Bloomberg Línea — El oro ha vuelto a ocupar un rol central en las estrategias de cobertura financiera. El metal precioso ha escalado más de 7% en lo que va de 2026, tras acumular un alza cercana al 65% durante 2025. En medio de un escenario de tensiones geopolíticas, incertidumbre institucional en Estados Unidos y expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, los principales bancos de inversión refuerzan su visión alcista sobre el lingote.
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Tanto UBS como Citi coinciden ahora en que el precio del oro podría alcanzar los US$5.000 por onza en el corto plazo. Esta convergencia de estimaciones se alinea con un mercado que cada vez coincide más con el potencial del metal en el actual entorno macroeconómico.
Ambas instituciones argumentan que los factores que impulsan el rally no se limitan a la coyuntura, sino que se apoyan en fundamentos estructurales, que incluyen la demanda de bancos centrales, preocupaciones fiscales en Estados Unidos y flujos hacia activos reales.
UBS anticipa una mayor demanda de cobertura
El equipo de análisis de UBS proyecta que el oro continuará su ascenso en los próximos meses, tras haber alcanzado los US$4.630 por onza esta semana. En su informe, el banco suizo señaló que ven “que el oro alcanzará los US$5.000 por onza en los próximos meses debido a la demanda de cobertura derivada de preocupaciones macroeconómicas, políticas y geopolíticas en curso”.
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En el frente geopolítico, UBS destaca la situación en Medio Oriente y su posible impacto en los precios del crudo y la percepción de riesgo. “Cualquier desarrollo que pueda volver a generar inquietud entre los inversores sobre los flujos de hidrocarburos fuera de la región o daños a la infraestructura podría elevar los precios del petróleo y afectar a los mercados”, según el banco.
Además, el informe enfatiza el contexto interno en Estados Unidos, marcado por investigaciones en curso contra la Reserva Federal y cambios en la política comercial. “La incertidumbre institucional y política resalta la demanda de cobertura”, afirmó UBS. En esta línea, agregan que “con las elecciones de mitad de mandato en noviembre, la incertidumbre en torno a la política interna de EE.UU. en un entorno político cambiante debería aumentar el apetito de los inversores por el oro”.
En cuanto al panorama monetario, UBS identifica un entorno favorable para activos reales. “La preocupación por los crecientes niveles de deuda global y las finanzas públicas de EE.UU. también debería sostener el apetito continuo de los inversores por activos reales como el oro”, según el banco.
Citi también eleva su objetivo a US$5.000
Desde Citi, el analista Kenny Hu informó esta semana que el banco actualizó sus proyecciones de corto plazo para el oro, colocando su precio objetivo base en US$5.000 por onza en un horizonte de entre 0 y 3 meses.
Hu atribuye este nuevo impulso a una combinación de factores geopolíticos, problemas de oferta física en otros metales preciosos y dudas sobre la independencia de la Reserva Federal. “Esperamos que el mercado alcista se mantenga en el corto plazo en medio de crecientes riesgos geopolíticos”, según el banco.
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Citi también vincula su visión alcista con posibles decisiones sobre tarifas en el marco de la Sección 232 sobre minerales críticos, que podrían generar disrupciones relevantes en el comercio y los precios. “Seguimos destacando los riesgos binarios de las próximas decisiones arancelarias de la Sección 232 sobre minerales críticos”, según el analista.
No obstante, Citi sigue considerando este escenario como una oportunidad táctica dentro de un mercado alcista sostenido. “Lo veríamos como una oportunidad de compra en un mercado alcista tendencial”, concluyó el experto.