Bloomberg Línea — Wall Street cerró la jornada del miércoles con pérdidas generalizadas, en un mercado que volvió a inclinarse hacia la cautela ante la combinación de tensiones geopolíticas en Medio Oriente y un mensaje más prudente de la Reserva Federal.
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Las acciones y los bonos retrocedieron, mientras el repunte del petróleo reforzó las preocupaciones inflacionarias y redujo las apuestas de recortes de tasas en el corto plazo.
El S&P 500 cayó alrededor de 1,36%, cortando una racha de dos sesiones al alza, mientras que el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro reflejó un ajuste en las expectativas de política monetaria. El Dow Jones Industrial cedió 1,63% y el Nasdaq perdió 1,46%.
El movimiento estuvo estrechamente ligado al salto del crudo Brent, que se consolidó por encima de los US$107 por barril tras escalar en medio del conflicto entre Irán e Israel, el cual ha comenzado a afectar infraestructura energética clave y a amenazar rutas críticas como el estrecho de Ormuz.
El trasfondo geopolítico dominó el pulso de la jornada. Irán advirtió que activos energéticos en el Golfo son ahora “objetivos legítimos”, elevando el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro global.
La paralización parcial de la producción de crudo en países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar, junto con daños en instalaciones estratégicas como el campo South Pars, reforzó la percepción de un shock de oferta que mantiene al petróleo como el principal catalizador del mercado.
En paralelo, la reacción de la Reserva Federal terminó de consolidar el tono negativo. El banco central mantuvo sin cambios su tasa de referencia en el rango de 3,5% a 3,75%, pero el mensaje de Jerome Powell fue interpretado como menos dovish de lo esperado.
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El presidente del organismo reconoció que el avance en la moderación de la inflación ha sido más lento de lo previsto, señalando que “el pronóstico es que estaremos avanzando en la inflación, no tanto como habíamos esperado, pero sí habrá progreso”.
Powell también enfatizó la complejidad del escenario actual, al describir una economía atrapada entre presiones contrapuestas. “Estamos equilibrando estos dos objetivos en una situación donde los riesgos para el mercado laboral están a la baja, lo que llamaría a tasas más bajas, y los riesgos para la inflación están al alza, lo que implicaría tasas más altas o no recortar”, afirmó.
En esa línea, añadió que “estamos en una situación difícil... sentimos que estamos justo en ese límite superior de lo restrictivo frente a no restrictivo”.
El mercado reaccionó ajustando sus expectativas: si bien la Fed mantiene en su hoja de ruta un recorte en 2026 y otro en 2027, los operadores redujeron de forma significativa la probabilidad de un alivio monetario este año.
Como resumió Luis Alvarado, de Wells Fargo Investment Institute, “el balance de riesgos ha cambiado y el umbral para recortar tasas ha aumentado de manera significativa”.
Powell también buscó matizar los temores sobre un escenario de estanflación, descartando paralelismos con los años setenta. “Siempre tengo que señalar que ese era un término de los años 70, cuando el desempleo estaba en niveles de dos dígitos y la inflación era realmente alta”, explicó. “Reservaría el término estanflación para un conjunto de circunstancias mucho más grave”.
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Más allá del mensaje del banco central, los datos macroeconómicos reforzaron la narrativa de presiones inflacionarias persistentes. El índice de precios al productor sorprendió al alza en febrero, con un incremento de 0,7% mensual, evidenciando que las tensiones en la cadena de costos ya se estaban acumulando incluso antes del reciente salto del petróleo.
Según Thomas Ryan, de Capital Economics, esto confirma que “las presiones inflacionarias más fuertes ya se estaban filtrando a través de las cadenas de suministro”.
En los mercados de materias primas, el oro extendió su racha negativa y acumuló su sexta caída consecutiva, presionado por el fortalecimiento del dólar y el repunte de los rendimientos reales. El metal llegó a perder más de 3% en la sesión, en un movimiento que algunos analistas atribuyen a liquidaciones para cubrir pérdidas en otros activos en medio del entorno de aversión al riesgo.
Las criptomonedas tampoco escaparon a la tendencia. El bitcoin retrocedió cerca de 4%, alejándose de los máximos de seis semanas alcanzados recientemente, en línea con la debilidad de los activos de riesgo y el ajuste en las expectativas de tasas.
¿Cómo va el dólar en América Latina?
El dólar había moderado su impulso alcista tras el repunte registrado la semana pasada, pero las preocupaciones en torno a la guerra en Irán y el dato de inflación mayorista volvieron a impulsar a la moneda frente a sus principales pares. Francesco Pesole, analista de ING, advertía que los mercados también han desplazado su atención hacia la reacción de los bancos centrales, en medio de “pocas señales de una desescalada inminente” en Irán.
En medio de ese contexto, las monedas de América Latina cayeron. El peso chileno (USDCLP), el real brasileño (USDBRL) y el peso mexicano (USDMXN) retrocedieron, al igual que el peso colombiano (USDCOP), el sol peruano (USDPEN) y el argentino (USDARS).
Las divisas de la región intentaron recuperarse del impacto inicial del conflicto en Irán, pero el movimiento sigue estrechamente vinculado al sentimiento global de mercado. Según el equipo de estrategia de divisas de BBVA, “LatAm FX siguen tomando dirección del sentimiento más amplio del mercado, que a su vez está ligado a las perspectivas del conflicto de Irán”.
BBVA anticipaba que “los mercados pueden ser sensibles a la decisión del FOMC de EE.UU. del miércoles, además de a los titulares relacionados con Irán”, aunque matizó que el impacto en las monedas latinoamericanas se reflejará con rezago debido al horario de cierre de los mercados regionales.
Las noticias corporativas del día:
- La Unión Europea presentó el plan “EU Inc.”, una iniciativa liderada por la Comisión Europea para simplificar la creación y expansión de startups en el bloque, con el objetivo de cerrar la brecha competitiva frente a Estados Unidos y China. El programa propone un marco único de constitución empresarial válido en los 27 países, permitiendo crear compañías en menos de 48 horas de forma totalmente digital, sin requisitos mínimos de capital y con reglas fiscales y de gobernanza simplificadas.
- Las acciones de Macy’s (M) repuntaron tras presentar un pronóstico de ventas trimestrales superior a lo esperado, hasta US$4.630 millones y crecimiento comparable de hasta 1,5%, impulsado por un consumo resiliente en segmentos de ingresos medios y altos, aunque con debilidad persistente en consumidores de menor poder adquisitivo. Pese al sólido inicio de año y resultados que superaron estimaciones, la compañía adoptó un tono prudente para el conjunto de 2026.
- General Mills (GIS) reportó resultados trimestrales por debajo de las expectativas de Wall Street, afectados por una caída del 3% en ingresos orgánicos, más profunda de lo previsto, y utilidades ajustadas inferiores al consenso, en un contexto de menor demanda y presión sobre precios ante consumidores más cautelosos. La compañía ha reducido precios en cerca de dos tercios de su portafolio en Norteamérica para estimular ventas, pero el impacto aún es limitado.
- Geely reportó un beneficio récord en 2025 que superó las estimaciones del mercado, con ganancias de 16.850 millones de yuanes (US$2.400 millones) y un crecimiento de ingresos del 25%, impulsado por el fuerte desempeño de modelos como el EX2 y los SUV Zeekr, lo que le permitió ganar cuota de mercado y acercarse a BYD en ventas, incluso superándolo globalmente a inicios de 2026.
Esta historia fue actualizada con el cierre de los mercados.