Economía

Waldo Mendoza: “Ojalá el Congreso piense en leyes que no sean inconstitucionales”

El saliente ministro de Economía habló sobre las últimas acciones que logró concretar como titular del MEF y lo que se vendría para el siguiente gobierno.

El ministro saliente de Economía y Finanzas del Perú espera, también, que dichas iniciativas del flamante Legislativo beneficien al país.
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Lima — El economista Waldo Mendoza Bellido fue el sétimo titular del Ministerio de Economía y Finanzas del Perú (MEF) en los últimos cinco años. Desde noviembre del 2020 asumió el manejo de una economía en recesión y un aparato productivo gravemente impactado por la primera ola de la pandemia. En su última entrevista, el saliente ministro nos da un balance de su gestión y nos comparte su mirada sobre lo que se avecina para el rumbo económico peruano.

En estos poco más de ocho meses de gestión, ¿qué metas considera que pudo alcanzar y qué quedó pendiente?

Nos habíamos propuesto consolidar la recuperación de la economía peruana. Se ha conseguido en gran medida el PBI del período enero-mayo de este 2021 ya esté apenas 0,5% por debajo del período enero-mayo del 2019 [pre pandemia]. Es una buena noticia, porque quiere decir que prácticamente hemos recuperado en poco tiempo niveles del PBI de un año normal. A pesar de esta recuperación, es importante apuntar que ha sido heterogénea. Sectores como hoteles y turismo, rubros muy golpeados por la pandemia y las políticas de cuarentena, en el mismo período de enero a mayo de este 2021 versus enero a mayo del 2019 han caído un 44%. Eso significa que la recuperación en promedio ha sido buena, pero no ha llegado a todos los sectores. Lo mismo podemos decir del empleo. Habitualmente los empresarios esperan ver una recuperación de la economía que se consolide y se sostenga para después emplear trabajadores. Por eso el ritmo de crecimiento del empleo no está a la par de la producción.

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¿Aún no hay mucha confianza para contratar?

Es un comportamiento habitual de los empresarios. En las primeras etapas de la recuperación procuran tener la menor cantidad de mano de obra porque esperan a que esta se consolide. Sin embargo, las perspectivas son promisorias. El BCR espera un crecimiento de 10,7% para este año y nosotros esperamos un crecimiento del 10%. En varias ocasiones hemos indicado que es una previsión al alza; es muy probable que crezcamos por encima de las cifras. En resumen, la recuperación del PBI camina bien; el empleo está demorando en recuperarse; y algunos sectores en servicios y restaurantes todavía están en rojo.

¿Para los meses de junio y julio la actividad económica se ha visto afectada por la inestabilidad política que se generó a raíz de esta segunda vuelta electoral?

Los números duros de la inversión privada no dicen eso. Un buen indicador de la inversión privada es la evolución de la importación de bienes de capital. Como casi todo el capital en el Perú es importado, las importaciones de bienes de capital son un buen sustituto de las variables de inversión privada. Ese indicador ya está creciendo a tasas positivas respecto al 2019. No parece que los empresarios piensen que este país no tiene futuro. Parece que siguen apostando. Nuestras proyecciones de inversión privada para este año son de 20%. El año pasado la inversión privada se cayó en 17%. Este sería uno de los componentes de la demanda agregada que se van a recuperar con creces. Confiamos en que es un comportamiento que va a seguir, así como los fundamentos macroeconómicos de este país: un 37% de reservas internacionales como porcentaje del PBI que tiene el BCR, un nivel de deuda pública que sigue entre los más bajos de América Latina; etc. Esas fortalezas auguran un ambiente macroeconómico tranquilo para los empresarios.

En países como Estados Unidos, que se está reactivando con mucha fuerza, la inflación se ha disparado a un 5,4% en junio. En nuestro país vimos un nivel de inflación anual por encima del rango meta ese mismo mes, y la expectativa del BCR es que mantenga esta tendencia por unos meses más debido al alza del dólar y por los crecientes costos de alimentos a nivel global, así como el alza del combustible. ¿Percibe que estos altos precios internacionales puedan afectar incluso por más tiempo al país?

