China confirma la visita de Trump tras meses de incertidumbre por la guerra en Irán

Trump, que visitó China por última vez en 2017, se reunirá con Xi Jinping en una cumbre muy esperada que ya ha sido reprogramada una vez debido a la guerra.

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Bloomberg — Pekín anunció oficialmente esta semana la fecha de la visita de Estado de Donald Trump, dando luz verde públicamente al primer viaje presidencial estadounidense a China en casi una década a pesar de las tensiones por la guerra de Irán.

Trump, que visitó China por última vez en 2017, se reunirá con Xi Jinping en una cumbre muy esperada que ya ha sido reprogramada una vez debido a la guerra. La Casa Blanca había dicho que la cumbre se celebraría los días 14 y 15 de mayo.

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“Por invitación del presidente Xi Jinping, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado a China del 13 al 15 de mayo”, dijo el lunes la agencia estatal china de noticias Xinhua, citando a un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El gobierno de Xi se había mostrado receloso de proceder con la visita hasta que se resolviera el conflicto, que se encuentra ya en su tercer mes, dijeron anteriormente personas familiarizadas con el asunto. China nunca anunció ni comentó las fechas de la visita de Trump, previamente retrasada en abril, siguiendo su práctica habitual de anunciar los planes para sus principales líderes sólo con días de antelación por motivos de seguridad.

Trump e Irán han rechazado mutuamente las últimas propuestas de paz para poner fin al conflicto, mientras las dos partes luchan por mantener un frágil alto el fuego.

La pompa y boato de la visita de Estado se desarrollará ahora con el telón de fondo de un frágil alto el fuego entre el principal rival geopolítico de China y su socio estratégico clave en Medio Oriente.

Las tensiones entre EE.UU. y China, uno de los mayores apoyos diplomáticos de Irán y su principal comprador de petróleo, habían ido en aumento en las últimas semanas, mientras la administración Trump lucha por poner fin a una guerra que ha desencadenado una crisis energética mundial.

El Tesoro estadounidense ha sancionado recientemente a cinco refinerías de petróleo privadas chinas, incluida una de las mayores del país, por procesar crudo iraní. Pekín respondió públicamente con un desafío sin precedentes, ordenando a las empresas que ignoraran las sanciones estadounidenses, aunque su regulador financiero aconsejó en privado a los grandes bancos estatales que suspendieran la concesión de nuevos préstamos a las refinerías incluidas en la lista negra.

Se espera que la guerra contra Irán ocupe un lugar destacado en la agenda de la cumbre. Una semana antes de que Trump aterrizara en Pekín, China hizo alarde de sus estrechos lazos y su coordinación con Irán recibiendo al ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica.

Tanto EE.UU. como China quieren ver la reapertura del estrecho de Ormuz, por el que pasaba una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y gas antes del conflicto. La cuestión clave para Pekín es si está dispuesto a presionar a Teherán y qué contrapartida pediría a Washington a cambio.

Se espera que los dos líderes busquen una prórroga de la tregua comercial que alcanzaron en Corea del Sur el pasado octubre, por la que se suprimieron los controles a la exportación, incluidos los envíos de tierras raras a EE.UU. Garantizar el suministro constante de estos minerales, esenciales para fabricar desde iPhones hasta aviones de combate, será una prioridad clave para Washington.

La cuestión de Taiwán también ocupará un lugar destacado en las conversaciones. Pekín está preocupado por las ventas de armas estadounidenses a la isla autogobernada y puede tratar de presionar a la administración Trump para que exprese su oposición a la independencia de Taiwán, según han afirmado analistas chinos.

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China considera Taiwán como su territorio y ha prometido hacerse con su control en algún momento, por la fuerza si es necesario. El gobierno de Taipei rechaza de plano esa opinión, insistiendo en que Taiwán es un país independiente de facto que merece un mayor reconocimiento internacional.

También se espera que las dos partes firmen un aluvión de acuerdos que van desde la compra de productos agrícolas hasta aviones Boeing. Se espera que una delegación empresarial estadounidense acompañe a Trump en el viaje, incluyendo al CEO de Blackstone Inc. (BLK), Steve Schwarzman y la CEO de Citigroup Inc. (C), Jane Fraser, según personas con conocimiento del asunto.

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