El encarecimiento del crudo reconfigura el panorama para América Latina, una región con exportadores de petróleo, pero también con economías dependientes de importaciones energéticas.
Las acciones de la región captan la atención de los inversionistas, aunque el desempeño no será homogéneo entre los países y dependerá de tres factores.
Tras marcar máximos históricos, el oro registró su mayor caída diaria desde 1983. Sin embargo, bancos de inversión y gestores sostienen que la tesis alcista estructural permanece intacta.
Una serie de contrataciones en los principales bancos centrales han destacado por una cosa en particular: todos ellos regresan tras años de trabajo en EE.UU., principalmente en el sistema de la Reserva Federal.
Inversionistas y analistas recalibran estrategias en un entorno dominado por la incertidumbre y correcciones abruptas en los metales y el billete verde.
Juan Carlos Artigas, CEO para las Américas del World Gold Council, explica cómo por 16 años las compras de bancos centrales y la entrada de inversionistas de largo plazo ayudan a sostener el precio en un entorno de alta volatilidad global.
El oro vive su mayor rally en años, con un alza del 30% en lo que va de 2026. La presión sobre el dólar, el giro monetario de la Fed y el apetito de los bancos centrales refuerzan su rol como refugio.
El oro supera los US$4.900 y consolida su papel estratégico en los portafolios institucionales. VanEck advierte que no se trata de un rally coyuntural, sino de un cambio estructural en la asignación global de activos.