La reactivación mundial tiene dos rostros para el Perú. El crecimiento de la economía mundial para este año va a estar por encima del 6%. Es el crecimiento más alto del último medio siglo. Es una recuperación importantísima que explica el nivel extraordinario que han alcanzado los precios de nuestras exportaciones mineras, como el cobre y el zinc. Incluso la recaudación de este año y lo que viene para el 2022 está creciendo rápidamente en parte por esta elevación de los precios de los minerales, y los volúmenes de exportación están aumentando también. Sin embargo, esta reactivación ha elevado también el precio de algunos productos que nosotros importamos. El petróleo en particular ha subido más de 50% en lo que va del año, y algo similar ha pasado con el maíz amarillo duro, que es un insumo para la producción de pollo, así como el aceite, la soya y el trigo. Productos como los panes, fideos, aceites, gasolina, han estado subiendo apreciablemente. El precio de los productos importados está creciendo a un ritmo de 10% anual, lo cual definitivamente está golpeando al poder de compra de la población peruana. La inflación está en 3,25% y ese es ahora un problema. [Pero ] los bancos centrales en América Latina han considerado que este problema, que es mundial, tiene detrás fenómenos transitorios. El petróleo no puede subir infinitamente, incluso la OPEP ha decidido elevar la producción de petróleo y su precio ha bajado un poco los últimos días. Los alimentos tampoco pueden crecer indefinidamente. Por lo tanto, el BCR nos dice que en unos meses la inflación debe volver dentro de esta banda de 1% y 3%.

Felizmente podemos confiar en el BCR, porque hace dos décadas mantiene la inflación en alrededor de 2% al año. Si por algún motivo la inflación permanece alta o por encima de la banda un tiempo, seguramente el BCR gatillará la tasa de interés.

“No parece que los empresarios piensen que este país no tiene futuro. Parece que siguen apostando”.

—  Waldo Mendoza

Estamos en una situación atípica de transferencia de mando que puede implicar complicaciones para el siguiente equipo que ingrese al MEF, debido al corto tiempo que se tiene para concretarlo. ¿Ve posible que se dé una transferencia eficiente? ¿Cómo colaborará su gestión en ello?

El tiempo es un problema. Evidentemente hubiese sido ideal que la transferencia iniciase una semana atrás. La buena noticia es que el MEF es muy organizado y estamos preparados. Si se hace necesario podríamos -si es que el siguiente ministro lo considera apropiado- colaborar unos días adicionales en caso no sea posible que esta transferencia se dé en el plazo debido. Felizmente están los papeles en orden para informar bien a quien venga al ministerio.

¿En algún momento se han acercado a usted para pedirle su continuidad en el MEF?

No. Ningún acercamiento.

Pedro Castillo habla con simpatizantes en Lima el 10 de junio.

La inversión pública es hasta el momento el principal termómetro económico que sí se encuentra por encima de sus niveles pre pandemia. ¿Qué considera que debe hacer el gobierno entrante para continuar impulsándola y cumplir así la meta de inversión pública para este año?

Junto con el enorme programa crediticio que se puso en marcha el 2020 y que consolidamos y continuamos en este año, está la inversión pública. Entre enero y junio de este 2021 esta ha estado por encima de los S/15.000 millones, lo cual es una cifra récord en la historia de nuestro país. Esa inversión viene de los ministerios, gobiernos locales y regionales, así que ha sido un logro de estos diversos actores; evidentemente liderados por este ministerio a través de métodos que también heredamos en alguna medida de la administración anterior. Hubo un seguimiento muy cercano de las obras emblemáticas, capacitación en lo que corresponde, otorgamiento apropiado y oportuno de los presupuestos, entre otros aspectos. No creemos que esto pueda interrumpirse, porque la tecnología y toda esa experiencia acumulada la tenemos aquí en el ministerio y la transmitiremos en cuanto el nuevo ministro llegue. Tal como lo habíamos previsto, la inversión pública este año debe crecer por encima del 20% fácilmente.

¿Qué se tendría que hacer para que este indicador no decaiga, sobre todo en términos de calidad?

Hay que tener cuidado con el volumen y la calidad de las inversiones. Ahí estamos preparando información para la siguiente administración. Es algo que no pudimos resolver en estos ocho meses: que sin haber culminado con proyectos de inversión, se incorporen nuevos proyectos de inversión en el siguiente año presupuestal. Eso tiene consecuencias adversas. Un proyecto de inversión que debería hacerse en tres años compite con un nuevo proyecto; el presupuesto es el mismo, y por lo tanto esa obra que debería tenerse en tres año se retrasa y se termina en cinco años.

