Bloomberg Línea — El rally de metales como el oro y la plata responde a un contexto macroeconómico marcado por alta liquidez global, cambios estructurales en la demanda industrial y la debilidad del dólar y una reconfiguración del rol de los activos reales dentro de los portafolios.
Este escenario abre oportunidades para los inversionistas en bolsa, aunque también plantea riesgos que varían según el instrumento elegido y el horizonte de inversión.
“Existen múltiples vías para exponerse al rally de los metales, cada una con características muy distintas en términos de volatilidad, complejidad y horizonte temporal”, dijo a Bloomberg Línea Paula Chaves, analista de mercados del bróker global HFM.
Desde el punto de vista estratégico, muchos inversores combinan exposición a metales preciosos como cobertura macro y monetaria, junto con metales industriales ligados al ciclo económico y la transición energética. Sin embargo, el momento de entrada resulta determinante.
“El timing es clave, en entornos de desaceleración, los metales preciosos suelen liderar, mientras que en fases de reactivación o estímulo fiscal, los industriales tienden a tener mejor desempeño”, dijo Renato Campos, CEO de la firma GH trading.
En medio del actual rally, Citi (C) elevó de forma significativa sus previsiones para los metales preciosos.
El banco estima que en los próximos tres meses el oro podría alcanzar los US$5.000 por onza, mientras que la plata escalaría a US$100 por onza, impulsados por la combinación de tensiones geopolíticas, estrechez en los mercados físicos y factores políticos en Estados Unidos.
“Los metales son considerados un activo refugio y las necesidades cada vez aumentan, los recursos son más limitados y hay una población creciente”, dijo a este medio Jeisson Andrés Balaguera, académico y CEO de Values AAA, Banca de Inversión en Bogotá D.C. y EE.UU.
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Futuros de metales
Chaves explica que la forma más directa de tener exposición es a través de los futuros de metales, instrumentos que replican de manera casi exacta el movimiento del precio del activo subyacente.
“Esta cercanía con el precio tiene un costo: el uso de apalancamiento y la elevada volatilidad convierten a estos instrumentos en herramientas más adecuadas para operadores experimentados y estrategias tácticas, más que para una exposición pasiva de largo plazo”, dijo la analista de HFM.
En la misma línea, Campos, destacó que los derivados financieros, como futuros y opciones sobre metales o sobre índices mineros, permiten estrategias tácticas, cobertura o apalancamiento. No obstante, “requieren experiencia, una gestión estricta del riesgo y tolerancia a movimientos abruptos del mercado”.
ETF de metales
Para un público más amplio, los ETF se han consolidado como una alternativa eficiente, al permitir capturar el comportamiento del metal con menor volatilidad que las acciones del sector y sin la complejidad logística de la tenencia física.
“Aun así, incorporan un costo de administración y requieren evaluar cuidadosamente su liquidez y profundidad de mercado”, detalló Chaves.
Estos fondos pueden estar respaldados directamente por metal físico, almacenado en bóvedas bajo esquemas de custodia y fideicomiso. Cada participación representa una cantidad específica de metal real, certificada mediante títulos garantizados por el activo custodiado.
Campos agregó que también existen ETF sectoriales de compañías mineras, que permiten diversificar el riesgo operativo sin concentrarse en una sola empresa. “Son una alternativa intermedia entre el metal físico y la acción individual”, dijo.
Empresas vinculadas a los metales
Otra vía habitual de inversión es a través de empresas vinculadas a la producción y operación de metales, como las compañías mineras. “Aquí el potencial de retorno suele ser mayor, pero también lo es el riesgo”, explicó Chaves.
Estas acciones no solo reflejan el precio del metal, sino que incorporan factores operativos, regulatorios, financieros y geopolíticos. En este punto cobra relevancia el concepto de beta, que mide cuánto se mueve un activo en relación con otro o con el mercado en general.
La beta mide cuánto se mueve un activo en relación con otro o con el mercado en general.
Según Paula Chaves, en el caso de las mineras la beta suele ser superior a uno, lo que significa que, cuando el metal sube, estas acciones tienden a subir más, pero cuando el metal corrige, las caídas también suelen ser más pronunciadas. “Es decir, amplifican tanto las ganancias como las pérdidas”.
Para Campos, el atractivo de estas compañías radica en el apalancamiento operativo, ya que cuando el precio del metal sube, los márgenes de las mineras suelen expandirse de forma más que proporcional.
Estrategias de inversión
En un mercado volátil como el de los metales, Chaves dice que comprar en máximos suele aumentar el riesgo.
En su opinión, la opción más consistente es construir posiciones de largo plazo aprovechando correcciones, o invertir de forma sistemática con compras periódicas para reducir el impacto del timing.
De acuerdo con Paula Chaves, la probabilidad de capturar el valor real de un rally de metales aumenta de forma significativa cuando se piensa en plazos no inferiores a tres años. “Los commodities se mueven en macrociclos largos que históricamente pueden extenderse entre diez y doce años”.
Sin embargo, comentó que esos ciclos no son lineales, ya que dentro de ellos pueden aparecer correcciones profundas, periodos prolongados de consolidación e incluso fases de alta volatilidad que ponen a prueba la convicción del inversionista.
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