Bloomberg Línea — El precio del oro podría alcanzar los US$6.000 por onza y el barril de petróleo Brent cotizar en torno a US$63 en los próximos trimestres, según las últimas proyecciones de Deutsche Bank. La entidad alemana sostiene que los cambios estructurales en el orden geopolítico, la creciente militarización del gasto público y una mayor preferencia por activos reales están detrás del nuevo régimen de precios esperado para las materias primas clave.
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La combinación de debilidad del dólar, acumulación estratégica de reservas por parte de China y un entorno macroeconómico fragmentado está generando un cambio de paradigma en los mercados de commodities. En este escenario, los metales preciosos lideran la transformación, seguidos por el petróleo y los metales industriales.
“Creemos que US$6.000 por onza es alcanzable con un dólar más débil este año”, afirmaron los analistas de Deutsche Bank sobre el oro, al considerar que la evolución de las divisas juega un papel central en el comportamiento del metal y que la presión estructural sobre el dólar estadounidense podría amplificar los flujos hacia activos reales durante los próximos trimestres.
Metales preciosos: el oro se desmarca, la plata se duplica
La previsión de Deutsche Bank para el precio del oro al cierre de 2026 es de US$5.500, con un máximo previsto en el cuarto trimestre en US$6.000 por onza. La tendencia no se explica por una coyuntura monetaria, sino por un cambio profundo en la asignación de reservas internacionales y en el comportamiento de los inversionistas institucionales.
“Las continuas subidas del oro reflejan motivos de inversión que pueden ser persistentes: mayores asignaciones de reservas y aumento de la inversión en activos reales y no denominados en dólares”, advirtieron los analistas de Deutsche Bank.
El banco también destaca el crecimiento de la demanda oficial, con bancos centrales como los de Finlandia, Brasil y Polonia aumentando sus tenencias. Al mismo tiempo, la demanda de joyería ha caído a dos tercios de los niveles observados en 2021, lo que refuerza el dominio de la demanda de inversión en la dinámica de precios.
En el caso de la plata, la institución proyecta un precio promedio de US$106,3 por onza en 2026, tras haberse duplicado desde los US$40,1 por onza en 2025. Deutsche Bank identifica un nuevo flujo de inversión en metales blancos, impulsado por fondos soberanos y por nuevas políticas fiscales en Asia.
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“Es posible que gestores de reservas o fondos soberanos hayan abierto asignaciones a los metales blancos, aunque esto probablemente no se anuncie públicamente”, afirmaron los analistas de Deutsche Bank.
Para el platino, la previsión del banco alemán es de US$3.050 por onza en 2026, mientras que el paladio se estabilizaría en torno a US$2.025 por onza. La dinámica entre estos dos metales se ha visto influenciada por cambios regulatorios en Europa, tensiones geopolíticas y un cambio en las preferencias de los consumidores hacia vehículos híbridos e incluso motores de combustión interna tradicionales.
“Seguimos favoreciendo el platino sobre el paladio, dadas sus ventajas en el equilibrio de oferta y demanda y su menor vulnerabilidad a la pérdida de cuota de mercado de los vehículos con motor de combustión interna”, explicaron los analistas de Deutsche Bank.
Petróleo: geopolítica e inventarios limitan el descenso
La proyección de Deutsche Bank para el barril de Brent se ubica en US$61,5 al cierre de 2026, mientras que el WTI se mantendría en US$58,5. A pesar de los excedentes de oferta observados en algunos trimestres, el informe señala que el bajo precio actual ofrece al gobierno estadounidense margen de maniobra para ejercer presión geopolítica sin temor a afectar los precios domésticos.
“Un contexto geopolítico más volátil influye en el petróleo, donde el punto de partida relativamente bajo de los precios permite al presidente de EE.UU. adoptar acciones de política exterior que normalmente estarían limitadas por el temor a elevar los costos del combustible para los votantes”, subrayaron los analistas de Deutsche Bank.
El banco también destaca el papel de China, que en 2025 habría sumado 82 millones de barriles a su reserva estratégica y tiene como objetivo alcanzar los 2.000 millones de barriles. A esto se suma la incertidumbre sobre las decisiones de la OPEP para el segundo semestre de 2026, y los riesgos asociados a conflictos regionales que podrían interrumpir el suministro global, especialmente en el estrecho de Ormuz.
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“El modelo de oferta y demanda indica un superávit mucho menor, que podría convertirse en un mercado equilibrado o incluso en déficit una vez que se ajusten las interrupciones no planificadas”, señalaron los analistas de Deutsche Bank.
En el frente de sanciones, las limitaciones a Irán, Rusia y Venezuela han tenido impactos dispares pero han contribuido a evitar una caída más pronunciada de los precios. En el caso de Venezuela, las restricciones al uso de diluyentes para transportar crudo pesado han reducido la producción disponible para exportación durante varios meses.
Metales industriales y ferrosos: oferta limitada
En el caso del cobre, Deutsche Bank prevé un precio promedio de US$12.125 por tonelada en 2026, con un máximo trimestral de US$13.000. La escasez de nuevas inversiones en minas y el retraso en la aprobación de proyectos han generado un déficit estructural que se acentuó por interrupciones de suministro durante 2025.
“Creemos que un régimen de precios de incentivo llegó para quedarse, apoyado por una oferta inelástica, impulsores de demanda ligados a la electrificación y un alto gasto en nuevos proyectos”, dijeron los analistas de Deutsche Bank.
El banco también anticipa que la consolidación en el sector minero se intensificará, con fusiones entre grandes productores que buscan asegurar acceso a recursos estratégicos. A pesar de una mejora esperada en la producción en la segunda mitad del año, el crecimiento de la oferta minera se mantendría por debajo del 1%, lejos del promedio histórico del 2,5%.
En aluminio, la previsión es de US$2.925 por tonelada para 2026. Tras años de expansión acelerada en China, el país ha alcanzado su límite de producción primaria autoimpuesto de 45 millones de toneladas. Esto obliga al mercado global a encontrar un nuevo nivel de precios que permita atraer inversión fuera de China.
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“El mercado ahora debe encontrar un nuevo ‘precio de equilibrio’ más alto para incentivar nueva capacidad de producción fuera de China”, explicaron los analistas de Deutsche Bank.
En el caso del zinc, el precio estimado para 2026 es de US$2.900 por tonelada. La perspectiva de precios estables responde a un equilibrio entre moderación de la demanda industrial global y un aumento gradual de la oferta reciclada.
En cuanto al mineral de hierro, la entidad anticipa una estabilización en torno a US$102 por tonelada, con presión bajista en la segunda mitad del año debido al crecimiento de inventarios portuarios y a la debilidad estructural del sector inmobiliario chino. La entrada en operación del proyecto Simandou en Guinea podría alterar el balance global, pero su efecto será más evidente a partir de 2027.
En carbón de coque, Deutsche Bank proyecta un precio promedio de US$218 por tonelada en 2026, con riesgos al alza si se materializan cierres de plantas o retrasos en acuerdos energéticos clave.