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¿Hay muchos de estos casos?

Sí. Estamos dejando una propuesta de presupuesto para, en la medida que sea posible, matar las inversiones existentes, culminar con las actuales y luego preocuparnos por nuevas iniciativas. A veces el empeño por inaugurar obras es natural en la clase política. Es algo que sucede no solo en este gobierno ni el anterior; es parte de nuestra historia. Hay que ir modificando esto y privilegiar la continuidad. Cuando uno ve lo que cuesta culminar con la continuidad de los presupuestos actualmente existentes, ese monto es enorme. El volumen suena bien, el récord suena bien, pero a veces ese récord puede significar la sumatoria un conjunto demasiado grande de proyectos que genera retrasos en el tiempo.

¿Nos podría dar mayores detalles sobre el borrador del proyecto de presupuesto público para el 2022 que dejarían al siguiente gobierno, que tendrá el plazo ajustado para presentarlo y sustentarlo al nuevo Congreso?

En términos generales podemos decir que es un presupuesto austero, parecido al del 2020, pero recordemos que en este 2021 estamos realizando algunos gastos extraordinarios y transitorios. Por eso es que no hay que preocuparnos mucho cuando el techo presupuestal del [presupuesto del] 2022 se parezca al del 2021. Es un punto o dos puntos porcentuales por encima. En el presupuesto del 2022 los gastos que se hagan en vacunas ya no estarán, a no ser que el virus dé una sorpresa y se necesite tantas vacunas como la que tenemos este año; o que se requiera más financiamiento para camas UCI. El gasto público 2020-2021 ha subido por encima de su tendencia como porcentaje del PBI, y lo normal para la estabilización fiscal es que ese gasto que ha subido de manera extraordinaria a raíz de la pandemia vuelva a su nivel natural. Esa es la propuesta que estamos dejando, una consistente con el restablecimiento de la solidez de las finanzas públicas de la que tanto nos vanagloriamos; fortaleza que nos sirvió para enfrentar de forma absolutamente inédita y ejemplar la crisis de la pandemia. El gobierno peruano, a través del MEF, ha podido financiar sin dificultad todo lo que la pandemia y la emergencia sanitaria requirió. Eso se puede hacer cuando un país es fiscalmente sólido. Tenemos los recursos, y si no los tenemos nos podemos endeudar rápidamente a las tasas de interés más bajas de América Latina.

¿En el plan de presupuesto público 2022 que están dejando como propuesta al siguiente gobierno se mantiene la priorización en ciertos sectores como salud y educación?

La tarea de la priorización corresponde a una administración que va a estar a cargo el siguiente quinquenio. Recordemos que en agosto debe publicarse el marco macroeconómico multianual (MMM), que es el documento donde el gobierno nos dirá cuál va a ser su política económica y gubernamental entre el 2022 y 2024. Ahí nos dirá también cuál es su límite de déficit fiscal. De ese límite saldrá el gasto público, y eso corresponde a la siguiente administración. Nosotros estamos dejando un presupuesto similar al del año pasado; no hemos hecho grandes cambios. [El siguiente gobierno] podría decir que le darán fuerte impulso al sector salud y redigirán sus esfuerzos ahí.

“No hay que preocuparnos mucho cuando el techo presupuestal del [presupuesto del] 2022 se parezca al del 2021. Es un punto o dos puntos porcentuales por encima”.

—  Waldo Menzoza

Según las leyes fiscales actuales, el límite de déficit fiscal para el próximo año es de 1,6%. El nuevo gobierno tiene que plantear un nuevo proyecto de ley, porque ese 1,6% es irreal. El 2020 tuvimos casi 9% de déficit y este año tendremos cerca de 4,55%. No podemos bajar a 1,6%, es muy exagerado. En la propuesta que tenemos de presupuesto para el siguiente año, estamos trabajando con un 3,1% de déficit fiscal [para el 2022]. Está legalmente por encima de ese techo de 1,6% porque es una propuesta, pero para que sea Ley de presupuesto, el gobierno entrante rápidamente debe plantear el proyecto de ley. Ya es su tarea decidir si mantienen el techo de 3,1% u otra cifra. El nuevo gobierno, en síntesis, tiene tres tareas inmediatas: publicar el MMM, la ley sobre el límite fiscal, y plantear los proyectos de presupuesto, endeudamiento y equilibrio financiero. Ahí se define básicamente el destino por lo menos del 2022 para nuestro país.

