¿La presión de Trump está acercando a Cuba a un punto de quiebre político?

La ofensiva de la administración de Donald Trump contra la dirigencia cubana, con sanciones, acusaciones y presión diplomática, reabre el debate sobre un posible punto de inflexión político en la isla.

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Bloomberg Línea — Las sanciones contra el conglomerado empresarial GAESA, la acusación contra Raúl Castro ante la justicia estadounidense y el endurecimiento del discurso de la administración de Donald Trump contra la dirigencia cubana han elevado la presión sobre el Gobierno de la isla y abierto un debate sobre la posibilidad de cambios políticos en Cuba, según expertos consultados por Bloomberg Línea.

“Creo que es muy difícil que Cuba salga de los próximos meses con una estructura política y económica similar a la actual”, dijo Yaxys Cires, director de estrategia en el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).

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A su juicio, Estados Unidos avanza hacia una etapa de “presión máxima” sobre el régimen y sus principales figuras, aunque el desenlace dependerá de si existe o no una “salida pactada” de la dirigencia cubana.

Cires evitó anticipar el siguiente paso de Washington, pero advirtió que, en ausencia de resultados en una negociación, podría consolidarse un escenario de mayor presión diplomática, económica y política sobre La Habana.

La creciente presión de Estados Unidos contra la dirigencia cubana, que en la tercera semana de mayo incluyó el despliegue de un poderoso portaaviones en aguas internacionales del Caribe, ha llevado a algunos analistas a trazar paralelos con la estrategia ejercida por Washington sobre el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela que acabó por “extraerlo” tras una irrupción militar en Caracas, el pasado 3 de enero.

Sin embargo, expertos consultados consideran poco probable que se replique un escenario similar en el caso de Raúl Castro.

“Yo no lo veo probable, creo que es posible, pero en el nivel de probabilidades no lo veo ni siquiera en 50%, por las complejidades que implica extraer de Cuba con vida a Raúl Castro, que va a cumplir 95 años en unas semanas”, sostuvo Juan Antonio Blanco, historiador, analista político y presidente de la plataforma académica Cuba Siglo 21.

Blanco, sin embargo, coincidió con Cires en que el “estatus” de la isla podría experimentar cambios relevantes en 2026, en medio del deterioro económico y el aumento de la presión internacional.

“Lamentablemente, conociendo la psicología de la familia Castro, que lleva 67 años como si fuera una monarquía despótica absoluta que puede hacer lo que quiera impunemente, es muy improbable que tome en serio lo que está pasando porque cree que nada le va a suceder”, agregó.

Blanco cree que, ante una eventual intervención estadounidense en Cuba, las “circunstancias están más que maduras” para que la población e incluso una parte de la Fuerza Armada “se pongan del lado del derrocamiento del sistema”.

Mariela Castro, hija de Raúl Castro y diputada de la Asamblea Nacional de Cuba, aseguró el pasado 22 de mayo que Cuba estaba preparada para “combatir” y que “a él nadie lo va a secuestrar”, al parecer, haciendo referencia a una eventual irrupción militar de Estados Unidos para extraer al líder comunista.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, manifestó que la acusación contra Castro ante la justicia estadounidense es una acción política, “sin ningún basamento jurídico”, que pretende “justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”.

Lo que suceda con Cuba, ¿sujeto a Irán?

Blanco añadió que la evolución de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán podría influir en la estrategia de Washington hacia Cuba, en particular en un contexto político marcado por las elecciones de medio término en Estados Unidos, en que los republicanos buscarán mantener su control del Congreso.

“Si llegan a un acuerdo que no necesariamente incluya la entrega del uranio que Irán todavía tiene bajo su posesión, explicar una victoria de Estados Unidos será más complicado que explicar una victoria fácil y rápida en Cuba, un país que no tiene capacidad de defensa”, argumentó Blanco. “Puedo decir que es altamente probable que, si Trump desea ir a Cuba después de derrocar al régimen, se va a dar un baño de pueblo en las calles y esa imagen va a recorrer las estaciones de televisión de los Estados Unidos antes de las elecciones”.

Trump sostuvo el 20 de mayo, tras la acusación contra Castro, que no veía ninguna razón para tomar medidas más agresivas contra la dirigencia.

“No, no habrá escalada”, afirmó Trump a los periodistas. “No creo que tenga que haberla. Miren, el lugar se está desmoronando. Es un desastre y como que han perdido el control. Realmente han perdido el control de Cuba”.

Pese a ello, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificó a Castro como “fugitivo” e intensificó su discurso contra GAESA, un conglomerado empresarial que pertenece a las Fuerzas Armadas de Cuba y fue fundado por él.

“Hace 30 años, Raúl Castro fundó una empresa llamada GAESA (...). Hoy, mientras ustedes sufren, estos empresarios tienen US$18.000 millones en activos y controlan el 70% de la economía de Cuba”, expuso Rubio en un video publicado por la cuenta en español del Departamento de Estado.

En conversación con la prensa, Rubio calificó de “fugitivo” a Castro, pero evitó adelantar cuál sería el siguiente paso de la administración Trump en torno a él y Cuba.

“No voy a hablar de cómo lo traeríamos aquí [a Raúl Castro ]. ¿Por qué les diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto? En definitiva, en ese punto se ha convertido en un fugitivo de la Justicia estadounidense, y ya saben, si hay algún anuncio al respecto, se los comunicaremos después, no antes”.

Marco Rubio.

Independiente de los planes de la administración Trump para Cuba, más de 50 organizaciones opositoras y cívicas de exiliados, tienen una hoja de ruta para la transición democrática en la isla, el “Acuerdo de Liberación”, impulsado por la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y la plataforma Pasos de Cambio, firmado el pasado 2 de marzo.

El “Acuerdo de Liberación” parte del “desmantelamiento” del “Partido Comunista de Cuba (PCC), así como de la desarticulación de todos sus mecanismos y organizaciones represivas”. Además, propone una transición con cuatro fases: liberación, estabilización, reconstrucción y democratización.

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Cires dijo que Pasos de Cambio ha expuesto en Bruselas la manera en que Europa “puede contribuir a las etapas del acuerdo” y que tiene conocimiento de organizaciones de la ARC en Miami que “han puesto en conocimiento de las autoridades” de Estados Unidos dicho acuerdo.

“Nosotros no tenemos diálogo con el régimen porque nunca ha reconocido la legitimidad de la oposición democrática y prefiere hablar con otros estados antes que con sus propios ciudadanos”, añadió Cires. “Pero hay una cosa que tiene que estar bien clara: la oposición cubana no está pidiendo intervención de Estados Unidos, sino que el propio régimen con su indolencia ha convocado a Cuba a la situación extrema que está hoy”.