Bloomberg — Facebook, Google y otros gigantes tecnológicos rechazan desde hace más de una década la acusación de que diseñan sus productos con el objetivo deliberado de crear adicción a las redes sociales entre los niños.
Es la primera vez que los ejecutivos de la compañía, incluido el CEO de Meta Platforms Inc. (META), Mark Zuckerberg, tendrán que responder a estas acusaciones ante un jurado como consecuencia de un juicio que se está equiparando al que enfrentaron hace treinta años las grandes tabacaleras por la adicción de sus consumidores.
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Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, y YouTube, perteneciente a Google, son los principales implicados en el juicio, y se prevé que Zuckerberg testifique en Los Ángeles la próxima semana.
Este juicio supondrá una prueba crucial para miles de demandas similares aún pendientes que también tienen como objetivo a TikTok Inc. y Snap Inc., y que alegan que los productos más populares del mundo han sido diseñados por estas cuatro compañías para obtener beneficios en detrimento de la seguridad y la salud mental de la población joven.
Las compañías niegan enérgicamente haber actuado mal y sostienen que han implementado herramientas y recursos para dar apoyo a los padres con hijos adolescentes.
No obstante, si pierden, se verán en la necesidad de modificar la forma en que los menores de edad interactúan en las redes sociales y alcanzar acuerdos con otros demandantes que pueden llegar a sumar miles de millones, un escenario que se asemejaría a los acuerdos que ensombrecieron las industrias del tabaco y los opioides.
En este caso, una demanda por lesiones personales interpuesta por el Social Media Victims Law Center (Centro Jurídico para Víctimas de las Redes Sociales) de Seattle, se centra en una mujer de 20 años de Chico, California, que alega haber sido adicta a las redes sociales durante más de diez años. Según ella, el uso incesante de estas plataformas le ha causado ansiedad, depresión y dismorfia corporal.
Recientemente, dicha mujer llegó a acuerdos confidenciales con Snap y TikTok, aunque estos forman parte de otros dos casos que se consideran emblemáticos y cuyos juicios están previstos para abril y junio.
Por su parte, Meta se enfrenta a un juicio con jurado en Nuevo México, que también se inició este mes, y que se centra en su historial de seguridad con los niños.
Las demandas judiciales interpuestas anteriormente contra las plataformas de redes sociales se han basado en su mayoría en contenidos considerados perjudiciales o perturbadores para los usuarios.
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La mayoría de ellas han sido desestimadas porque las redes sociales, al igual que otras compañías de internet, están protegidas por la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, una ley de 1996 que exime en gran medida a las plataformas en línea de responsabilidad por los contenidos de terceros publicados en sus sitios web.
Esa protección se diseñó para evitar que las plataformas censuraran sin necesidad las publicaciones y así garantizar la libertad de expresión; sin embargo, algunos legisladores de EE.UU. la han criticado por ser demasiado amplia, obsoleta e inadecuada para lidiar con la realidad del uso moderno del internet.
En los casos de adicción, las compañías han logrado desestimar algunas acusaciones invocando la Sección 230.
Sin embargo, los abogados que defienden los casos han ganado terreno en los tribunales argumentando que los propios productos, a través de su diseño y funcionalidad, han generado daños. Sostienen que la principal causa del sufrimiento psicológico de los jóvenes usuarios no proviene del contenido publicado por otros, sino de los algoritmos programados por las empresas para priorizar la interacción.
Esto incluye la técnica de diseño web conocida como desplazamiento infinito, donde el nuevo contenido se carga automáticamente en la parte inferior de la pantalla a medida que el usuario se desplaza.
La demandante en el primer caso, identificada en los documentos con las iniciales KGM, “es un ejemplo muy típico de tantos niños en EE.UU., de los daños que han sufrido y de la forma en que sus vidas han sido alteradas por las decisiones deliberadas de diseño de las empresas de redes sociales”, dijo Matthew Bergman, fundador del Social Media Victims Law Center y uno de los abogados que representan a la mujer.
