Economía

Plan de alza de tasas de Lagarde irrita a algunos en BCE que quieren mayor rapidez

Algunos funcionarios partidarios de políticas más restrictivas quedaron incómodos por la postura de la presidenta de la entidad

Presidenta del Banco Central Europeo
Por Jana Randow y Alessandra Migliaccio
23 de mayo, 2022 | 01:12 PM
Tiempo de lectura: 2 minutos

Bloomberg — El cronograma prospectivo de aumentos de tasas de la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, de dos alzas de un cuarto de punto ha irritado a los colegas que quieren mantener abierta la opción de avanzar más rápido, según personas familiarizadas con el asunto.

El plan para abandonar la política monetaria de tasas negativas para fines del tercer trimestre, que se reveló en una publicación de blog el lunes, excluiría efectivamente un incremento de medio punto, una posición que deja incómodos a algunos funcionarios más partidarios de una postura más restrictiva, dijeron las personas, que se negaron a ser identificadas porque las discusiones son confidenciales.

La intención de Lagarde de concluir más de una década de tasas de interés bajo cero se detalló en una publicación de blog en el sitio web del BCE. Sus comentarios implican un aumento de 25 puntos básicos en las reuniones de julio y septiembre. Un portavoz del BCE declinó proporcionar comentarios.

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Si bien, en las últimas semanas, los banqueros centrales del BCE se han unido cada vez más en torno a la perspectiva de una primera alza de tasas en su reunión del 21 de julio, apenas han mencionado la posibilidad de un incremento de medio punto como el que realizó este mes la Reserva Federal de Estados Unidos.

El único banquero central que ha aludido públicamente a esa opción hasta ahora ha sido el gobernador del banco central holandés, Klaas Knot, quien dijo el 17 de mayo que su preferencia sería un aumento de un cuarto de punto, “a menos que los nuevos datos entrantes en los próximos meses sugieran que la inflación sigue aumentando”.

Los funcionarios también han mostrado unidad acerca de esperar hasta julio, en lugar de realizar un alza en junio, lo que chocaría con su guía de que las compras de bonos deberían terminar antes de un aumento de tasas.

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Las posibles tensiones tras bambalinas en la trayectoria de la política monetaria se producirían en el contexto de un entorno económico mundial en rápida evolución. La inflación ahora alcanzó el 7,4% en la eurozona y la mayoría de los pares del BCE ahora ya están en modo de ajuste.

Cualquier discordia evocaría recuerdos del mandato del predecesor de Lagarde, Mario Draghi, cuyo estilo de liderazgo irritó a algunos colegas, quienes dieron a conocer cada vez más sus puntos de vista hacia el final de su mandato.

A diferencia de muchos colegas que hablaron abiertamente en las últimas semanas, Lagarde se ha mostrado relativamente reticente a la hora de especificar su punto de vista sobre las alzas de tasas, lo que hace que sus comentarios del lunes sean aún más significativos.

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