El saliente ministro de Economía ha sido por muchos años profesor en la Universidad Católica del Perú. También fue presidente del Consejo Fiscal.

Algunos economistas como el exministro Alonso Segura han señalado que es imperante que se restablezcan las reglas fiscales. ¿Usted opina lo mismo?

La responsabilidad fiscal ya es parte del estándar de comportamiento de cualquier país que maneja de forma ordenada su economía. Es como nuestro 2% de inflación, que ya es parte de nuestra normalidad. De tanto verlo ya no nos parece importante. Pero si no tuviésemos eso, nos daríamos cuenta de la importancia. En el caso de la inflación es evidente: los inversionistas toman decisiones a largo plazo, hacen proyectos de inversión, y para ello tienen que proyectar cómo estará la economía en los próximos 10 a 15 años. Para eso deben saber en cuánto estará la inflación en 10 años. En el caso fiscal es una cosa parecida, hemos tenido un déficit fiscal de 1% a 2% en promedio, una deuda pública de las más bajas en la región, y por lo tanto eso es parte de las condiciones necesarias para el crecimiento económico. Se pueden hacer mezclas de política manteniendo esa responsabilidad fiscal: si el nuevo gobierno considera que el Estado en el país es muy pequeño, no llega a donde debe llegar y por lo tanto se debe gastar más, y al mismo tiempo quiere ser responsable fiscalmente, volteará y mirará a la tributación para ver qué hace con ella, de tal manera que no rompa esta condición necesaria de responsabilidad macroeconómica. Para un ministro de Economía en el Perú, conseguir plata endeudándose y gastar es lo más fácil del mundo; eso se hace en cinco minutos. Prestarnos y gastar es facilísimo. Pero eso no tiene mucha gracia. La gracia es prestarse y gastar por recursos permanentes. Y la responsabilidad fiscal es una cosa valiosísima. Es un activo.

Pero esa facilidad que mantiene el Perú depende de que se cuente con fortaleza macroeconómica y reglas claras. ¿Ve un escenario en el que esto efectivamente se mantenga?

Los muchachos no lo saben pero yo que ya soy adulto mayor recuerdo los ochentas, cuando al Perú no le quería prestar nadie. Cuando eso pasa, el único que te puede prestar es el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y para que el FMI te preste, tienes que firmar una condicionalidad desde la A hasta la Z. Eso te hace absolutamente dependiente. Tu ministro de Economía y banco central están de adorno, porque la política macroeconómica la hacen otros. En el caso peruano, dado nuestro nivel de endeudamiento, podemos darnos el lujo de decirle a un organismo que no necesitamos el dinero que nos ofrecen porque podemos emitir bonos que incluso nos salen más baratos que lo que podemos conseguir con ellos. Por eso nos prestan fácilmente. Nos ven como un país solvente, no como un país como Argentina que suele decirle cada cierto tiempo a los bonistas o organismos que no les puede pagar. A eso no podemos llegar de ninguna manera y estoy seguro de que no [llegaremos].

“Prestarnos y gastar es facilísimo. Pero eso no tiene mucha gracia. La gracia es prestarse y gastar por recursos permanentes. Y la responsabilidad fiscal es una cosa valiosísima. Es un activo”.

—  Waldo Mendoza

Dependerá de que se mantengan nuestras reglas tanto en inflación como en el ámbito fiscal.

Esperemos [que se mantengan].

¿Con los avances en la vacunación, ve que en este segundo semestre haya más dinamismo en el consumo e inversión privada?

