Bloomberg Línea — El repunte del petróleo, impulsado por la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha reconfigurado el mercado energético global y elevado de forma abrupta la valoración de las principales petroleras latinoamericanas.
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En lo que va del año, el Brent acumula un alza cercana al 60%, un movimiento que ya se traduce en una creación de valor bursátil cercana a US$80.000 millones entre compañías del sector que cotizan en Estados Unidos.
El ajuste no ha sido homogéneo. Mientras algunas compañías capturan plenamente el alza del crudo, otras enfrentan limitaciones por coberturas, regulación o factores macro. En conjunto, el movimiento refleja una rotación clara hacia activos energéticos en mercados emergentes, en un contexto de oferta tensionada y flujos globales en búsqueda de exposición al petróleo.
El efecto ya es visible en cifras. La capitalización agregada del grupo analizado pasó de US$141.800 millones al cierre del año pasado a US$221.000 millones, consolidando un re-rating del sector en la región.
Petrobras y PRIO lideran el rally
El principal beneficiario del entorno actual es Petrobras (PBR), cuya capitalización subió de US$74.900 millones a cerca de US$131.000 millones, lo que implica una creación de valor superior a US$56.000 millones, acompañada de un retorno cercano al 80% en el año.
El movimiento responde a su alta sensibilidad al precio del crudo. Los analistas de Bank of America (BAC) sostienen que “la nueva situación de precios del petróleo es más positiva para Petrobras que para sus pares, ya que alivia las preocupaciones sobre el apalancamiento y mejora la generación de caja”. Bajo este escenario, estiman rendimientos de flujo de caja para el accionista del 18% y 16% en 2026 y 2027, por encima del promedio del sector.
La misma dinámica favorece a PRIO (PRIO3), cuyo valor bursátil pasó de estar cerca de los US$6.630 millones a superar los US$10.800 millones, con un retorno superior al 60%. Según el mismo banco, la compañía presenta “un perfil de generación de caja libre excepcionalmente atractivo, dentro del universo de renta variable de América Latina”, con rendimientos estimados de hasta 26% hacia 2028.
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El respaldo estructural proviene de la propia evolución del mercado petrolero. Bank of America elevó su previsión para el Brent a US$92,5 por barril en 2026 y US$78 en 2027, lo que refuerza la tesis de un entorno de precios elevados por más tiempo.
El contexto de flujos también ha sido determinante. El banco destaca que “América Latina ha visto entradas de US$6.600 millones en el año, con inversores extranjeros concentrándose en sectores de gran capitalización como energía”, lo que amplifica el impacto en compañías como Petrobras, que tiene un peso relevante en los índices regionales.
Vista y YPF impulsan la segunda ola de crecimiento
Más allá de Brasil, el rally del crudo ha activado una segunda línea de ganadores, encabezada por Vista Energy (VIST) y YPF (YPF).
Vista elevó su capitalización de cerca de US$5.000 millones a más US$7.100 millones, con un retorno cercano al 40%, respaldado por crecimiento operativo y adquisiciones. Tasso Vasconcellos y Joao Barichello, analistas de UBS, creen que el impulso probablemente continúe, dada la fuerte exposición de Vista al Brent entre las compañías de América Latina, en un entorno donde cada variación de US$5 por barril implica un impacto de US$200 millones en EBITDA anual.
Desde Citi (C), el enfoque es similar. El analista Andrés Cardona mantiene “una visión constructiva sobre Vista dada su exposición al petróleo de Vaca Muerta y el reciente aumento en las perspectivas de precios del crudo”, con un EBITDA proyectado de US$2.700 millones en 2026, bajo un Brent de US$83.
En paralelo, YPF muestra una evolución más moderada en mercado, con una capitalización que pasó de US$14.160 millones a cerca de US$16.970 millones, pero con fundamentos que apuntan a una mejora estructural. Citi proyecta un EBITDA de US$7.000 millones en 2026 y destaca “factores positivos significativos para el proyecto Argentina GNL, que podría alcanzar la decisión final de inversión a finales de 2026 o principios de 2027”.
