Bolivia

Litio boliviano seguirá bajo tierra si no se logran acuerdos con poblaciones

Potosí, región con las mayores reservas, exige más regalías y hoy presentará un proyecto de ley. Expertos ven imposible la explotación sin acuerdos

Bolivia espera convertirse en un exportador de litio como su vecino Chile. Aquí un camión de cloruro de potasio Albemarle Corp. en la mina de litio en Calama, Antofagasta region.
04 de agosto, 2022 | 11:47 am
Tiempo de lectura: 4 minutos

Bolivia — Hoy en Bolivia se discute un proyecto de ley para la explotación del litio. La esperanza de salir de la pobreza gracias al llamado “oro blanco” boliviano se ha visto frenada durante más de 15 años. El Comité Cívico Potosinista (Comcipo) organizó un simposio sobre litio con la finalidad de discutir y aportar al proyecto de ley de recursos evaporíticos y propuesta de regalías para Potosí. Este proyecto será presentado al Gobierno luego del evento que se está realizando este 3 y 4 de agosto.

Este es un espacio de análisis, discusión y concertación de propuestas que busca reunir actores y expertos para diseñar la “Política nacional de extracción, procesamiento e industrialización integral y sostenible del litio y otros recursos evaporíticos en Bolivia”, indicó Comcipo.

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También serán analizadas las preocupaciones sobre medioambiente, agua y comunidades originarias que podrían verse afectadas por la explotación del litio en Bolivia.

Bloomberg Línea consultó a Álvaro Ríos, socio director de Gas Energy Latín América, sobre qué deberá hacer Bolivia para que sea una realidad la explotación de litio puesto es que una promesa incumplida que data desde 2006, del primer gobierno de Evo Morales.

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Ríos dirige estudios y consultorías en energía en América Latina con foco en la cadena de gas natural, energía eléctrica y petroquímica. Fue secretario ejecutivo de Organización Latinoamérica de Energía (OLADE) entre 2006 y 2007 y Ministerio de Hidrocarburos de Bolivia entre 2003 y 2004.

Para el experto, el principal problema al que se enfrenta Bolivia, más allá de la empresa que se elija, es la falta de acuerdo social con las comunidades que habitan la zona de los salares donde se encuentra el litio.

“El proceso que está siguiendo el Ministerio de Energía es una licitación de tecnologías que me parece prudente, es razonable ver qué empresa es la que ofrece la mejor tecnología en eficiencia en cantidad de recuperación para no dañar tanto el salario y demás. Pero hay que reconocer que el proceso de selección pudo haber sido más transparente”.

Sin embargo, Ríos considera que para establecer un modelo de desarrollo de litio, “primero se debe establecer es un pacto social, principalmente con todo el pueblo de Potosí, con toda la ciudadanía, hay que establecer claramente cuáles son las regalías, qué impuestos se van a pagar y qué beneficios se van a quedar en Potosí. Mientras eso no este claro es evidente que la licencia social para las empresas que vengan a operar no está dada”.

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Recordemos que los yacimientos de litio boliviano más grandes se encuentran en el salar de Uyuni, ubicado dentro del departamento de Potosí. Uyuni se sitúa a una altura de 3.670 msnm y es uno de los más grandes del mundo con una superficie de 10.000 km² (180 km de largo y 80 km de ancho).

Potosí es el departamento más pobre del país con indicadores de desarrollo humano muy precarios. Es por ello que los comunarios de la zona exigen mayores regalías ante una posible explotación de este preciado metal que se utiliza para la producción de baterías de celulares, iPods y computadoras y baterías para vehículos eléctricos. Además de ser usado en la industria del vidrio y la cerámica.

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Solo un 57,9 % de los potosinos tiene en sus hogares disponibilidad de baño o servicio sanitario. Apenas un 55,1 % cuenta con acceso a saneamiento mejorado. El 17,5 % de la población no tiene ningún nivel de instrucción o estudio y apenas el 34,9 % alcanzó la educación primaria.

Las comunidades dependen del ecosistema y viven de la agricultura (quinua y papa) y la ganadería (camélidos y ovejas), así como la explotación de sal. Esto se combina con una mínima y precaria extracción de boro y potasio.

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Por otro lado, la población urbana de Uyuni vive principalmente del comercio, la artesanía y el turismo. Y la preocupación principal es que los modelos de extracción deterioren el medio ambiente del cual dependen para atraer visitantes. Todo esto genera intensos conflictos sociales y desacuerdos en la población.

“Todas las empresas en el mundo saben que la licencia social es muy importante porque cuando las comunidades no están de acuerdo el desarrollo de la actividad se complica muchísimo. Los potosinos deben abrir su mente a que el litio es una nueva materia prima que puede darle una nueva vida a Potosí. El pueblo potosino no debería oponerse a su explotación, pero creo que el Gobierno tiene que pactar un modelo con reglas claras. Esto es lo que falta y quizá a esto se refieren los actores internacionales que opinan diciendo que ven difícil que se logre la explotación pronta en Bolivia”, explica Ríos.

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Para Ríos es urgente que Potosí y Bolivia desarrolle el litio puesto que todo el mundo lo está haciendo y “es el oro del futuro”.

El experto recordó que para la explotación del litio no se requiere de tanto tiempo como la de hidrocarburos pues el material está a flor de superficie. “No se necesitan 5 o 10 años para desarrollarlo y ponerlo al mercado, como si fuera gas. Con el litio solo falta ponernos de acuerdo entre los bolivianos”, dijo.

Los bolivianos aguardan los resultados del simposio y la reacción del gobierno nacional ante el proyecto de ley que se presentará en estos días.

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