El 2021 es un ejemplo lindo de que no se necesita un impulso fiscal positivo para reactivar una economía. Mi estancia en el MEF me ha persuadido de que hay que ser keynesiano cada 10 o 15 años en circunstancias excepcionales: 2008-2009 [por la crisis financiera mundial], por ejemplo, y 2020 [por la pandemia]. Con la vacunación y el declinamiento de la pandemia, que esperemos que se consolide, hacia setiembre y octubre pienso que estaremos casi todos vacunados y en ese caso todas las actividades económicas podrán abrirse. Felizmente tenemos las vacunas y el presidente electo y sus voceros han dicho que la vacunación es su prioridad. La buena noticia es que las empresas están con buena salud, esencialmente porque a través de este financiamiento con créditos que tienen aval del Estado se les ha estado protegiendo, así como con la reprogramación de esos créditos y la creación de algunos nuevos, como el PAE-Mype (programa de apoyo empresarial a las mypes). Con eso, las empresas están activas y productivas. Por eso es que el crecimiento del PBI en este año va a estar bastante por encima de lo que esperamos en el MEF y BCR. Evidentemente hay sectores que no han abierto todavía y otros que se han debilitado fuertemente. Los cines aún no abren, pero aparte de esas excepciones hay sectores como construcción que ya están bastante por encima del 2019. En la industria no primaria para mí es una sorpresa que la producción de enero a mayo de este año ya esté por encima de la producción de enero-mayo 2019. En términos de actividad económica y de salud, creo que no hay motivos para no sentirse optimistas.

Ante diversas leyes aprobadas por el anterior Congreso que han puesto en riesgo la responsabilidad fiscal y económica del país, varias de las cuales han sido declaradas como inconstitucionales, ¿ve un escenario en el que las agencias calificadoras puedan rebajar la calificación que otorgan al Perú? ¿Qué debe tener en cuenta este nuevo Congreso?

Hemos tenido un Parlamento muy activo dando leyes bien intencionadas con el propósito teórico de beneficiar a los más vulnerables. Pero en muchos casos, esos objetivos no se podían alcanzar a través de esas leyes. La buena noticia es que la institucionalidad funciona. Desde el gobierno peruano y el MEF en particular, cada vez que hemos considerado que una ley es inconstitucional la hemos derivado al Tribunal Constitucional (TC), y el TC en más de un caso nos ha dado la razón. Estas últimas semanas hubo varias iniciativas de este tipo que no nos parecen razonables para el país, y vamos a observarlas. No se han promulgado muchas leyes dañinas para el país. En algunos casos hemos hecho observaciones y el Congreso las ha admitido, y en otros casos no ha ocurrido, por lo cual se han derivado al TC. Ojalá que el siguiente Congreso piense en leyes que beneficien al país y sobre todo que no sean inconstitucionales. Una de las tareas del Congreso es dar leyes. Si dan leyes inconstitucionales, hay una especie de sinsentido.

¿Han recomendado observar otras leyes recientemente aprobadas hacia el final de su gestión?

Desde el MEF planteamos observar algunas leyes antes de que termine nuestro período como la autógrafa que iguala la edad para jubilación anticipada entre hombres y mujeres, y la autógrafa que plantea la devolución del 50% de las comisiones de las AFP en caso la rentabilidad sea menor a la inflación.

Hace unos días dieron noticias sobre el destrabe del megaproyecto Majes Siguas II en Arequipa, muy importante para el país y que tiene varios años de retraso. ¿En qué situación está quedando el megaproyecto de Chavimochic III (Lambayeque)?

El caso de Chavimochic es más complicado. En el caso de Majes Siguas II, el concedente es el gobierno regional de Arequipa. Lo hizo bien y se movió bien. En el caso de Chavimochic, el concedente es el Ministerio de Desarrollo Agrario (Midagri). Conceptualmente vale la pena discutir qué es mejor: si otorgarle a un sector del gobierno, al ministerio, o al gobierno regional [la responsabilidad del proyecto]. Pero en ese caso, además, hay factores técnicos, económicos y políticos, de corrupción, y eso requerirá más tiempo [para resolverse]. Es un tema más político, que involucra a Odebrecht. Es un megaproyecto inmenso que incluso hace incurrir al Estado en gastos inmensos aún sin funcionar, porque hay que conservar los avances. En términos de costo de oportunidad, es como si dijéramos qué hubiera pasado si el proyecto se ponía en marcha hace dos años. El país pierde. Finalmente estos megaproyectos generan motores de crecimiento y permiten irrigar la costa inmensa que tenemos. Nos hacen mucha falta. Esperemos que el siguiente gobierno le eche el empeño y la puntería que se requiere para ese proyecto, que incluso es más grande que Majes Siguas II.


Paola  Villar

Paola Villar S.

Periodista peruana especializada en economía y negocios. Fue coordinadora de la sección de Economía y Negocios del Diario El Comercio. Realizó cursos especializados en Estrategias de Márketing Digital y en Dirección Estratégica de Comunicaciones en la UPC. Con experiencia en el área de comunicaciones para diversas empresas y entidades peruanas.