Los países de América Latina que estarán entre los más golpeados por El Niño, según BofA

El fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, con efectos sobre los alimentos, la energía y la producción agrícola de América Latina.

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Bloomberg Línea — El fortalecimiento de El Niño hasta niveles que Bank of America (BAC) considera potencialmente históricos podría convertir a América Latina en una de las regiones más expuestas a un repunte de la inflación, alteraciones en la producción agrícola y mayores riesgos para la política monetaria.

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El banco identifica a Colombia, Perú y Brasil como las economías latinoamericanas más vulnerables, mientras que Argentina afronta riesgos relevantes para su cosecha de trigo y Chile y México muestran una exposición comparativamente menor.

Los modelos utilizados por la entidad apuntan a que el fenómeno alcanzará su máxima intensidad entre octubre y diciembre de 2026, coincidiendo con momentos críticos para la agricultura mundial.

Daryna Kovalska, estratega de materias primas de BofA, afirma que “todos coinciden en que El Niño está emergiendo y es probable que sea muy fuerte”, una situación que coincide con la siembra en Sudamérica y con la cosecha en Estados Unidos y Australia.

Su colega Antonio Gabriel, economista global del banco, sostiene que, en América Latina, “Colombia y Perú son los países más afectados, seguidos por Brasil”, mientras que el impacto sobre otras economías de la región resulta considerablemente menor según las estimaciones del banco.

El mayor riesgo inflacionario

BofA evaluó el efecto de El Niño mediante un modelo de vectores autorregresivos (VAR) que incorpora crecimiento económico, inflación, tasas de interés, tipo de cambio real y precios del petróleo utilizando información trimestral entre 2004 y 2023.

A partir de ese ejercicio concluye que el principal canal de transmisión será el encarecimiento de los alimentos y sus efectos de segunda ronda sobre la inflación.

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El estudio estima que un aumento de una desviación estándar en la intensidad de El Niño podría elevar la inflación hasta en 0,9 puntos porcentuales en Colombia y alrededor de 0,4 puntos en Perú, mientras que Brasil también mostraría una respuesta positiva, aunque con menor significancia estadística.

En un episodio severo, equivalente aproximadamente a dos desviaciones estándar, el banco calcula que el efecto podría alcanzar hasta 1,8 puntos porcentuales adicionales de inflación en Colombia y cerca de 0,8 puntos en Perú.

Gabriel advierte que “El Niño puede afectar la inflación a través de los precios de los alimentos y de efectos de segunda ronda”, un riesgo que, según el informe, adquiere mayor relevancia porque coincide con unos precios de los fertilizantes todavía elevados.

Cuando el análisis se concentra únicamente en los alimentos, la sensibilidad aumenta. BofA estima que un choque equivalente a una desviación estándar podría elevar la inflación alimentaria alrededor de 1,4% en Colombia y 1,2% en Perú, mientras que Brasil también registraría un incremento relevante cercano a 1,3%, aunque sin evidencia estadística concluyente.

El informe también encuentra una particularidad para Colombia en el mercado energético. Aunque el impacto de El Niño sobre los precios de la energía resulta heterogéneo entre países, el banco estima que Colombia podría experimentar un incremento cercano a 1,3%, un comportamiento que no observa con la misma claridad en el resto de América Latina.

El banco considera que estas diferencias “pueden deberse al impacto divergente de las fluctuaciones de la temperatura y las precipitaciones en diferentes latitudes”, ya que ambas “podrían afectar la generación de energía o el comportamiento de la demanda de energía en algunos países”.

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Chile y México aparecen igualmente en el análisis econométrico, pero los resultados no muestran un impacto estadísticamente significativo sobre la inflación general. En ambos casos, la respuesta estimada resulta considerablemente inferior a la observada para Colombia y Perú.

Agricultura bajo presión

Más allá de la inflación, BofA considera que el mayor impacto económico podría concentrarse en la agricultura debido a que el calendario previsto para El Niño coincide con etapas especialmente sensibles de los cultivos.

El banco explica que Brasil afrontará la fase más intensa del fenómeno durante la siembra de soja y maíz. Las lluvias irregulares suelen retrasar la implantación de la soja, reducen la ventana de desarrollo del maíz de segunda cosecha (safrinha) y elevan la exposición a condiciones climáticas adversas.

Como consecuencia, BofA proyecta que la cosecha brasileña de maíz podría disminuir alrededor de 10% interanual durante la campaña 2026/27. El informe recuerda además que en anteriores episodios intensos la producción cayó 21% en 2015/16 y 12% en 2023/24.

El azúcar también figura entre los productos vulnerables. La analista Daryna Kovalska señala que “la producción de azúcar de Brasil también está en riesgo y podría caer alrededor de un 5% interanual en 2026/27”, debido al exceso de lluvias en el centro-sur del país, que reduce los días efectivos de molienda y disminuye el contenido de sacarosa de la caña.

Argentina aparece como otro de los focos de preocupación para el mercado agrícola. Según BofA, alrededor de 10 millones de toneladas de producción de trigo, equivalentes aproximadamente al 35% de la cosecha prevista, quedarían expuestas a los efectos del fenómeno.

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El banco recuerda que los episodios intensos de El Niño han provocado históricamente reducciones del área sembrada y menores rendimientos debido a lluvias excesivas e inundaciones.

Un fenómeno que abre nuevos riesgos

BofA considera que la coyuntura de 2026 presenta un elemento diferenciador respecto de otros episodios de El Niño: el elevado precio de los fertilizantes.

Kovalska afirma que “esta vez, los riesgos de un El Niño severo podrían sumarse a unos precios elevados de los fertilizantes”, después del repunte registrado tras la guerra entre Irán e Israel y de la elevada dependencia del comercio mundial de fertilizantes que atraviesa el estrecho de Ormuz.

El banco añade que esta combinación puede incrementar la presión sobre los costos agrícolas precisamente cuando los productores sudamericanos se preparan para la siembra, aumentando la vulnerabilidad de la oferta de alimentos y reforzando las presiones inflacionarias.

Aunque el análisis no encuentra evidencia de un impacto agregado relevante sobre el crecimiento económico, sí advierte que algunos sectores pueden sufrir alteraciones importantes.

Gabriel señala que no encontraron ”un impacto material de El Niño sobre el crecimiento del PIB, al menos en términos agregados”, aunque el propio informe precisa que la agricultura constituye una de las actividades más expuestas.

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Las próximas actualizaciones sobre la intensidad del fenómeno, la evolución de las lluvias durante la campaña agrícola sudamericana y el comportamiento de los precios internacionales de los alimentos serán algunos de los factores que determinarán si los riesgos identificados por BofA terminan trasladándose a la inflación y a la producción agrícola de América Latina.