algo divergente, con grandes importadores de energía que probablemente sentirán la presión de precios más altos de petróleo y gas en términos de presiones de precios y deterioro de balances externos”.

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Ese factor implica que economías con déficit energético afrontan presiones sobre inflación, cuentas externas y crecimiento. En contraste, los exportadores de hidrocarburos pueden beneficiarse a través de un mejor balance comercial y mayores ingresos fiscales.

En el caso latinoamericano, el encarecimiento del petróleo mejora el escenario de varios países productores. Goldman Sachs señala que “precios de energía más altos benefician los términos de intercambio de exportadores de energía en América Latina como COP, seguido por BRL y MXN”.

Este efecto adquiere relevancia para monedas y activos financieros de la región. Brasil y México forman parte de los principales mercados emergentes que exportan energía y que, por lo tanto, reciben un impulso en sus balances externos cuando suben los precios del crudo.

El impacto se extiende en el mercado de divisas. Goldman Sachs observa que “las monedas que habían superado el desempeño entre enero y febrero han sido las que más han quedado rezagadas desde el cierre del viernes 27 de febrero, lo que sugiere que el posicionamiento ha sido un factor clave del desempeño relativo”.

Ese ajuste en posiciones se ha reflejado en depreciaciones en varias monedas emergentes, incluidas algunas de América Latina. El real brasileño, el peso chileno y el rand sudafricano se encuentran entre las divisas que registraron movimientos significativos tras el aumento del petróleo y el deterioro del apetito por riesgo global.

La reacción del mercado no sólo responde a fundamentos comerciales sino también a flujos financieros y posicionamiento de inversionistas. Cuando el riesgo geopolítico aumenta, los capitales internacionales tienden a reducir exposición en activos considerados más volátiles, lo que presiona las monedas emergentes.

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Sin embargo, los modelos históricos muestran que algunas divisas latinoamericanas han resistido mejor en episodios similares cuando el aumento del petróleo coincide con un entorno de aversión al riesgo.

Goldman Sachs explica que “históricamente en grandes shocks de petróleo al alza con riesgo a la baja, COP y BRL han superado el desempeño, y la dirección del precio del petróleo en un contexto de riesgo más amplio es clave para cómo se comportan estas monedas”.

Bolsas emergentes y flujos de inversión

El impacto del conflicto también se ha reflejado en los mercados bursátiles. El índice MSCI Emerging Markets registró una corrección pronunciada durante la semana en la que se intensificaron las tensiones.

Goldman Sachs señala que “las acciones de mercados emergentes han experimentado una fuerte caída provocada por el conflicto en Medio Oriente y el aumento del precio del petróleo, con el índice MSCI EM corrigiendo 9% esta semana”.

Las ventas han afectado tanto a mercados con vínculos directos con Medio Oriente como a economías con menor exposición geográfica, pero con posiciones elevadas en carteras internacionales.

En este contexto, algunos mercados de América Latina también han registrado caídas. Brasil y Sudáfrica, que habían acumulado avances en el último año, se encuentran entre los mercados donde los inversionistas han reducido exposición como parte de un proceso de ajuste de portafolios.

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Goldman Sachs describe este fenómeno al indicar que “mercados intensivos en tecnología como Corea y mercados cíclicos de materias primas como Brasil y Sudáfrica que habían registrado fuertes ganancias el año pasado también vieron grandes caídas esta semana, lo que sugiere desarme de posiciones”.

A pesar de este ajuste, el impacto sobre utilidades corporativas podría ser limitado si el conflicto no se prolonga. La estructura sectorial del índice emergente reduce la exposición directa a los costos energéticos en comparación con otras economías.

Goldman Sachs sostiene que “el impacto agregado de un shock petrolero sobre las ganancias del índice MSCI EM es bastante modesto, ya que la mayoría de las utilidades provienen de sectores relativamente menos afectados por el petróleo como tecnología, finanzas, salud, telecomunicaciones y comercio minorista”.

El análisis del banco también sugiere que, tras la corrección reciente, algunos mercados podrían ofrecer oportunidades tácticas para inversionistas si el conflicto se estabiliza y el crecimiento global mantiene su trayectoria actual.

ING resalta que hay que tener en cuenta que el conflicto sucede tras un cambio “ampliamente positivo en la percepción de los inversores hacia los mercados emergentes durante el último año”, pero advierte que la aversión al riesgo puede revertir la mejora en el sentimiento.

Deuda soberana, inflación y riesgo financiero

El conflicto también ha alterado el comportamiento de los mercados de deuda emergente. La combinación de petróleo más caro, dólar fuerte y tasas del Tesoro de Estados Unidos más elevadas genera un entorno complejo para los emisores soberanos.

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Wilson, de ING, señala que “el crédito emergente ahora enfrenta un entorno macro más difícil que se ha visto agravado por el aumento de los precios de la energía derivado de la situación en Irán”.

El analista sostiene que la combinación de un dólar más fuerte, mayores rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. y una amplia aversión al riesgo “es una combinación difícil para los mercados de crédito de mercados emergentes”.

El incremento del petróleo también se transmite a través de la inflación, lo que puede influir en decisiones de política monetaria. Goldman Sachs calcula que “un aumento de 10% en el precio del petróleo suele elevar el nivel del índice de precios al consumidor entre 0,2 y 0,5 puntos porcentuales”.

Ese impacto inflacionario se materializa con rapidez, lo que presiona las tasas de interés locales en varios mercados emergentes. El encarecimiento de la energía afecta directamente los costos de transporte y combustibles dentro de las canastas de consumo.

En este entorno, algunos países enfrentan vulnerabilidades adicionales debido a su dependencia de importaciones energéticas o de ingresos asociados al turismo y al comercio internacional.

Goldman Sachs advierte que “los spreads de Jordania, Egipto y Omán podrían ampliarse aún más en caso de una escalada ya que los tres dependen en gran medida de importaciones de combustible y turismo en relación con otros soberanos de Medio Oriente y con el resto de los mercados emergentes”.

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El análisis del banco también identifica riesgos fuera de Medio Oriente. En escenarios en los que las acciones globales caen mientras el petróleo sube, varias economías emergentes registran ampliaciones de spreads en sus bonos soberanos.

Goldman Sachs concluye que “Pakistán y la República Dominicana aparecen entre los más vulnerables ante un escenario de acciones a la baja y petróleo al alza”.

Este tipo de shock combina varios factores que afectan a los mercados emergentes de forma simultánea. El alza del petróleo eleva la inflación y presiona las tasas. El deterioro del apetito por riesgo reduce flujos de capital hacia activos emergentes. La volatilidad financiera amplía los diferenciales de deuda soberana.

En ese contexto, América Latina enfrenta una dinámica mixta. Los países exportadores de energía reciben un impulso comercial por el alza del crudo, pero sus monedas y activos financieros siguen siendo sensibles al ciclo global de liquidez y a los cambios en el apetito por riesgo.