Salud mental en adolescentes
Aunque las empresas de redes sociales no pueden apoyarse únicamente en la Sección 230 para defenderse, han argumentado en los tribunales que no existen pruebas suficientes que respalden las acusaciones de que el diseño de sus productos perjudica a sus usuarios.
En el juicio, los abogados de Meta tienen planeado basarse en varios estudios, tanto internos como externos, que rechazan la idea de una correlación entre las redes sociales y los problemas de salud mental en adolescentes, según miembros del equipo legal de Meta.
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También se prevé que enfaticen las maneras positivas en que las redes sociales pueden impactar a los adolescentes, especialmente al ayudarlos a conectar con amigos, familiares y la comunidad en línea.
El equipo de Meta negará que los problemas de salud de KGM se debieran a sus productos. Los abogados de la compañía intentarán convencer al jurado de que cualquier daño sufrido se debe al contenido de usuario no controlado por Meta, y no a la estructura de los propios productos.
Los críticos y algunos investigadores externos sostienen desde hace tiempo que las redes sociales pueden tener un impacto negativo en la salud mental, especialmente entre los jóvenes. Australia prohibió el uso de las redes sociales a finales del 2025 para menores de 16 años, y varios otros países europeos están considerando restricciones similares.
Incluso la propia investigación de Meta, publicada por un empleado que se convirtió en denunciante en 2021, reveló que la empresa tenía dificultades para controlar la desinformación y que su plataforma de Instagram podría tener efectos negativos en los adolescentes, especialmente en las niñas.
Desde entonces, Meta ha implementado varios cambios en el acceso de los jóvenes a sus servicios, destacando la creación de las llamadas cuentas para adolescentes, que incluyen limitaciones de contenido y supervisión parental.
Meta afirmó en una entrada de blog de enero que culpar únicamente a las empresas de redes sociales por los problemas de salud mental de los adolescentes “simplifica excesivamente un problema grave”.
Las afirmaciones en las demandas “no reflejan la realidad”, afirmó Meta en la publicación. “La evidencia demostrará que una empresa aborda cuestiones difíciles de forma profunda y responsable, investiga, escucha a padres, académicos y expertos en seguridad, y toma medidas”.
El portavoz de YouTube, José Castañeda, dijo que las acusaciones en el litigio “simplemente no son ciertas”.
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Zuckerberg y Mohan
El juicio, que debía empezar a finales de enero, se retrasó debido a la inesperada enfermedad de uno de los principales abogados de la defensa. La semana pasada se seleccionó un jurado de seis mujeres y seis hombres, y los alegatos iniciales y los testimonios están programados para comenzar el lunes y podrían extenderse hasta marzo.
Se prevé que Adam Mosseri, director de Instagram, testifique la primera semana, antes que Zuckerberg, y también se espera que Neal Mohan, jefe de YouTube, declare. El jurado también escuchará a peritos en psicología infantil y campos de investigación relacionados.
De acuerdo con Eric Goldman, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santa Clara, los resultados de la primera serie de juicios podrían impulsar las negociaciones a fin de alcanzar un acuerdo, al mostrar a los abogados las fortalezas y debilidades de sus argumentos y pruebas y, en última instancia, el valor de los casos aún pendientes.
Además de los casos en Los Ángeles, las compañías de redes sociales enfrentan demandas de protección al consumidor interpuestas por unas tres docenas de fiscales generales estatales y demandas por alteración del orden público interpuestas por más de 1.000 distritos escolares públicos de todo EE.UU., que se encuentran agrupadas ante un juez federal en Oakland, California.
Estos casos, que se espera que comiencen a juicio a finales de este año, también exponen a los gigantes tecnológicos a miles de millones de dólares en daños y perjuicios, así como a posibles cambios en el funcionamiento de las plataformas.
“El simple hecho de que una empresa de redes sociales tenga que comparecer ante un jurado y rendir cuentas por sus decisiones de diseño no tiene precedentes en la jurisprudencia estadounidense”, afirmó Bergman. “Esto nunca había sucedido antes”.
--Con la ayuda de Olivia Carville.
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