Invertir siguiendo a Trump hubiera sido tres veces más rentable que el S&P 500

El “Trump trade” acumula retornos cercanos al 75% frente al 20% del S&P 500, impulsado por compañías con vínculos directos a decisiones de la Casa Blanca.

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Bloomberg Línea — Las inversiones basadas en señales políticas de la Casa Blanca ha superado ampliamente al mercado bursátil estadounidense desde el inicio del actual mandato de Donald Trump, en un fenómeno que combina rentabilidad elevada con un perfil de riesgo significativamente superior.

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Un análisis elaborado por Athanasios Psarofagis y Eric Balchunas, analistas de Bloomberg Intelligence, muestra que una cesta hipotética de compañías vinculadas a decisiones políticas acumula un retorno cercano al 75%, frente a aproximadamente el 20% del S&P 500.

Operar con los tuits del presidente Trump y los movimientos de la Casa Blanca ha sido una estrategia ganadora —al menos hasta ahora”, dicen Psarofagis y Balchunas.

El desempeño responde a una simulación basada en datos históricos y no a una estrategia directamente invertible, en un ejercicio que modela el impacto de señales políticas sobre determinados activos.

Los analistas agregan que “las acciones vinculadas a señales de política, respaldo gubernamental y elogios públicos han subido, con una ‘cesta de la Casa Blanca’ retornando alrededor del 75% desde el inicio de su mandato, frente a aproximadamente el 20% del S&P 500”.

El planteamiento se centra en identificar compañías con proximidad directa al poder. “Un componente de nuestra metodología de ‘cesta de la Casa Blanca’ fue invertir en compañías con claros vínculos políticos con acciones y proclamaciones”, explican los analistas de Bloomberg Intelligence.

Rentabilidad, pero con alta concentración

El backtest desarrollado sobre esta estrategia confirma la divergencia frente al mercado tradicional, aunque bajo condiciones específicas de concentración. Esto es una técnica utilizada en análisis financiero para evaluar cómo habría funcionado una estrategia de inversión en el pasado utilizando datos históricos.

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“Construimos un backtest simple para probar la idea, con una advertencia importante: la ‘cesta de la Casa Blanca’ está altamente concentrada en aproximadamente 16 acciones y no es un índice diversificado ni directamente invertible”, aclaran los analistas.

A pesar de esta limitación, los resultados mantienen la brecha de rentabilidad, aunque el diferencial de rendimiento está acompañado de una exposición más elevada al riesgo.

En este sentido, los analistas advierten que “la volatilidad es materialmente más alta, con caídas más pronunciadas y ciclos de auge y caída más marcados, reflejando la sensibilidad de estos nombres a cambios de política que pueden alterar rápidamente sus perspectivas”.

Dentro de la composición de la cesta, el rendimiento muestra una dispersión significativa, con Intel (INTC) y USA Rare Earth (USAR) liderando los avances, mientras que firmas de semiconductores como Nvidia (NVDA) y Advanced Micro Devices (AMD) mantienen ganancias moderadas.

En defensa, Lockheed Martin (LMT) y Northrop Grumman (NOC) contrastan con el comportamiento de compañías vinculadas a endorsement político como Tesla (TSLA) y Palantir Technologies (PLTR), junto a caídas en Coinbase (COIN) y Constellation Energy (CEG), frente a un avance del SPDR S&P 500 ETF Trust (SPY) en el mismo periodo.

ETFs políticos: controversia y rendimiento

El interés por capitalizar esta dinámica ha derivado en propuestas de productos financieros específicos, aunque con obstáculos regulatorios y de mercado.

El informe destaca que “el Government Grift ETF (GRFT) propuesto por Tuttle Capital es un ejemplo principal de gestores inclinándose hacia el oportunismo de mercado —esta vez empaquetando una estrategia de ‘influencia política’”.

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El fondo, propuesto a mediados de 2024, tiene como objetivo invertir en compañías vinculadas a insiders gubernamentales y actores políticos de alto nivel, “construido sobre una premisa simple de que la proximidad al poder puede moldear resultados y, en ocasiones, proporcionar una ventaja informativa que mueve los mercados”.

Sin embargo, la materialización de este tipo de estrategias enfrenta resistencia institucional. Según el informe, “a pesar del interés, el ETF permanece en el limbo, ya que los mercados han sido reacios a listar un producto tan controvertido”.

En paralelo, los ETFs políticos ya existentes muestran un comportamiento distinto al del “Trump trade”. Productos como NANC y YALL, junto al ya cerrado KRUZ, se basan en divulgaciones públicas de operaciones de congresistas.

En el periodo analizado, estos vehículos registran retornos de 18,66% en NANC y 28,66% en KRUZ, frente a un 20,21% del SPDR S&P 500 ETF Trust, mostrando una evolución más cercana al mercado.

El informe precisa que “los productos existentes siguen las compras de acciones divulgadas mediante presentaciones públicas por miembros del Congreso, en lugar de intentar capturar una influencia política más amplia”, mientras que en términos de rendimiento “a largo plazo, estos fondos no han mostrado diferencias dramáticas o incluso han quedado por debajo del S&P 500”.

Más allá de estos vehículos, el denominado “Trump trade” consolida una dinámica donde la proximidad a decisiones de la Casa Blanca ha coincidido con retornos superiores al mercado, aunque bajo una estructura concentrada, sensible a cambios de política y sin un vehículo claro que permita su replicación sistemática.