Bloomberg Línea — La inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en un factor central de valoración en Wall Street. En las últimas semanas, la volatilidad en acciones de software, tecnología y servicios financieros reabrió el debate sobre qué sectores enfrentan mayor riesgo estructural y si el mercado descuenta un escenario excesivo.
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En ese contexto, Jim Reid, Global Head of Macro and Thematic Research, y Adrian Cox, Research Analyst de Deutsche Bank, recurrieron a su herramienta propietaria dbLumina para evaluar el impacto sectorial de la IA. El ejercicio consistió en solicitar un análisis profundo sobre qué industrias globales resultarán más y menos afectadas.
El propio banco enmarca la coyuntura con una advertencia directa. “Las oscilaciones del mercado de las últimas dos semanas, a medida que los temores sobre la disrupción de la IA golpearon primero al software y luego a las acciones de tecnología y financieras, han dejado a los inversionistas inquietos preguntándose: ¿qué sector será el próximo en caer?”, plantean Reid y Cox.
Sectores en la línea de fuego
El informe generado por dbLumina proyecta un impacto directo sobre el PIB mundial y la productividad laboral durante la próxima década y considera que la disrupción no será homogénea. El estudio identifica primero a tecnología y software y dice que el modelo SaaS enfrenta presión por la automatización de tareas y cambios en esquemas de precios.
El documento precisa que “el modelo tradicional de licencias SaaS ‘por usuario’ está bajo amenaza a medida que la IA automatiza tareas y aumenta la productividad individual de los trabajadores, lo que potencialmente reduce la necesidad de un gran número de licencias de software”. Este giro explica parte del ajuste en múltiplos y expectativas de ingresos.
En servicios financieros, el foco recae en la gestión patrimonial. El informe indica que “se proyecta que el mercado global de asesoramiento automatizado crecerá de US$7.390 millones en 2023 a US$72.000 millones en 2032, con activos bajo gestión que se espera alcancen US$2,33 billones en 2028”. Esta expansión modifica la estructura competitiva del sector y obliga a revisar la propuesta de valor de los asesores tradicionales.
El área de atención al cliente también aparece entre las más expuestas. El reporte señala que “se estima que la IA gestionará hasta el 75% de las interacciones de servicio al cliente para 2026”. El efecto sobre costos y empleo puede ser significativo en compañías con alto volumen de consultas.
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Manufactura y logística completan el bloque de sectores bajo presión por la automatización de labores. El documento subraya que “los robots industriales ya representan el 44% de las tareas manufactureras repetitivas en todo el mundo, realizando trabajos como empaquetado, clasificación y ensamblaje”. La tendencia apunta a una mayor integración de sistemas autónomos en procesos productivos.
Medios y entretenimiento también figuran en el radar. Los modelos generativos permiten producir texto, imagen y video, lo que altera la economía de la creación de contenido y la estructura de ingresos.
Sectores resilientes y transición laboral
Frente a estos segmentos, el informe identifica áreas con mayor resiliencia. El criterio central se relaciona con atributos humanos difíciles de replicar. Reid y Cox sostienen que “las industrias que dependen de atributos exclusivamente humanos son más resilientes”. Entre ellas, menciona atención directa en salud, educación y oficios manuales en entornos imprevisibles.
También, incluye cargos de liderazgo estratégico. En este punto, Reid y Cox afirman que “el pensamiento estratégico de alto nivel, las negociaciones complejas y el liderazgo inspirador dependen de una combinación de experiencia, intuición y habilidades interpersonales que actualmente están más allá del alcance de la IA”. La sustitución total resulta improbable en el corto plazo.
En el plano agregado, el impacto sobre el empleo combina creación y desplazamiento. El informe proyecta que la adopción plena de la IA generativa incrementaría el PIB mundial en 7% durante la próxima década y elevaría la productividad laboral en torno a 15%.
Deutsche Bank estima la creación de 170 millones de empleos y el desplazamiento de 92 millones hacia 2030, con un saldo neto positivo de 78 millones. Al mismo tiempo, advierte que hasta 30% de las horas trabajadas en Estados Unidos podría automatizarse antes de 2030.
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¿Burbuja o transformación estructural?
La corrección reciente en cotizaciones reavivó el debate sobre una posible burbuja vinculada a la IA. El informe recoge el argumento crítico al señalar que “las preocupaciones se centran en valoraciones infladas y en una concentración extrema del mercado en los gigantes tecnológicos conocidos como las ‘Siete Magníficas’”. La concentración eleva la sensibilidad del índice ante cambios en expectativas de beneficios.
Existe también una postura que rechaza la analogía con la burbuja puntocom. El documento recuerda que Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, afirmó que estas compañías “realmente tienen ganancias”, en referencia a la solidez de resultados frente a episodios históricos de sobrevaloración sin respaldo en beneficios.
Fuera de Estados Unidos, el análisis describe dinámicas diferenciadas. Japón registra avances en compañías vinculadas a semiconductores y equipamiento para la cadena de suministro de IA. Europa canaliza flujos hacia infraestructura industrial necesaria para centros de datos y automatización.
Reid y Cox coinciden en términos generales con las conclusiones del modelo, aunque introducen matices. Señalan obstáculos de corto plazo vinculados a calidad de datos, gobernanza y energía. También advierten que la disrupción no implica destrucción automática de valor. La historia de la innovación tecnológica muestra que los mercados ajustan primero las valoraciones y luego reevalúan fundamentos.
La tesis de fondo es que la IA impulsa una reasignación sectorial de capital y expectativas. El desafío para inversionistas radica en identificar qué modelos de negocio capturarán productividad adicional y cuáles enfrentarán presión en márgenes y múltiplos.