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El contexto global también juega a favor. Cardona subraya que “la disrupción de la oferta global y el rol de diversificación de Argentina fortalecen el posicionamiento del proyecto GNL”, en un entorno donde la geopolítica redefine los flujos energéticos.
Ganadores parciales, coberturas y límites regulatorios
No todas las compañías capturan el rally con la misma intensidad. Ecopetrol (EC), por ejemplo, ha elevado su capitalización de US$20.600 millones a US$29.400 millones, con un retorno de 42%, pero enfrenta restricciones estructurales.
“Incluso con precios más altos del petróleo, proyectamos que la compañía genere sólo un 6% de rendimiento de flujo de caja en 2026, por debajo de sus pares”, advierten los analistas de Bank of America.
A esto se suma el entorno del país. El mismo análisis señala que “Colombia presenta un contexto macro desafiante para el sector de petróleo y gas, así como una producción upstream en declive y una reposición de reservas más débil”, elementos que limitan la sensibilidad al Brent, en comparación con Brasil o Argentina.
Ese desacople se acentúa por decisiones de política pública. En el mercado colombiano, “los precios de la gasolina han disminuido en lo corrido del año, mientras que el diésel ha visto sólo incrementos marginales”, en un contexto donde las autoridades buscan contener el impacto inflacionario del petróleo.
El resultado es un perfil menos apalancado al ciclo del crudo. Aunque el alza del Brent mejora ingresos y EBITDA, con revisiones de hasta 25% en 2026-2027, la capacidad de traducir ese entorno en generación de caja y retornos al accionista permanece contenida frente a otros productores de la región.
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El caso de Brava Energía (BRAV3) refleja otra limitación: las coberturas. Aunque su acción sube cerca de 48%, los analistas destacan que “la empresa ha cubierto una parte significativa de su producción y por lo tanto no capturará completamente el entorno de precios más altos del petróleo”.
Una situación similar afecta a PetroRecôncavo (RECV3), donde las coberturas limitan el potencial alcista. Según Regis Cardoso, analista de XP, “por cada aumento de US$10 por barril en el Brent, esto representa una pérdida financiera relevante debido a las coberturas”.
En Brasil, además, el impacto del rally se ha moderado por la intervención estatal. Cardoso explica que “el gobierno, Petrobras y las empresas de exploración y producción han compartido la carga de contener la volatilidad, pero aún retienen una ganancia neta sustancial de los precios más altos del Brent”.
Las medidas incluyen subsidios, recortes fiscales y controles indirectos de precios, lo que ha reducido la transmisión del alza internacional a los consumidores. Según el mismo análisis, “las medidas reducen el precio de paridad de importación y limitan el techo de precios de Petrobras”, afectando parcialmente la captura de valor en el downstream.
Flujos, escasez de activos y nuevo equilibrio del mercado
El rally no sólo responde a precios, sino también a flujos. La percepción de escasez de activos invertibles en el sector ha concentrado el capital en pocos nombres. Bank of America señala que “las opciones invertibles dentro del universo de petróleo y gas siguen siendo limitadas, reduciendo el conjunto de oportunidades a solo unas pocas compañías con suficiente liquidez”.
Este fenómeno se refleja en el comportamiento relativo de las acciones. Mientras Petrobras sube cerca de 80%, compañías midstream como Vibra Energía (VBBR3) y Ultrapar Participacoes (UGPA3) avanzan cerca de 40% y 54%, beneficiándose de distorsiones en precios domésticos. En contraste, Transportadora de Gas del Sur se mantiene prácticamente plana.
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En este escenario, la evolución del Brent se mantiene como la variable dominante. Los modelos de mercado sugieren que la normalización de flujos energéticos podría tomar tiempo, manteniendo un sesgo alcista en precios.
La sostenibilidad del rally dependerá de múltiples factores: la duración del conflicto, la política de subsidios en mercados clave como Brasil y la capacidad de las compañías para traducir precios en flujo de caja. Mientras tanto, el mercado ya ha reconfigurado su valoración del sector, con América Latina emergiendo como uno de los principales beneficiarios del nuevo ciclo energético.