Las dudas de Nvidia sobre OpenAI son una advertencia para Microsoft

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En un sector que se muestra indiferente ante las apuestas desorbitadas en IA, se necesita mucho para hacer dudar a un CEO. Así que el hecho de que Jensen Huang, de Nvidia, haya dudado ante un compromiso de este calibre con OpenAI llama la atención.

De acuerdo con el Wall Street Journal, el CEO de Nvidia Corp. (NVDA) ha estado comunicando a sus socios de la industria que su inversión de US$100.000 millones en la empresa creadora de ChatGPT, que se anunció en 2025, de hecho no era vinculante. Asimismo, se informa que criticó en privado la falta de disciplina empresarial de la compañía.

Ahora todo apunta a que la inversión prevista por Huang, inicialmente vinculada a la construcción de infraestructuras, se traducirá en una apuesta más modesta, de decenas de miles de millones, en el marco de los esfuerzos actuales de OpenAI por recaudar fondos antes de una posible OPI. (Se dice que OpenAI está en conversaciones con Nvidia, Microsoft Corp. (MSFT) y Amazon.com Inc. (AMZN) para recaudar aproximadamente US$100.000 millones en capital, al margen del acuerdo de infraestructura propuesto con Nvidia).

Huang negó estar descontento con OpenAI. “Vamos a invertir mucho dinero”, aseguró a los periodistas este sábado. No obstante, tiene razón al ser precavido.

Más allá de su encanto exterior, la gestión de OpenAI realizada por su CEO, Sam Altman, ha sido inquietante.

Primero fue su dramático despido a finales de 2023, al que siguió una serie de acuerdos complejos y llamativos que comprometieron a su compañía a invertir US$1,4 billones en informática, 100 veces más que los ingresos estimados de OpenAI para 2025.

El lanzamiento de productos de OpenAI ha sido frenético: por ejemplo, los esfuerzos por crear un mercado para desarrolladores con la GPT Store y GPT personalizados fracasaron por falta de una estrategia claramente definida.

Sin embargo, OpenAI no es la única empresa que tiene dificultades para ejecutar sus planes. Microsoft también se encuentra en la misma situación.

El gigante del software, cuyas acciones prácticamente se han duplicado desde el lanzamiento de ChatGPT, realizó una inversión muy rentable al apostar desde el inicio por OpenAI con US$13.000 millones, que ahora se traduce en una participación del 27% valorada en US$135.000 millones, es decir, más de 10 veces su inversión original.

Gracias a un acuerdo de reestructuración anunciado el pasado mes de octubre, Microsoft cuenta con acceso exclusivo a la propiedad intelectual y los modelos de OpenAI hasta 2032, con acuerdos más transparentes que antes.

Por otro lado, Microsoft no está aprovechando ese acceso tan codiciado. Con todo y su cuestionable visión para los negocios, Altman sigue creando algunos de los modelos de IA más potentes del mundo. Si es así, ¿por qué Copilot, la herramienta de IA insignia de Microsoft, que aparentemente tiene la ventaja de estar respaldada por la tecnología de OpenAI, sigue por detrás de la competencia?

El mes pasado, Anthropic lanzó Claude Cowork, una aplicación que desarrolló en 10 días con su propia herramienta de programación de inteligencia artificial. Es extraordinaria. Con permiso, podía manejar mi computadora personal, organizar archivos, generar presentaciones de PowerPoint y hojas de cálculo de Excel a partir de mis documentos y responder mensajes de LinkedIn.

Microsoft Copilot es incapaz de hacer nada de esto, a pesar de que Microsoft es propietaria de Windows, Office y LinkedIn.

En cambio, los usuarios se han quejado de que Copilot es confuso, limitado y difícil de usar, lo que pone de relieve la desconcertante brecha entre la alta calidad de los modelos de OpenAI y la aparente incapacidad de Microsoft para convertirlos en productos útiles.

Hay algo que no funciona en los esfuerzos de investigación interna de Microsoft. La compañía ha hecho una gran inversión para crear sus propios modelos de IA con el objetivo de ampliar su estrategia más allá de OpenAI.

Pero ese esfuerzo parece equivocado y algunos observadores del sector están a la espera de ver qué pasa con el liderazgo del programa de IA de Microsoft, dice David Rainville, director principal de Sycomore Sustainable Tech, que ha invertido en el gigante del software y compró acciones de la compañía el jueves pasado.

Si la empresa no lanza un equivalente a Claude Cowork en los próximos seis meses, tendrán que rodar cabezas, añade Rainville. “Sin duda, existe una desconexión entre la calidad de los modelos y lo que Microsoft ha logrado”.

Parte de la culpa también recae en OpenAI, que se ha resistido a compartir todos los detalles técnicos de sus modelos, para frus-tración de los ejecutivos de Microsoft.

Rainville afirma que Copilot ya es “drásticamente mejor” desde que Microsoft lo incorporó al último modelo GPT-5 de OpenAI en agosto de 2025, pero necesita poder ejecutar tareas en una computadora para mantenerse a la par con competidores como Anthropic y OpenClaw.

Los próximos años probablemente pondrán a Microsoft en una encrucijada.

Si los esfuerzos de financiación de OpenAI fallan, podría ser absorbida por una entidad mayor, quizás Microsoft. Para aprovechar al máximo esa posibilidad y el acceso que tiene hoy, el gigante del software debería capitalizar su alianza, por tensa que sea. La vacilación de Jensen Huang debe tomarse como una advertencia: Microsoft necesita convertir su acceso privilegiado en mejores productos.

Con la creciente mercantilización de los modelos de inteligencia artificial, la carrera ahora gira en torno a la ejecución, y Microsoft corre el riesgo de quedarse atrás.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios.

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