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G7 crea Club Climático para intentar evitar guerras comerciales verdes

Es un logro para el Canciller alemán, que ha hecho de la mejora de la coordinación de las medidas de protección del clima un tema clave de su presidencia del G7

Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, Fumio Kishida, primer ministro de Japón, el presidente de Estados Unidos Joe Biden, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, Mario Draghi, primer ministro de Italia, Olaf Scholz, canciller de Alemania, Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, y Emmanuel Macron, presidente de Francia, de izquierda a derecha, antes de una reunión en el último día de la cumbre de líderes del Grupo de los Siete (G-7) en el hotel de lujo Schloss Elmau en Elmau, Alemania, el martes 28 de junio de 2022.
Por Michael Nienaber y John Ainger
28 de junio, 2022 | 01:26 PM

Bloomberg — Los líderes de las economías más avanzadas del mundo han acordado poner en marcha un Climate Club (Club Climático) en el que los miembros acuerden reglas y normas conjuntas en el marco de la lucha contra el calentamiento global, con la esperanza de que se eviten las disputas sobre los aranceles verdes.

El Grupo de los Siete (G7) llegó a un acuerdo sobre esta cuestión en la cumbre que finalizó el martes. Es un logro importante para el Canciller alemán Olaf Scholz, que ha hecho de la mejora de la coordinación de las medidas de protección del clima un tema clave de su presidencia del G7.

“Observamos con preocupación que actualmente ni la ambición climática global ni la implementación son suficientes para lograr los objetivos del Acuerdo de París”, dijeron los líderes del G7 en una declaración. El Club Climático abordará eso “al acelerar la acción climática y aumentando la ambición, con un enfoque particular en el sector industrial.”

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Scholz ha argumentado que el Club Climático ayudaría a eliminar un caótico mosaico de regulaciones nacionales que podría aumentar el riesgo de nuevos conflictos comerciales cuando los países apliquen gravámenes o aranceles a las importaciones consideradas menos sostenibles. También podría ayudar a mitigar las desventajas de las empresas que hacen negocios en regiones con objetivos más ambiciosos, y a presionar a los países no miembros para que adopten medidas más estrictas de protección.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) apoyan la iniciativa. En la actualidad, los miembros del club sólo incluyen al G7, dejando fuera a países altamente contaminadores como China, India, Indonesia y Sudáfrica.

Los líderes del G-7 dijeron que el Club Climático será “de naturaleza inclusiva y estará abierto a los países que estén comprometidos con la plena aplicación del Acuerdo de París.” Animaron a los grandes emisores, a los miembros del G20 y a otras economías emergentes a “intensificar los debates y las consultas con nosotros sobre este asunto.”

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Aún así, las cuestiones sobre cómo funcionará en la práctica deben ser limadas antes de fin de año. El FMI ha defendido anteriormente el establecimiento de un precio mínimo para las emisiones de carbono. En teoría, esto sólo requeriría que un pequeño número de grandes emisores se inscribieran para cubrir alrededor del 85% de la contaminación mundial por carbono. Pero corre el riesgo de chocar con el objetivo de Alemania de crear un sistema abierto y de colaboración que no excluya a los países en desarrollo.

También preocupa la equidad, considerando que los planes de la UE de establecer una tasa fronteriza sobre las emisiones de carbono dificultarían la exportación de ciertos productos intensivos en carbono al bloque por parte de los países más pobres. Además, hay problemas metodológicos, como la inclusión de países como Estados Unidos, que actualmente no ponen precio al carbono. Para empezar, el Club Climático podría centrarse en determinados sectores de altas emisiones, como el acero o el cemento. También podrían incluirse otros ámbitos de cooperación, como la producción y el comercio de hidrógeno.

Aunque algunos expertos han elogiado el concepto y su objetivo fundamental de aumentar la cooperación, el éxito dependerá de lo inclusivo que sea el grupo y de cómo se negocien las reglas y normas a medida que vaya creciendo.

“Es un ejemplo de las diferentes formas de colaboración global que necesitamos para ayudar a los países a descarbonizar sus sectores industriales”, dijo Alex Scott, líder del programa del grupo de expertos en clima E3G. “Podría ser una idea potencialmente muy impactante, pero tiene que ser diseñada más allá de los propios países del G7″.

Este artículo fue traducido por Andrea González

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